+ Deportes Viernes, 28 de diciembre de 2018 | Edición impresa

Mountralismo, una actividad que crece

De la mano de Sergio Furlán, un grupo de 13 mendocinos se preparó todo el año para subir el Aconcagua. Cuatro hicieron cumbre en 15 horas.

Por Maxi Salgado - msalgado@losandes.com.ar

Eran las 14.09 del domingo 23 de diciembre cuando las lágrimas y los abrazos se multiplicaron en la cima del Aconcagua. Después de 15 horas de expedición, cuatro integrantes de la delegación lograban el objetivo que el grupo se había trazado hace un año: hacer cumbre en la modalidad Non-stop (salir y llegar a la cima lo más rápido posible). Siendo los primeros, no profesionales del montañismo, en lograrlo.

“Mountralismo es una alianza que nace de dos pasiones: el running y el montañismo. Nos dimos cuenta que los montañistas ya no pasaban tanto tiempo en la montaña y los corredores por el contrario iban cada vez más a la montaña. Así nació la idea de Non-stop, lo que incorporé mentalmente desde el momento que en la Universidad Maza trajimos a Killian Jornet, el mejor del mundo en esto.

 

El en ese momento hizo el récord del Aconcagua en esta modalidad. En realidad todas las subidas que se habían hecho de esta manera al Aconcagua eran de guías de montaña. Pero nunca se había hecho por un grupo de gente que no es montañista y que a lo largo de un año se entrenó para poder afrontar el desafío"”, arranca contando Sergio Furlán, profesor de educación física que después hizo licenciatura en la facultad de medicina de la UNCuyo y se graduó como guía de montaña en Mendoza. Todo esto antes de cursar un master en la UFLO en Buenos Aires en actividad física y deportes y actualmente cursa el doctorado de gestión y política universitaria en la Untref

El cerebro. Sergio Furlán fue quien creó esta nueva modalidad que nació exitosa.

Arrancamos con un grupo de 13 personas, de los cuáles 4 pudieron hacer cima. Esto empezó en marzo con una convocatoria que reunió a 25 interesados. Empezamos a hacer una adaptación con cerros de 3.000, 4.000 y 5.000 metros. Esto era prácticamente todos los fines de semana. Se salía un día sábado y a la semana siguiente un domingo. Así pasaron por el San Bernardo (4.500 metros), el Setpanek (+4000), Vallecitos/Rincón (5.500), Cadenita completa (4.000), Franke (5.000) y el Plata (6.000), teniendo en cuenta que algunos se repitieron. 

Se trabajaba la parte física y se empezaron a incorporar contenidos técnicos de menos a más hasta lograr al final del ciclo que cada uno fuera autónomo e independiente. Si bien fuimos cuatro guías en la expedición, la autonomía pasaba por el cuidado, el autocuidado, los primeros auxilios, el equipamiento, la orientación, los GPS. Todo lo que era manejo de lo que podían ser eventualidades.

 

Así el día 15 de diciembre, como estaba planificado desde principios de año, entramos al Parque Aconcagua 13 personas. La expedición fue de asalto rápido porque ya veníamos aclimatados con un buen nivel de hematocritos, de glóbulos rojos en sangre. Entramos a Confluencia el 15, el 16 fuimos a Plaza de Mulas, el 17 hicimos una prueba nocturna hasta casi 5.000 metros.  Al otro día descansamos y el 18 hicimos una excursión de día para que supieran por dónde iban a caminar.  Ya el día 22 comenzamos el ascenso que arrancó a las 9.58 de la noche y el que duró quince horas hasta la cumbre.

A la cumbre pudieron llegar cuatro. El primero de los participantes quedó en Nido de Cóndores a 5.400 metros, hubo otras tres chicas que quedaron en Cólera a 6.000 metros, otros tres bajarlos desde Portezuelo del Viento a unos 6.500 metros, quedó uno más a 6.700 en La Cueva y cuatro llegaron a la cumbre. 

Fue un trabajo de desarrollo piramidal, en el que todos trabajamos para que cuatro tocaran la cumbre con Horacio. El resto de los guías nos dedicamos a acompañar a aquellos que tuvieron inconvenientes.

"La verdad que fue un trabajo duro, porque tuvimos muchas oposiciones desde distintas áreas, especialmente de colegas y del montañismo tradicional que creían que les íbamos a sacar clientes, pudimos lograrlo" asegura quien ha corrido grandes maratones del mundo.

 

“En realidad nosotros vinimos a darle una alternativa a la gente que le gusta el montañismo pero que no tiene ganas de pasar muchos días en la montaña y la gente que es corredor pero se ha cansado de las carreras tradicionales. Mi trabajo actual es entrenador personal. Además dirijo la carrera de educación física en la Maza, el Team Aventura y un grupo que se llama caminar, que es donde la gente aprende a vivir una vida más saludable”, cuenta ese viudo de 51 años que vive junto a sus dos hijos. Sobre lo que viene para el año que viene asegura que “puede ser un cerro de más altura o tal vez otro continente”.

Por ahora, el sueño dio el primer paso y hay que disfrutarlo.

La nómina de la expedición

Ernesto Ferioli, Nico Suraci, Alfonso Ferrer, Javier Mémoli, Mariano Morales, Daniel Calderón, Raúl Da Gáspari, Adolfo Cremade, Julio Bordón, Laura Horta, Cony Martino, Erchi Fiore y Claudia Olmedo fueron los trece participantes. 

Sergio Furlan fue el jefe de la expedición, Horacio Cunietti guía leader, Emanuel Bochia fue el segundo guía, Inés Guevara fue como asistente y Sebastián Tetilla de Dir Inka Expediciones fue el proveedor de logística y enlace.