Espectáculos Opcionales Domingo, 24 de marzo de 2019 | Edición impresa

Niño Anómalo: la memoria de una infancia resquebrajada

Federico Nieto acaba de publicar su primer libro. Criado en los primeros años de la última dictadura militar, cuenta sus vivencias.

Por Martín Castillo - mcastillo@losandes.com.ar

Nacido en marzo de 1969, hijo de un estudiante de medicina y una profesora de literatura, por ese entonces. Es el segundo de tres hermanos. Aunque no estaban involucrados directamente, sus padres se movían en un ambiente cercano a la política. 

El día 4 de agosto de 1976 cuatro encapuchados entraron en su casa. Su madre, en el trajín, alcanzó a llamar a un amigo por el teléfono en una suerte de grito de ayuda. Ya era normal tener conocidos “desaparecidos”. “Nos han venido a buscar, intentá que no se lleven a los chicos”, fue el pedido de la mujer antes de colgar. Uno de los hombres le da una paliza porque piensa que ha llamado a la policía, la baja por las escaleras y en el medio de los nervios por la situación, la encierran junto a su pareja en el patio.

 

Finalmente, el mensajero detrás del teléfono dio el recado y las fuerzas oficiales llegaron al hogar en una suerte de allanamiento. 

Ante la alerta de las sirenas, los encapuchados huyen y esa casualidad, piensa Federico, hace que no pase más que eso. Pero resulta ser un aviso elocuente como para que esa misma noche abandonen la casa. Federico volvería a su hogar recién en 2015, junto a su mujer e hija, para alimentar el recuerdo de su vieja casa y geografía.

El pasado 19 de marzo vio la luz “Niño Anómalo”, el escrito de este mendocino exiliado en España. En su libro Federico relata, desde la emotividad de un chico de siete años, los sucesos que hicieron que su infancia se quebrara, coincidiendo en tiempo y razón con la última dictadura militar. A finales de 1975, meses antes de la noche en que los “visitaron las fuerzas paramilitares”, su tío Pepe Suárez fue acusado de un asesinato que él no cometió. Esa sentencia la conoce porque, en el momento del crimen, Federico estaba junto al hermano de su madre y sus hermanos en Chile. 

 

A la vuelta, su tío consiguió huir hacia Buenos Aires, pero las piezas habían comenzado a caer: el escritor ya es parte de un “nosotros”, un todo involucrado, aunque no directamente, en los movimientos de resistencia que realizaban sus progenitores. La familia comenzó así la búsqueda de refugio que lo llevó lejos del país. El segundo semestre del ‘76, el exilio tomó mayor distancia.

Niño Anómalo. La tapa del libro que acaba de publicar el mendocino Federico Nieto. Se consigue en Amazon.

Federico creció sabiendo todo. Llegó a presenciar una discusión intelectual entre sus padre sobre si contarle -o no- lo que sucedía, con toda la verdad, para no lesionar la inocencia de un niño de siete años. 

Hasta el día de hoy no entiende cómo comprendió todo eso. Pero se anima a contar, desde lo emocional, cómo el desquicio de los adultos ante la incertidumbre hizo difícil que vivieran con tranquilidad y calma, transitando el dolor, la tristeza y la soledad; sentimientos comunes de la época y de lo que acontecía en su familia. 

Una casa del barrio Fuchs fue el primer refugio. La idea era hacer el mismo camino de huida que el tío Pepe, pero quienes lo ayudaron no estaban más. “Si colaborabas en esconder a alguien, estabas igual de marcado”. 

 

Finalmente, Francia fue el primer destino fuera del país y España, el último. 

La discriminación y el racismo se sumaron a esa primera estadía forzada y al deseo de volver al hogar. Aunque nació en nuestra provincia, Federico ya no comparte nuestro acento ni nuestras formas de hablar: se forzó a cambiar su propia lengua, su manera más esencial de sentirse aún en Argentina (como lo es nombrarse a través del lenguaje), para poder adaptarse a la “anomalía” que significó instalarse de ese modo en un país que le era extraño. El valor de la memoria sigue vivo. El recuerdo mantiene prendido el fuego que da luz al camino que sigue adelante. 

Federico Nieto vive en el país Ibérico donde la memoria también vale: a más de cuarenta años del final del franquismo, nos cuenta que algunos negacionistas alzan su voz entre las nuevas generaciones, que hacen que viejas ideas racistas no se den por vencidas. 

 

Por eso es que Nieto festeja, a la distancia, las diferencias que mantenemos (y sobreviven) en nuestro país respecto a los derechos humanos. El desarrollo de una memoria colectiva es el valor más grande que nos permite mantener el curso en los valores democráticos y no dejar que la historia se repita.

“Niño Anómalo” fue lanzado por la editorial española Hurtado & Ortega. Si bien todavía no se consigue en Argentina, desde su página www.fedenieto.com se puede adquirir vía Amazon.