Opinión Sábado, 16 de marzo de 2019 | Edición impresa

Ni a sol ni a sombra - Por María del Rosario Ramallo

Por María del Rosario Ramallo - Profesora y Licenciada en Letras

En una nota anterior, nos referíamos a las locuciones que usamos por costumbre, sin detenernos a pensar en su significado.

Aludiremos hoy a otro grupo que forma parte de nuestro vocabulario habitual: A sabiendas: El vocablo ‘sabiendas’ proviene directamente del latín, de una forma verbal llamada “gerundivo”, que no era otra cosa que un participio futuro, de la voz pasiva. El verbo original era “sapere” y su gerundivo, “sapiendus” y, en su forma femenina y también en el neutro plural, “sapienda”.

La traducción para esta forma del participio era “las cosas que han de ser sabidas”, con un claro matiz de obligación. Pues bien, en el español actual, la locución ‘a sabiendas’ tiene carácter adverbial y se usa para significar “de un modo cierto, a ciencia segura”, “con conocimiento y deliberación” o “con conocimiento de las consecuencias que un acto implica”. Lo notamos en ejemplos como “Emprendió semejante obra, a sabiendas de los riesgos que corría”.

Como advertimos, a continuación de la locución, se coloca habitualmente la preposición ‘de’ y, si es una cláusula, esta empezará con ‘de que’: “Adquirió esa propiedad, a sabiendas de que debía hacer en ella una serie de refacciones”. A rajatabla: Nos dice el Panhispánico que su significado es “estrictamente, de manera escrupulosa, haciendo exactamente lo previsto y acordado”: “Cumplió las órdenes a rajatabla”.

Hoy se prefiere la escritura en un solo vocablo, aunque en escritos más antiguos puede encontrarse ‘a raja tabla’. También, como locución coloquial, equivale a “cueste lo que cueste, a toda costa, a todo trance, sin remisión”. El Diccionario de americanismos da la expresión en plural, ‘a rajatablas’, y consigna como valores significativos “de forma descuidada, con precipitación” y “sin ambages, abruptamente, de modo claro y sin atenuantes”. A ultranza: Esta locución posee dos usos.

El primero de ellos es “que realiza o sostiene algo, en especial una creencia o una ideología, con firmeza y convencimiento”: “Es un defensor a ultranza de los derechos del niño”. El segundo uso indica “de manera firme y convencida”: “Peleó a ultranza por la libertad de expresión”.

El sustantivo ‘ultranza’ está vinculado con la preposición y el adverbio latinos ‘ultra’, que daban idea de “más allá”; en español, se relaciona con el prefijo ‘ultra-‘, que heredó el valor de los términos latinos y que, además, significa “que excede o supera”, “al otro lado de…”; así, tenemos vocablos como ‘ultrafanático’, ‘ultracorrección’ o ‘ultraconservador’.

A sol y sombra: Según nuestro Diccionario integral del español de la Argentina, ‘a sol y sombra’ equivale a “en todo lugar, momento o circunstancia”. También, estos dos sustantivos en oposición se unen en la locución negativa ‘no dejar ni a sol ni a sombra’.

El valor de la expresión es “estar de manera constante con una persona. Perseguir con importunidad a todas horas y en todo sitio”: “El acoso era permanente, pues no la dejaba ni a sol ni a sombra”.

A expensas: El sustantivo ‘expensas’, de género femenino, se usa siempre en plural y puede significar “gastos producidos en un proceso judicial”, pero también, en la Argentina, designa la “parte proporcional que paga el inquilino o dueño de un departamento para solventar los gastos de mantenimiento y limpieza del edificio”.

La locución ‘a expensas de’ señala que una persona hace algo aprovechándose de lo que paga o costea otra, o que una cosa se mantiene o mejora por el beneficio que le supone otra.

Lo vemos en ejemplos como “Vive a expensas de sus padres” y “Las plantas parásitas viven a expensas de otras”. A favor: Para esta locución se encuentran diferentes explicaciones.

La primera toma el valor de “en beneficio o provecho de alguien”; cuando aparece usada con ese valor, se construye siempre seguida de la preposición ‘de’: “La ubicación del inmueble es un elemento a favor del vendedor”. También, puede ir con un posesivo: “Esto se ha dado a tu favor”. Es correcto asimismo usar ‘en favor de’.  

La segunda explicación toma el significado de “favorablemente, en apoyo de algo o alguien”; puede llevar la preposición ‘de’ o dejarla implícita: “Hizo campaña a favor de ese candidato” y “Todas las medidas a favor han sido consideradas”.  

La tercera explicación tiene la acepción de “en el mismo sentido que una fuerza o corriente y recibiendo su ayuda”: “Anduvo muy rápido porque marchaba a favor del viento”. Hay que mencionar la expresión ‘favor de’, en varias zonas de América, para hacer una petición amable: “Favor de no fumar en la sala”.

Esta forma es nada más que un modo abreviado de expresar la oración exhortativa “Hagan el favor de no fumar en la sala”.  

A propósito: Esta locución puede tener distintos valores y significados. Si se usa como locución adverbial sirve para indicar que se ha hecho algo “con intención determinada, de manera voluntaria o deliberadamente”’: “Obró así a propósito para ofenderme”.

Además, puede tener carácter adjetivo, con el significado de “adecuado u oportuno”, seguido de la preposición ‘para’: “Adquirí esa agenda a propósito para anotar mis obligaciones”.

A veces, se usa como un marcador discursivo, con el valor de que lo que viene a continuación está condicionado por lo que se acaba de decir: “Viajaré a la Feria del Libro; a propósito, ¿qué obras debo buscar?”. Se puede sustituir ‘a propósito’ por ‘adrede’ o por ‘aposta’: “No lo hice adrede”; “Rompió el papel, pero no lo hizo aposta”.

Al pie de la letra: Esta locución adverbial se utiliza para indicar que algo se interpreta, se transcribe o se dice literalmente, sin variaciones, sin agregar ni quitar nada. La locución se origina en la costumbre de los estudiantes que, al traducir un texto, iban apuntando, debajo de cada vocablo y, por ende, de cada letra, la palabra correspondiente en el idioma al que se traducía: “Ejecutaré tus órdenes al pie de la letra”.