Arquitectura Jueves, 31 de mayo de 2018

Las cuatro casas de Ramos Correas en la avenida Emilio Civit

Entre las obras residenciales que proyectó el arquitecto, sin dudas las ubicadas en esta avenida son las más reconocidas.

Por Arq. Graciela Moretti, Mgter. en Historia de la Arquitectura y el Urbanismo latinoamericanos.

En un recorrido por las 7 cuadras de la Avenida y entre las casonas realizadas por ingenieros y constructores como Romualdo Gobbi (casa Graffigna, 1911) o Víctor Barabino (casa Stoppel, 1912), las que se inauguraron una década después y que fueron diseñadas por Ramos Correas consolidaron la imagen de la principal arteria que vinculaba a la ciudad Nueva de Mendoza con el parque General San Martín.

Como buen paisajista que era, dispuso los jardines anteriores de las casas, siguiendo por un lado la normativa para la calle, pero articulando los espacios abiertos con los cubiertos, mediante galerías y otros elementos arquitectónicos.

La primera de las viviendas que realizó fue la casa de Ursulina Raffo de Arenas, frente a los portones del Parque. La obra data de 1928 y es uno de los más destacados ejemplos de la arquitectura neoplateresca en Mendoza, junto con la Mercantil Andina, también de Ramos Correas, y la sede Mendoza del Banco Hipotecario Nacional, de Estanislao Pirovano, profesional del BHN.

La segunda vivienda fue la del matrimonio del Ing. Emilio López Frugoni con Fanny Arenas Raffo, hija de Ursulina. Esta casona, situada en la esquina de Emilio Civit y Paso de los Andes, realizada por Ramos Correas y el propio ingeniero, adhirió también al lenguaje neocolonial, en su vertiente del neorrenacimiento español, que aplicaron a varias de las obras que realizaron en conjunto. Ambas casonas han sido protegidas por la ordenanza municipal 3037/1991 que destaca las principales obras del patrimonio arquitectónico de la ciudad de Mendoza.

A pocas cuadras de allí, y en otra esquina significativa de la Avenida, la casa de Francisco Moyano representa otra de las variantes estilísticas que desarrolló Ramos Correas. Esta casona fue realizada por la empresa constructora de Ernesto Martinelli e Hijos. Esta firma, que se destacó en la primera mitad del siglo XX, realizó obras relevantes de la provincia, entre ellas el Arco de Desaguadero en La Paz. La casa Moyano fue durante varias décadas sede del consulado de Chile en Mendoza, uso que se adaptó muy bien por la organización espacial de la vivienda. Las tres viviendas mencionadas tenían en sus orígenes una verja baja, con lo cual se apreciaba una relación directa entre el espacio interior y el público. Todas ellas debieron reformular sus cierres manteniendo rejas y cierta transparencia entre los ámbitos.

La cuarta y última de las casas que realizó Ramos Correas en la Avenida Civit fue la residencia de la familia Cavagnaro, frente a la casa Stoppel. Aquí el arquitecto diseñó en 1950 para el propietario de la Bodega Cavagnaro en Maipú (actual Trapiche), una casona de lenguaje pintoresco, con una expresividad dada por el uso de muros de piedra y cubiertas de fuertes tejados. En este tiempo el arquitecto realizó una serie de obras relevantes en la provincia de San Juan, luego del terremoto de San Juan, que comparten estos criterios. Se destacó de ese momento la casa del historiador Horacio Videla, la oficina de la Dirección de Turismo y la Catedral de San Juan.

Del conjunto de 50 casas que realizó Ramos Correas en Mendoza, entre las urbanas, suburbanas y rurales, las cuatro de la Avenida Emilio Civit son parte del paisaje urbano y patrimonial de la ciudad. Fueron representativas de un momento histórico y cultural de crecimiento y expansión de la ciudad hacia el oeste. Aún hoy sus elementos arquitectónicos y ornamentales -entre ellos sus jardines, balcones, logias y galerías- sorprenden por su valor artístico y paisajístico.