Sociedad Política Lunes, 24 de diciembre de 2018 | Edición impresa

Género: ocho de cada diez legisladoras nacionales dicen haber sufrido violencia

Así lo destaca un estudio, tras entrevistar a 45 legisladoras nacionales pertenecientes a distintos partidos.

Por Carla Melicci - Corresponsalía Buenos Aires

La violencia de género contra las mujeres también impacta en el ámbito de la política: en la Argentina, 8 de cada 10 legisladoras nacionales y porteñas afirmaron que sufrieron situaciones de violencia de género a lo largo de sus carreras políticas.

El dato surge de un estudio que realizó el Equipo Latinoamericano de Justicia y Violencia de Género (ELA), tras entrevistar a 45 legisladoras nacionales de 11 provincias (dos mendocinas) y porteña pertenecientes a diferentes partidos políticos, entre junio de 2017 y mayo de 2018.

 

 Se trata de la primera encuesta nacional que se realiza en el país con la cual se intenta visibilizar y poner en primera persona la violencia política contra las mujeres, en un contexto social donde, a partir del caso de la actriz Thelma Fardín, las denuncias por abuso también tuvieron correlato en la política: el senador pampeano Juan Carlos Marino fue denunciado por acoso sexual al igual que varios dirigentes de La Cámpora.

“Sabíamos que la violencia contra las mujeres en política existía en la Argentina pero, a diferencia de muchos países de la región, no teníamos datos sobre esto”, precisó Lucía Martelotte, directora ejecutiva adjunta de ELA y responsable de la investigación.

“Lo que vimos fue que lejos de ser como un problema aislado o de algunas mujeres y/o partidos políticos, la violencia contra las mujeres en política existe y es un problema muy extendido”, agregó la especialista en declaraciones a este diario.

 

Si bien se considera a la Argentina como un país pionero en términos de representación política de las mujeres -fue el primero en el mundo en tener una ley de cupo femenino en 1991, tuvo dos veces una presidenta mujer y desde el 2017, cuenta con una la ley de paridad de género que lleva la representación femenina al 50% en las listas electorales- todavía hay un grado de desconocimiento y de naturalización del problema de la violencia, incluso entre quienes son las principales afectadas.

Violencia es todo

Según el estudio, el 73% de las legisladoras afirmó haber vivido alguna situación de violencia de género en la política a lo largo de su trayectoria. Sin embargo, al incluir preguntas vinculadas con acciones concretas, por ejemplo, si les habían restringido el uso de la palabra en reuniones o sesiones o si las habían aislado en el ejercicio de sus funciones públicas por su condición de género, las respuestas ascendieron a un 82%.

Desde ELA aclaran que se entiende por violencia política a “todos aquellos actos que pueden ser directos o indirectos contras las mujeres y por un motivo de género que lo que buscan es menoscabar o impedir que ejerzan sus derechos políticos entendido en términos de participación y sobre todo para que no puedan ejercer puestos de decisión en la política”.

Los dos tipos de violencia más frecuentes que tuvieron que enfrentar las encuestadas a lo largo de sus trayectorias fueron la psicológica (50%) y la simbólica (28%). En menor medida, se refirieron a situaciones de violencia económica (22%), en tanto la violencia física como la sexual fueron reportadas en menos del 10% de los casos.

 

Un dato clave que se desprende del estudio es que el 38% de las mujeres señaló que las situaciones de violencia se dieron mientras eran militantes. Por eso desde ELA apuntan a trabajar con los partidos políticos y los sindicatos en la formación de mujeres políticas para lograr que cada vez tengan más voz.

“Muchos de los resultados del estudio tienen que ver con la falta de voz que tienen las mujeres, como que su palabra no es tenida en cuenta. También tienen que ver con la socialización y con lo que vamos interiorizando desde que somos chicas, esto de que nuestra palabra vale menos y que siempre tenemos que estar seguras de lo que vamos a decir y en el caso de los varones eso no sucede”, dice Martelotte.

La especialista apunta que además de aplicar cambios normativos correspondientes, como la sanción que obtuvo la “Ley Micaela”, hay que romper con esta cuestión arraigada culturalmente. 

“Muchas mujeres nos dijeron que era la primera vez que se ponían a pensar en la violencia política. Estamos hablando de mujeres con mucha trayectoria, súper empoderadas que habían naturalizado estas situaciones como 'el precio de estar en política'”, destaca Martelotte.

 

Desde ELA remarcan que es importante que la sociedad repare en la violencia política contra las mujeres para no perder la pluralidad de voces y fortalecer así el sistema democrático. 

Paridad de género con techo

En ELA sostienen que la representación política de las mujeres en la Argentina encontró un techo. El dato se basa en el índice de paridad de género del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) de 2017, que incorpora entre otras dimensiones el acceso y ejercicio de mujeres a cargos en los tres poderes estatales, los gobiernos locales y los partidos políticos: Argentina obtiene un 44,7 sobre un total de 100 puntos posibles.

 

“Hay series históricas que muestran que, cuando se sanciona la ley de cupos, la representación de las mujeres pasa de un 5% a casi un 30%. Lo que vemos después es que desde el 2001 al 2008 entra como en una meseta (entre el 36 y el 38%) y se sostiene ahí”, explica la directora del estudio.

Si sos víctima o conocés a alguien que sufra violencia de género llamá al 144 las 24 horas.