Espectáculos Jueves, 11 de octubre de 2018 | Edición impresa

Lady Gaga: mucho más que canción

La estrella del pop se prueba como protagonista en “Nace una estrella”, el filme que estrena hoy en las salas locales y dirige B. Cooper.

Por Redacción LA

“El primer sueño que tuve en mi vida fue el de ser actriz”. Así de rotunda suena Lady Gaga en una charla antes del estreno que hoy llega a las multisalas mendocinas: “Nace una estrella”. Es su primer papel protagonista y el que la ha situado donde siempre quiso estar. “Fui a una escuela de actuación, estudié el método Stanislavski, pero no era buena en las audiciones”, asegura una de las mayores estrellas del pop del momento. 

Y tras lograr un Globo de Oro por su participación en la serie “American Horror Story”, le llegó la oportunidad de recuperar un sueño que dejó de lado a los 19 años. “Sabía tocar el piano, cantar y bailar”, recuerda Lady Gaga; para quien fue algo natural dejar atrás la actuación para centrarse en la música. 

Una docena de años, cinco álbumes y seis Grammy después, consiguió enfocarse en la idea de “hacer carrera” como actriz, gracias al protagónico que le ofreció Bradley Cooper en su primera película como director: “Nace una estrella”; un papel que antes interpretaron Janet Gaynor (1937), Judy Garland (1954) y Barbra Streisand (1976, por el que ganó un Oscar) y para el que se barajó el nombre de Beyoncé. 

 

Pero la entrada de Bradley Cooper como director, sustituyendo a Clint Eastwood, llevó a un giro en el proyecto y el papel acabó en manos de Lady Gaga; que ha puesto mucho esfuerzo en una película para la que también ha compuesto la mayor parte de las canciones junto a Lukas Nelson (hijo de Willie Nelson). 

Una interpretación para la que la cantante abandonó temporalmente su rubio platino por su castaño original y a la que se enfrentó sin maquillaje para dar vida a la joven Ally, una camarera y aspirante a cantante a la que una estrella del rock, Jackson Maine (Cooper), descubre una noche de borrachera. 

La química entre Cooper y Lady Gaga surgió desde el primer día que se encontraron y se nota en una entrevista compartida en Venecia, tras la presentación del filme, donde aprovechan cualquier oportunidad para lanzarse halagos. 

“Cuando supe que quería interpretar este personaje sabía que tendría que cantar yo mismo porque era una película en la que todo tenía que ser tan auténtico como ella es”, afirmó el actor y director. 

 

Por lo que trabajó en ajustar todo el filme a ella porque si no, “no habría sido capaz de hacer lo que hace”, afirmó Cooper. 

Mientras que para la diva de la canción, lo mejor fue tener en Cooper a “un amigo y un compañero”, a “alguien que es verdaderamente brillante en lo que hace. No hay ningún aspecto en el que no se meta, en cada detalle, cada ritmo en el montaje; incluso en la mezcla de música, porque hasta escribió música para el filme”, resalta Lady Gaga en referencia a temas como “Black Eyes” o “Out of Time”, compuestos por Cooper y Nelson. 

Tan “agradecida” se siente por ser la protagonista de la primera película de Cooper como director, que aspira a seguir compaginando la música y el cine, “quizás con él, ¿quién sabe?”, agrega sonriente. 

“Sabía que iba a ser una largo camino”, reconoce el actor. Un comentario cerrado con risas por parte de ambos, un momento que Lady Gaga aprovecha para seguir destacando el trabajo de su compañero, incluso en el aspecto musical. 

“Fue electrizante y abrumador, podía sentir su potencia como intérprete”, recuerda de la primera vez que le vio cantar para la película. 

 

Porque tanto Cooper como Lady Gaga realizaron actuaciones reales para ser grabadas para la película en festivales como los de Coachella (Estados Unidos) o Glastonbury (Reino Unido). 

Todo para conseguir esa veracidad en la película, el elemento esencial para Cooper, que aseguró que su principal objetivo era crear un entorno lo suficientemente seguro para llegar a momentos auténticos en los que brillara Lady Gaga, porque si “Nace una estrella” existe, es por ella.

Ponerle el cuerpo

“Nace una estrella” cuenta cómo una joven cantante (Gaga) alcanza el estrellato mientras su pareja, un artista asolado por los fantasmas del pasado (Cooper), comienza a hundirse en el alcohol y las drogas. 

Sam Elliott, Anthony Ramos, Andrew Dice Clary y Dave Chappelle también aparecen en el elenco de este filme, uno de los favoritos, a priori, para la temporada de premios en Hollywood. En realidad, esta es la cuarta vez que se filma la misma película. La primera fue en la década del ‘30, y esta tercera remake reflota la trama con calidad e inteligencia.

 

Esta historia de amor musical amenaza con alcanzar el podio de los galardones en Hollywood, según vaticina la crítica tras el éxito de la proyección en diferentes festivales, donde incluso recibió ovaciones de pie.

¿Qué hace tan celebrada esta nueva versión? ¿Qué se podía mejorar de la original, protagonizada por Janet Gaynor y Fredric March, o del musical de 1954 con Judy Garland y James Mason, por no hablar de la genial adaptación que hicieron en 1976 Barbra Streisand y Kris Kristofferson? Varias veces Bradley Cooper declaró que su sueño era dirigir, y en esta ópera prima parece que encontró que ese costado en su perfil también le depara éxitos.

 

Cooper puso toda la carne al asador para armar su personaje: durante un año tomó lecciones diarias de guitarra con Lukas Nelson, amplió su registro vocal de forma asombrosa (es un gran imitador y tiene facilidad con las impostaciones, pero aquí quería conseguir un tono particular y creíble) y el año pasado coronó el esfuerzo cuando consiguió colarse en el escenario de un concierto de música country en California, en el que cantó durante 10 minutos interpretando al personaje.

Esa “prueba de fuego” salió tan bien que se convirtió en la escena de apertura de la película. Además, la performance de Gaga viene regada de elogios.