Opinión Lunes, 14 de mayo de 2018 | Edición impresa

Limitar el consumo de salmón - Por Christophe Krywonis

Por Christophe Krywonis - Cocinero profesional / CC

Con el salmón rosado de crianza en granja chilena, noruega, canadiense, escocesa o de donde sea, ya que son de la misma procedencia genética, el problema es siempre el mismo: la cantidad astronómica de antibióticos que se le provee para su desarrollo. Supuestamente, según aclaran los industriales, esos antibióticos son desechados por el salmón y lo poco que queda en el animal es apto para el consumo humano.

El problema equivale a tomar todos los días una aspirina. ¿Qué pasará cuando tengamos un dolor de cabeza? No va a surtir efecto. Eso mismo puede pasar con el salmón que ingerimos.

Por otra parte, está el tema del Omega 3, una de las cualidades del pescado para salud humana. En el salmón criado en granja los niveles no son tan altos como los del pescado salvaje.

También se sabe que el impacto en el medio ambiente es dramático, a tal punto que la isla de Chiloé, en el sur de Chile, generó una marea roja de varios kilómetros y con olores nauseabundos en toda la costa chilena.

Hoy en día hay una guerra contra la proliferación de salmoneras en el área de Magallanes en el sur chileno. Existen zonas donde no se pueden tolerar más salmoneras por el estado deplorable de sus mares.

A su vez, se utilizan pesticidas para combatir el piojo de mar que es la mayor plaga que padecen los salmones. También el colorante que utilizan que se pensaba inofensivo se sospecha que tendría consecuencias sobre el estado de salud del salmón.

En Noruega se está tomando en serio el tema ya que después del petróleo es la mayor fuente de ingreso al país. En ese país se están llevando a cabo pruebas en alta mar para hacer exámenes en los salmones. Son como plataformas petroleras pero dedicadas al salmón y al ser en mar abierto no se detecta tanto el impacto en la fauna o en lechos marinos.

Se ha comprobado también que las ballenas han cambiado su recorrido de las costas noruegas para evitar zonas de mares contaminados. Es decir que existen un montón de pruebas sobre la toxicidad del salmón criado en jaula.

Además, la Organización de la Salud en de Francia pide limitar el consumo del salmón de granja, y habló de limitar, no prohibir su consumo. Como así también recomienda a las mujeres embarazadas no comer salmón por riesgos para su embarazo.

A fuerza de insistir y decir como son las cosas, puede que logremos que estas industrias billonarias modifiquen sus técnicas nocivas de producción y se mejore la crianza como lo han sido algunos animales en tierra.