Sociedad Martes, 27 de marzo de 2018 | Edición impresa

La obesidad puede afectar el rendimiento académico del niño

Diversos estudios, la mayoría realizados por especialistas chilenos. El problema se da por factores biológicos, psicológicos y sociales.

Por Verónica de Vita - vdevita@losandes.com.ar

Entre todos los efectos negativos que tiene la obesidad infantil en quienes la padecen, hay que tener particularmente en cuenta un aspecto que se ha abordado en los últimos años: su repercusión negativa en el desempeño académico. 

“Es ampliamente conocido que la obesidad infantil y del adolescente se asocia a varias complicaciones, como hipertensión y diabetes, por lo que en todo niño obeso debe medirse la presión arterial y el nivel de azúcar en sangre. Si bien esas complicaciones son las más estudiadas, en los últimos años se han conocido algunos estudios que muestran, aunque no de modo concluyente, un menor rendimiento académico en los niños y adolescentes obesos”, explicó a Los Andes Sergio Gerardo Weisstaub, médico pediatra quien se desempeñó muchos años en el hospital Humberto Notti.

Es Magister en Ciencias de la Nutrición y actualmente Profesor Asistente del INTA y Departamento de Pediatría (Campus Centro) de la Universidad de Chile.

 “Lo que se sabe hasta el momento permite sugerir que la obesidad es un problema social con impacto biológico que se asocia también a dificultades del aprendizaje. Dada la multiplicidad de los factores responsables, para terminar con la obesidad tendremos que cambiar la sociedad más de lo que tuvimos que cambiarla para terminar con la desnutrición infantil”, manifestó. 

Se estima que un 35% de los niños tiene obesidad, que además es el segmento al cual más ha afectado la última década y por ende se la considera un problema de salud pública y una epidemia. 

Un estudio de Paulina Correa-Burrows, Raquel Burrows, Estela Blanco, Marcela Reyes y Sheila Gahagan sobre el tema fue publicado por la Organización Mundial de la Salud. Se hizo en el Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) de la Universidad de Chile y evaluó la calidad nutricional de la dieta de 395 estudiantes chilenos de 16 años. 

Mediante un cuestionario consultaron la cantidad de grasas saturadas, fibra, azúcar y sal en los alimentos y los resultados se categorizaron como dieta insalubre, razonable o saludable. Esto lo compararon con las notas obtenidas en el colegio secundario. La conclusión fue que “el consumo excesivo de alimentos altamente energéticos, bajos en fibra y con elevadas cantidades de grasa en estudiantes de 16 años está relacionado con un peor rendimiento académico”. 

Entre varios abordajes más sobre el asunto, el trabajo “Efecto de la Obesidad en el rendimiento académico” de Hernán Herrera Velásquez fue más allá. En su tesis para optar al grado de Magister en Economía en la Universidad de Chile apuntó a analizar el vínculo entre la cercanía de escuelas, los negocios de comida chatarra y la incidencia en el peso de los alumnos. Allí señala que “cada un kilómetro de cercanía de un local de comida rápida a un colegio, aumenta un 5% las probabilidades de que sus alumnos presenten algún problema de peso (obesidad o sobrepeso)”.

El estudio arrojó que más de 90% de los establecimientos de ese territorio tenían un local de comida rápida a menos de un kilómetro de distancia. Sorprende que al buscar estudios sobre esta temática, sea el país trasandino el que aparece con frecuencia. 

Causas

Weisstaub explicó que se consideran diversas variables por las que esta enfermedad social puede afectar el desempeño escolar y aclaró que se sospecha que el problema se debe a factores biológicos, psicológicos y sociales.

“Por un lado, los niños obesos tienen más problemas de salud, lo que podría generar mayores tasas de ausentismo”, señaló. Otro elemento está asociado a un sueño inadecuado y poco reparador ya que los afectados por obesidad severa suelen tener dificultades para dormir. Esto puede asociarse a menor capacidad para concentrarse y prestar atención en la escuela. Por otra parte, “algunas investigaciones han encontrado que el consumo crónico de grasas saturadas, presentes especialmente en alimentos de origen animal, y de azúcar, también pueden afectar los procesos de aprendizaje a nivel cerebral”, agregó el experto. Dijo que se debe tener en cuenta que el niño obeso hace menos ejercicio, por tanto tiene un menor rendimiento escolar. 

El factor vincular y social incide negativamente, plano en el que hay que tener en cuenta que niños y jóvenes obesos son más propensos a sufrir acoso y discriminación. Esto puede desencadenar problemas como depresión, ansiedad y aislamiento social y afectar la autoestima, la perseverancia y la motivación, que influyen en el rendimiento académico.

Destacó: “Se deben analizar todos los factores en un contexto de pobreza, ya que en América Latina las familias más pobres son las que presentan las mayores tasas de obesidad, situación que también conlleva más dificultades en el aprendizaje de los escolares”.

La escuela

El doctor Sergio Gerardo Weisstaub, destaca que los niños llegan a la escuela ya con sobrepeso, incluso desde el jardín. Por ende se trata de algo que se inicia fuera del ámbito institucional, de origen social y biológico.

Sin embargo es en la escuela donde se concentran las acciones para paliar este flagelo. El médico reconoce que los profesionales que allí se desempeñan no han sido preparados para esto sino para enseñar mientras que hasta ahora los abordajes no han arrojado resultados positivos. 

En detalle

Nutricionistas consultadas manifestaron que lo fundamental para un buen desempeño académico es un buen desayuno, que debe contener lácteos e hidratos de carbono, además de frutas.

"Para un buen rendimiento académico lo esencial es que haya un buen desayuno", subrayó la licenciada Cecilia LLaver. "Es lo esencial para el funcionamiento cerebral ya que le hace falta glucosa que aportan los hidratos de carbono, no las grasas", detalló.

La licenciada Lucía Quintana se refirió a las meriendas: "Deberían ser los alimentos básicos, no los ultraprocesados que es lo que los papás suelen enviar, los más naturales". Agregó: "En promoción se está trabajando en volver a las fuentes, lo menos procesado". Sugirió hacer un bizcochuelo en casa, enviar queso, fruta, gelatina.