Espectáculos Domingo, 13 de enero de 2019 | Edición impresa

Mijaíl Gorbachov: el día que pasó por Mendoza

Fue el 3 de diciembre de 1992, y entre sus actividades visitó diario Los Andes, donde dio esta entrevista de gran valor histórico.

Por Carlos Campana - las2campanas@yahoo.com.ar

El 3 de diciembre de 1992, desde Buenos Aires, Mijaíl Sergeievich Gorbachov, Premio Nobel de la Paz , ex presidente de la Unión Soviética y su esposa, llegaron a Mendoza .Aunque fueron sólo unas pocas horas, bastaron para que quedara registrado como uno de los hechos más importantes en la historia de nuestra provincia.

“De paso hacia Chile, el carismático ex líder soviético Gorbachov junto a Raisa, cumplieron un apretado programa de actividades que incluyó una visita a la Casa de Gobierno, un paseo por el Parque General San Martín, un almuerzo en una bodega de Maipú, una conferencia en el Teatro Independencia (donde recibió un doctorado honorífico de la UNCuyo), y para rematar, una visita al diario Los Andes en donde fue entrevistado. 

"Una vez en el Centro Cultural  Doctor Adolfo Calle, de  diario Los Andes, Mikhail Gorbachov dialogó brevemente con periodistas sobre diversos temas.

 

-¿Siendo tan moderado, cómo entiende usted que los cambios sociales se pueden dar sin dolencia? ¿No cree que ha terminado la época de los cambios traumáticos, para que haya cambios sociales en el mundo?

-Por lo menos puedo asegurar que Gorbachov está cambiando. El propio mundo se está transformando, por eso creo que sería un tanto extraño que yo no cambiara junto con él.
Estuve reflexionando mucho sobre lo que ocurre en el mundo desde que salimos de la Guerra Fría y creo que tenemos que enfrentar ahora una revolución más importante: la revolución intelectual.

Actualmente, encabezo la fundación que se dedica a estudios y análisis socioeconómicos y políticos y que tiene como objetivo darles respaldo intelectual y científico a  aquellos cambios que se están produciendo en mi país.

Respecto a otro de mis cargos, ser presidente de la Cruz Verde Internacional, un organismo que se dedica a la protección del medio ambiente, no es una tarea fácil. Pero en cualquiera de estos roles, mi objetivo principal es reunir la energía, la fuerza intelectual, para que podamos encontrar la respuesta a todos los desafíos que nos plantean los tiempos actuales, y creo que todos juntos vamos a saber dominarlos.

 

- A partir de estos cambios que se están produciendo en el mundo, de este nuevo mapa político, ¿qué debe esperar el hombre común en relación con los dos flagelos que tanto preocupan a la humanidad, como son la guerra y el hambre?

-Todos estos cambios deben encauzarse por el camino de la democracia. La mayor lección que obtenemos del pasado es que apostar a la violencia, a la fuerza, no son otra cosa que medios para conducir a un callejón sin salida.
No creo que conduzcan a la felicidad las dictaduras ni los regímenes totalitarios. Dentro del marco de los procesos democráticos vamos a saber manejar cualquier desafío. Sólo basta saber actuar muy decididamente.

 -¿Desde la organización que usted representa, cómo cree que podemos defendernos de estos buques que transitan los mares sudamericanos con desperdicios nucleares?

-Ese es el tema que ha estado presente en todos los contactos que he establecido, con políticos, con estadistas e intelectuales, con líderes que se refieren a los desperdicios nucleares, sino también a los misiles y los armamentos nucleares, de las usinas atómicas, creo que han de plantearse en todos los niveles.

 

- El pensador Fukuyama le atribuye a usted el papel de último eslabón en la cadena histórica previa al definitivo triunfo del modelo capitalista liberal ¿Coincide con esa apreciación?

-Respeto por igual todos los pensamientos que se expresan, a los pensadores, a los científicos. Puedo aceptar su opinión o no. Lo importante es pensar hacia el futuro, hacia las nuevas civilizaciones capaces de acumular todo el sentido de las enseñanzas que nos deja el pasado”.

Con una enorme premura a cuestas, Gorbachov partió finalmente hacia el aeropuerto “El Plumerillo”, donde el avión T- 04 de la Fuerza Aérea Argentina, lo llevó a Chile. Para los mendocinos, la vida cotidiana siguió como siempre, pero para quienes acompañaron al ex mandatario Soviético, todo fue diferente: habían vivido un día histórico junto a uno de los personajes más influyentes del siglo XX”.