Espectáculos Martes, 13 de febrero de 2018 | Edición impresa

Nuevo año laboral ¿y ahora qué?

Comienza el año y son muchas las personas que empiezan a replantearse qué es lo que realmente quieren laboralmente.

Por Analía de la Llana - adelallana@losandes.com.ar

Al estrés por el balance de fines de diciembre de 2017, se le suman en 2018 los objetivos para dilucidar el cómo organizar el nuevo año laboral, apenas promedia la vuelta de vacaciones. Es una fórmula que se repite como un verdadero clásico.

Y aunque la inquietud pueda resultar recurrente, no es ajena a casi nadie. La contemplan especialmente aquellas personas que no están felices en su lugar de trabajo, las que lo aman pero desean sumar desafíos, o las que piensan en un viraje de rubro o profesión.

Como sea que fuera, lo que sí es seguro es que no puede  darse ningún cambio sin un reordenamiento a conciencia.

La psicóloga laboral Viviana Imperiale apunta: “No hay que plantearse el cómo enfrentar el año laboral, ya que si ocupo ese simple verbo me estoy colocando en la vereda de enfrente. Lo que hay que preguntarse es cómo voy a posicionarme en este 2018 ante lo que quiero”.

El cómo pararnos en nuestra vida profesional, privada y social o en otros trabajos forma parte de las primeras preguntas que las personas deberían realizarse.

Pero claro, desde allí también se suma otra catarata de interrogantes para sincerarse con uno mismo, que bien marca Imperiale: “El sujeto tiene que cuestionarse: ¿Me gusta o no mi trabajo? A lo que quizá pueda autoresponderse:  Me agrada, porque le puedo dar de comer a mis hijos con él...”. 

Un postura que, como todas, cada persona deberá ver cómo crece en lo concreto de ese ámbito, para  no actuar en piloto automático. También puede pasar que quizá no le guste, y allí aparecen más  preguntas por responderse”.

- ¿Como cuáles?

- Hay que preguntarse qué es puntualmente lo que no me agrada. Si es el tipo de trabajo que tengo, el grupo de compañeros o la organización (por nombrar solo algunos ejemplos). De esta manera, con cada tipo de respuesta existen caminos alternativos a seguir.Por ejemplo, si no me gusta mi trabajo deberé reflexionar:  ¿Tiene que ver con mis competencias, la falta de contactos necesarios, o no generé las oportunidades respecto a lo que deseo? También puedo cuestionarme si  no me autorizo o no me siento capaz de llegar a lo que quiero... En fin, son las respuestas ante lo que no nos gusta las que nos hacen buscar el camino por superar. Por otro lado, si no me agrada el grupo de trabajo, ¿qué hago desde mí mismo para que el grupo funcione mejor? Y si mi malestar tiene que ver con la organización, ¿cómo y qué hago para conseguir el cambio y lo que deseo? Todas estas preguntas son fundamentales para dar con el camino hacia lo que queremos.

- ¿Qué prejuicios también nos limitan respecto a la idea misma del trabajo?

- Hay que sacarse de la cabeza que los trabajos son de por vida, y que si conseguí algo va a ser mi trabajo por definición. Esto no es la realidad del mundo laboral en donde todos somos empleables y tenemos capacidades diversas. A veces, además de los títulos, se necesita la experiencia. Hay que ver cómo hacer para conseguir la capacitación que me ayude a crecer con la edad que tengo. 
Lo primero es poner en claro los objetivos profesionales que uno se va a proponer en el año, cuáles son los organizacionales desde la empresa, pero también desde uno mismo. Algo por lo cual el sujeto debe ser proactivo y proponer desafíos y alternativas nuevas a la organización. Si no se es proactivo todo es muy difícil.

Hay que preguntarse qué es puntualmente lo que no me agrada. Si es el tipo de trabajo, los compañeros o la organización. 

- ¿El pasado sirve como aprendizaje?

- Sí, para preguntarme qué aprendí del año anterior y, si no  lo hice, darnos cuenta de que es una señal de alerta para que el aprendizaje no falte en este nuevo año. Ampliar la red de contactos, networkings de hoy, asistir a reuniones y planes de capacitación suman muchísimo a la hora de empoderarnos para salirnos de nuestro cubículo laboral y ver qué está pasando por fuera y qué nos estamos perdiendo.
Reconocer los errores para poder aprender así como valorizar los aciertos resulta fundamental para poder iniciar ese camino al cambio. 

Pro actividad

Algunas de las cualidades que tienen los perfiles proactivos
- Tener creatividad
- Transformar las ideas en acciones
- Actuar, no esperar a ver qué pasa
- Buscar nuevas oportunidades
- Crear cambios positivos
- Anticipar, prevenir y resolver problemas
- Actuar de forma diferente en función de cómo deban hacerlo
- Estar orientados a resultados
- Perseverar, no rendirse
- Ser flexibles
- Ser responsables de sus actos
- Ser libres de su propia conducta
- Ser positivos
- No limitarse a cumplir órdenes o desempeñar sus funciones sin más