Editorial Jueves, 17 de mayo de 2018 | Edición impresa

Maduro: la barbarie contra la democracia

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, dijo que tomará las armas si alguien quiere entregar las riquezas del país.

Por Editorial

La amenaza del presidente venezolano, Nicolás Maduro, en el sentido de que si la oposición se impone en las elecciones presidenciales convocadas para mediados de este mes, él tomará las armas a fin de "evitar la entrega de las riquezas", rozan lo insólito y lo increíble, en razón de que lo hace en el mismo discurso en el que se autocalifica como un firme defensor de la democracia. 

Es sabido, los antecedentes así lo demuestran, que no se podía esperar otra cosa de un hombre que ha demostrado no sólo una nula capacidad para poder gobernar un país, sino también una innata solvencia para rodearse de gente tan o más que incapaz que él, lo que les exige mantener el poder sólo por la fuerza y no aceptar la existencia de una crisis social galopante, que ha llevado al pueblo a soportar la carencia de alimentos, de medicinas y de artículos de primera necesidad. 

Los reclamos y las presiones internacionales deben multiplicarse para evitar que Maduro pueda concretar su cometido.

Por lo sucedido en los últimos años, no podía esperarse seriedad en los discursos del presidente venezolano. Pero en una columna que escribió para un periódico de alcance internacional, aseguró que su gobierno se ha empeñado "con pasión en transparentar, en respetar y en hacer respetar las leyes electorales para las elecciones del 20 de mayo" y que "ese proceso será limpio y modelo". No tuvo en cuenta que 15 gobiernos de América Latina, la Unión Europea, más Canadá y Estados Unidos han denunciado de fraudulentos a los comicios y anticipado que no reconocerán sus resultados y que sólo tres países han sido designados para garantizar la pulcritud del proceso: Rusia, Cuba y Nicaragua.

El proceso electoral está teñido de situaciones tramposas. El gobierno inhabilitó a los principales partidos de la oposición y esos posibles candidatos están presos, exiliados o descalificados. En el día de las elecciones, en el "cuarto oscuro" los ciudadanos venezolanos reciben un "boletón" en el que figuran los rostros de los candidatos, quedando en el elector la decisión de "marcar" a quien prefiere. Sin embargo, en esa papeleta aparece en diez oportunidades el rostro de Maduro porque es el número de los partidos que lo proponen, aceptados por el Colegio Nacional Electoral. 

Pero uno de los aspectos más controvertidos surgió durante uno de los discursos del presidente en la campaña electoral, al afirmar que está dispuesto a hacer una revolución armada "si algún día llegara al poder un gobierno que pretenda entregar las riquezas del país a los gringos. Y si algún día llegara un gobierno que pretenda entregar las riquezas, yo sería el primero que daría un grito y tomaría un fusil para hacer revolución armada con el pueblo si fuese necesario. Sería el primero que lo haría y llamaría al pueblo a las armas, sí lo haría, porque aquí hay dignidad".

Aprovechando la oportunidad para acusar al candidato opositor, Henri Falcón, de querer entregar el país a "los gringos" y a las "oligarquías europeas". 

De hecho entonces, si se produjera un hipotético triunfo "opositor", situación cuasi imposible por lo amañado de las elecciones, Maduro tomará las armas y encabezará una revolución armada, en lo que podría calificarse de una "verdadera clase de dictadura y autoritarismo disfrazado de democracia".

En una América Latina donde en los últimos años se ha dado una saludable y democrática alternancia en el poder en casi todos sus países, no tienen cabida este tipo de actitudes autoritarias y hasta delirantes de parte de un presidente que no mide el daño que está generando en su pueblo y el desprestigio alcanzado en los niveles internacionales.