Sociedad Vendimia Jueves, 8 de marzo de 2018 | Edición impresa

La Reina en su casa: Julieta volvió a Rivadavia y la recibió una multitud

La caravana que llevó a la flamante soberana nacional hasta la plaza principal fue seguida por miles de vecinos, orgullosos.

Por Javier Hernández - jhernandez@losandes.com.ar

Julieta Lagos (21), la Reina Nacional de la Vendimia, volvió a su tierra ayer a la tarde y Rivadavia la recibió de brazos abiertos y con una larga caravana en la que miles de personas salieron a las calles para saludarla y brindarle cariño. “Estoy muy emocionada. Lo que estoy viviendo es un sueño hermoso y solo tengo palabras de agradecimiento para mi pueblo, que siempre me mostró su cariño”, le dijo Julieta a Los Andes.

El recibimiento a la flamante soberana fue en la doble rotonda de Mundo Nuevo, que divide a Rivadavia de Junín, y allí Julieta Lagos, portadora de la quinta corona que obtiene Rivadavia en su historia, subió al carro vendimial, el mismo con el que se paseó por la Vía Blanca y el Carrusel e inició, junto a la corte de reinas distritales, una caravana por calle San Isidro, que incluyó un desvío para pasar muy cerca de su casa y de la que participaron más de un centenar de vehículos, entre autos, motos y camionetas, además del carro de bomberos y la policía.

“Es una Reina hermosa, no solo por lo bonita sino por la sencillez que muestra en todo momento. Creo que será de esas reinas que perduran y que la gente lleva en su memoria. Los rivadavienses tenemos que estar muy contentos”, dijo Rosa, una de las tantas vecinas que salió a la calle para saludar el paso del carro.

Al paso de la caravana, la gente dejaba sus tareas de lado por un momento para salir a saludar y así, mientras más se acercaba la columna de autos al centro del departamento, más eran las personas que se arrimaban a brindar su cariño. Hasta una murga se acercó al lugar para acompañar con su ritmo de tambores el festejo rivadaviense.

“Estamos felices por todo lo que está pasando Julieta, por el cariño que le muestra la gente y por las ganas con la que vive cada uno de estos momentos”, dijo Javier, el papá de la Reina, en medio de la caravana, que a paso lento debido a la multitud cruzó toda la calle San Isidro.

A mitad de camino, el carro se desvió por calle Juan XXIII, con la idea de pasar muy cerca de la casa de la Reina, donde centenares de vecinos la esperaban para saludarla y un enorme pasacalles rezaba: “Bienvenida Julieta, Dios guarde esa sonrisa que nos da tantas alegrías”.

Luego, la bulliciosa caravana giró y retomó el camino por San Isidro, que debido a la cantidad de público se hacía cada vez más lenta y ruidosa. “Es hermosa, la más linda de todas. Esta vez creo que nadie puede criticar el resultado de la elección”, opinó Mirta, mientras disparaba con su celular una decena de fotos con la idea de obtener alguna más o menos decente de la Reina.

Miles de personas

Desde temprano, la comuna había estado anunciando el retorno al departamento de la Reina Nacional de la Vendimia coronada en la madrugada del domingo y al cierre de la fiesta “Constelación del Vino”. Y lo hizo a través de las radios locales, de las redes y por las calles. 

El punto de máximo entusiasmo para el encuentro entre la hermosa morocha de ojos marrones y su gente se dio en la explanada municipal, que fue colmada junto con la plaza por unas 4.000 personas que aplaudieron y vivaron la llegada de la Reina, que fue recibida con la actuación de Joaquín Aguilar y Los Herederos.

De todos modos, la caravana no estuvo exenta de algún inconveniente, como el que afectó al generador eléctrico, que en un momento se quemó y dejó sin música al carro. Ante esto, la corte de reinas no se amilanó y coreó algún par de canciones a capela, hasta que llegó un equipo de repuesto, que salvó la situación.

El intendente Miguel Ronco se mostró muy entusiasmado por la presencia de Julieta Lagos y por el gran recibimiento que tuvo, pero también se quedó sin voz y a duras penas confió a este diario: “Es un orgullo tener a la Reina Nacional de la Vendimia como vecina del departamento. Personalmente estoy contento y creo que es un sentimiento compartido por todo el pueblo de Rivadavia”.

Ya sobre la explanada municipal y ante unas 4.000 personas, Julieta habló emocionada y con el llanto a flor de piel: “Buenas noches, inmensamente feliz por el cariño. Es un orgullo ser rivadaviense y agradezco a todos los que acompañaron, a mi familia, al municipio, al pueblo de Andrade, mi distrito, al municipio y a mis compañeras. Gracias Rivadavia, esta corona es para ustedes”.

Así y luego de 14 años (desde que Dana Otero se convirtiera en Reina Nacional de la Vendimia en 2004), Rivadavia volvió a sentir la misma alegría, el mismo orgullo.

Apostillas

Solidaridad rivadaviense

Tanto en la caravana como en la explanada municipal se recibían alimentos no perecederos para colaborar con los damnificados por las inundaciones del Pilcomayo en Formosa.

Recorrido errado

Mala elección la de salir en caravana junto a calle Belgrano, cerca de la doble rotonda. En el lugar estaba quemado el semáforo de cuatro tiempos y para colmo, el agua estancada de un desagüe pluvial volvía el aire irrespirable.

A puro llanto

Con un pañuelo en la mano izquierda para secarse las lágrimas de emoción, así vivió Julieta el viaje en        caravana.

Asistencia (casi) perfecta

Ausente la Reina del Turismo de Rivadavia (tampoco participó de la Vía Blanca  y el Carrusel), el resto de  la corte tuvo asistencia perfecta y muy buena onda con Julieta y el público.

¡Cuidado la acequia!

Todo mundo filmó con el celular pero había que andar con cuidado: en San Isidro, casi España, una chica terminó en la acequia por ir mirando el carro de la reina.

Una sola mano

Hasta el ingreso a la ciudad, San Isidro es un carril de dos manos, pero la caravana consiguió que los vehículos circulen sólo al sur, como el carro de Julieta.