Opinión Fincas Sábado, 24 de noviembre de 2018 | Edición impresa

Las falencias de la gestión hídrica - Por Patricia Fadel

Es necesaria la consolidación de un plan estratégico que permita optimizar el manejo del recurso hídrico en toda la provincia.

Por Patricia Fadel

En Mendoza el agua representa un bien estratégico para el desarrollo. Las características de aridez, las cuencas irrigadas, los bajos volúmenes de precipitaciones, los escasos caudales y un alto índice de evapotranspiración, han dado lugar a un pronunciado déficit hídrico. 

El desarrollo económico de la región se debe esencialmente al aprovechamiento integral del recurso hídrico en áreas bien delimitadas geográficamente a través de las organizaciones de usuarios, las Inspecciones de Cauce y la infraestructura hidráulica de diques de derivación y embalses. 

En la oferta hídrica disponible de la provincia hay una concurrencia, entre los diversos usos del agua: agrícola, industrial, doméstico (agua potable y efluentes cloacales) y energético, entre otros. A estos problemas se agrega el de la baja eficiencia en la utilización del agua, y no sólo en el uso agrícola. 

En estos días el Gobierno de Mendoza presentó en la Legislatura el llamado “Plan Sequía”. Dada la preocupación que este “Plan” generó, realizamos un debate con los Intendentes Martín Aveiro (Tunuyán) y Jorge Difonso (San Carlos), legisladores, regantes, empresarios del turismo, agricultores, docentes, estudiantes y representantes de todos los sectores de la Comunidad Valletana el Foro para la Optimización del Recurso Hídrico. 

Al dialogar con ellos me quedaron claras algunas ideas que venía trabajando y quiero compartir: Creo que no hace falta ninguna ley para hacer un Plan Sequía. Hace falta un Plan que no tienen.

Irrigación tiene todas las facultades necesarias para hacerlo. Si quieren llevar algo a la Legislatura, que sea un Plan y no ideas sueltas y medidas tan graves como la expropiación.

La gestión integrada de los recursos hídricos incluye la participación de los actores, por lo cual un Plan sin participación de los usuarios, apenas son medidas tomadas unilateralmente. Antes que cualquier proyecto que envíen a la Legislatura, que traten los balances hídricos, la principal herramienta para afrontar la sequía.

Ante la inseguridad hídrica por falta de agua hay que promover la seguridad jurídica de las actividades que han sostenido e impulsado la infraestructura hídrica.  

Nuestros derechos

Que pongan un Plan sobre la mesa. Transcurridos el 30% de la gestión del agua (18 meses sobre 60) y teniendo en cuenta que la crisis hídrica golpea a Mendoza desde el 2010 de manera continua, amerita que la planificación, que es un elemento clave de cualquier administración seria de cuencas, arranque.    

Ahora bien, siendo Mendoza un desierto y el agua un recurso tan estratégico para el desarrollo de la provincia, resulta fundamental la articulación y trabajo con el sector de la educación, promoviendo como prioritarias las tecnicaturas en Recursos Hídricos Y Gestión Ambiental. A veces en Mendoza somos el mundo del revés, ya que priorizamos carreras como minería y no el estudio y profesionalización en el tema de nuestra provincia, EL AGUA.

Lo mismo pasa si lo miramos desde el presupuesto destinado a Irrigación. Este Departamento es de rango Constitucional y tiene recursos propios provenientes de los usuarios regantes. Si decimos que nos preocupa el agua, debemos destinar desde el Estado recursos económicos que nos permitan realizar obras estratégicas de infraestructura hídricas, impermeabilización , financiamiento y capacitación para los productores en cuanto al riego. Hoy todo esto en el presupuesto provincial significa 0,75 centavos cada $ 100 que gastamos los  mendocinos. 

Creo que el llamado es a analizar lo que todos y cada uno podemos hacer para cuidar este recurso y hacerlo eficiente actuando ya, todos los días, convocando a todos los sectores para hacer un plan estratégico de optimización y manejo del recursos hídrico, y que este plan sea realmente una política de estado que trascienda en los años. ¿Qué se necesita? Voluntad política, generosidad, capacidad técnica científica y el trabajo de todos.