Arquitectura Lunes, 30 de julio de 2018

La puerta de entrada

El portal de ingreso a nuestra casa abre, cierra, separa…. ¿Cuál es la puerta que elijo para mi espacio? ¿Qué tengo que tener en cuenta?.

Por Por Laura Gilabert. Lic. en Diseño y diseñadora de interiores

Esta puerta saluda a todos a diario más que cualquier otro elemento de recibimiento. La puerta de entrada transmite mensajes acerca de quienes habitan el lugar. Decidir el tamaño, la calidad y la condición general de la misma va a reflejar no solo aspectos estéticos relacionados con la arquitectura, sino también la energía de sus dueños.

El ingreso es como un ritual, un ritual de tránsito de paso, de afuera hacia adentro. Señala la diferencia entre lo exterior y lo interior, la aceptación y la despedida, son tantas las significaciones que podemos darle a las puertas de entrada, que de ahí radica la importancia en su elección. No es algo meramente material, sino cargado de simbolismos y significado.

Estas puertas están entre los elementos que más perduran en el tiempo, por lo que la decisión de su elección debe ser cuidadosa, pensada para que responda a sus funciones, su resistencia al uso y paso del tiempo y por supuesto su estética, y así lograr una combinación de belleza, personalidad, calidad y seguridad.

Lo primero que hay que tener en cuenta es si se trata de una entrada de interior, en un edificio, o al exterior, en una casa o dúplex. En este último caso, la puerta deberá contar además con un nivel de seguridad superior al que si se tratase de una puerta para una entrada desde el interior y con un acabado resistente a la intemperie. Luego hay que valorar la  elección de otras características como el material, el color, el diseño y el grado de seguridad que pueden aportar.

Materiales

Acero y blindadas. Si buscamos seguridad, estas opciones cumplen ese papel fundamental.

PVC. Aportan calidez, diseño y es de bajo de mantenimiento.

Madera. Consiguieron avances e innovaciones tecnológicas que brindan alta prestación y funcionalidad, por lo que resaltan y revalorizan el frente de un hogar y presentan una estética envidiable, además de proporcionar calidez y confort.

Chapa. Uno de los materiales más elegidos  donde se encuentran  muchas opciones estéticas.

Aluminio. Otras de las más elegidas. Material eterno, de bajo mantenimiento, con excelente comportamiento en hermeticidad y estanqueidad,  adaptable a todos los estilos.

Enchapadas. Son las más comunes, están fabricadas sobre un armazón de aglomerado o madera maciza, que se cubre con todo tipo de chapas barnizadas naturales o de maderas más nobles (cedro, cerezo, nogal, pino o guatambú). Responden muy bien a los cambios de temperatura, pero tienen la desventaja de ser susceptibles a la humedad.

Madera maciza. De roble, cedro, eucalipto o pino. De mayor resistencia, aportan más calidez y versatilidad en cuanto a los estilos. Requieren de cuidados y pinturas especiales para realzar su materia prima y son más costosas.

Acabado, color y diseño

La puerta de entrada constituye la carta de presentación del estilo de la vivienda. Por lo que hay que prestar un cuidado especial a los detalles y dar importancia a aspectos como el color y el diseño.

La paleta de colores para las puertas de entrada es amplia. Desde el tradicional color  blanco, pasando por los grises o negros (como las de estilo londinense) y los tonos madera como roble, haya, cedro. Para los más osados, las últimas tendencias son la incorporación de colores brillantes como aguamarina, rojo o violeta.

En cuanto al diseño, las líneas que trazan el contorno de la puerta y dan forma al acabado exterior varían entre rectas o curvas y verticales u horizontales. Con aplicaciones de molduras, más elementos que dan personalidad a las puertas como listones, tiradores u ornamentos en forja, entre muchos otros.

Tarea difícil y emocionante la elección de la puerta de entrada para quien está construyendo o remodelando su casa. Fundamental es pensar el diseño o la elección de  cómo va a ser ese elemento que rompe el espacio, entre lo público y lo privado, lo ajeno y lo propio.

No podemos olvidarnos que refleja de alguna manera las características de quienes están del otro lado. De recibir a los que entren en mi refugio, pero también de separar, resguardarlo… Es una dicotomía, es como una moneda, cara y cruz, entrar y salir, abrir y cerrar.