Opinión Jueves, 11 de octubre de 2018 | Edición impresa

Mantener la tradición sin negar cambios - Por Gastón Bustelo

Por Gastón Bustelo - Secretario de Redacción

La Fiesta Nacional de la Vendimia es uno de los tantos hechos culturales provinciales con fuerte carga simbólica para los mendocinos. Es un festejo que genera la atención de muchas personas y mueve millones todos los años. 

Desde 1936 se realiza la Fiesta y la fuerte tradición ha logrado que se mantenga y crezca todos los años con innumerable cantidad de eventos que acompañan el festejo mayor. Todo esto hizo que la Fiesta se fuera modernizando tanto desde su puesta en escena hasta en los requisitos para ser reina. En 2015 se eliminó el máximo de edad, el mínimo de estatura y se habilitó a que cualquier persona que tenga identidad femenina reconocida en su DNI pueda presentarse a una elección distrital. Por eso es que hoy Victoria y Paula, dos mujeres trans, manifiestan sin problemas sus deseos de participar por el reinado.

El cambio es fuerte y más para Mendoza y su sociedad, siempre tan apegada a las tradiciones. Pero que Victoria y Paula se presenten fue gracias a que la normativa lo permitió, esto habla de la apertura a los cambios que pensaron los que avanzaron con las modificaciones del reglamento. Que la sociedad mendocina sea apegada a las  tradiciones, no implica que no se haya adaptado siempre a los cambios que se dan en el mundo.