Opinión Lunes, 9 de julio de 2018 | Edición impresa

La nuestra no es una actividad concentrada - Por Fernando Sáez

No estamos en contra de La tecnología ni de las aplicaciones digitales que favorecen a una buena prestación.

Por Fernando Sáez - Presidente de la Asociación de Propietarios de Taxis de Mendoza (Aprotam)

Uber, la empresa tecnológica más valiosa del mundo llegó a Mendoza. ¡Qué bueno! Por fin llegan los "brotes verdes", las esperadas inversiones están entre nosotros y Mendoza es la vanguardia. ¿Será cierto? 

Los mendocinos vinculados al servicio de taxis tenemos el privilegio o la desgracia de lidiar con la llegada de esta compañía. Existe la perspectiva de ser legalizada su intervención en el transporte de pasajeros, en competencia desleal con los actuales taxis, bajo el imperio de una ley que, aprobada en Diputados, ahora se tendrá que debatir en el Senado.

Se trata de una "Ley de movilidad" que contempla el servicio  de transporte urbano apoyado en plataformas electrónicas que a través de tecnologías de dispositivos móviles, establece el vínculo entre usuario y transportista.

Éste se sostiene en la existencia de una Empresa de Redes de Transporte (ERT). En nuestro caso Uber aspira prestar el servicio, que pondría en contacto a usuarios y transportistas de un modo directo y al margen del actual servicio de taxis, quedándose con  25% de la facturación.

No estamos en contra de la tecnología ni de las aplicaciones digitales que favorecen a una buena prestación y a una mayor comodidad.

Todo lo contrario. Las dos  empresas de radiotaxis  Amurat, como Llámenos, tienen en vigencia sus plataformas. Asimismo, desde Aprotam hemos colaborado con ingenieros de la UTN Mendoza para el desarrollo de Tango Taxi, otra de las aplicaciones digitales que funciona en la provincia.

Hace dos años en ocasión de la presentacion de esta aplicación en Obras y Servicios Públicos, solicitamos apoyo para favorecer su implementacion; tal como hiciera el jefe de gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. No obtuvimos respuesta.  

 Uber lo único que invierte es un servicio tecnológico, ya existente y desarrollado. Los inversores reales son los terceros que, buscando un ingreso extra o una nueva fuente de trabajo, aceptan las reglas de un trabajo precarizado donde corren con todos los riesgos.

De ese modo compartirán con los actuales taxistas una parte de la “torta” de los usuarios ya existentes, que habrá que repartir entre más personas.

Transitamos una compleja crisis económica y bregamos por retener los dólares del trabajo nacional, pero se propone esta norma para que una parte de los ingresos del sector (25%) vaya a parar a San Francisco (EEUU) -sede de Uber-.

El Ejecutivo y los diputados piensan al revés, al precarizar los servicios, bajando ingresos y beneficiando un sistema donde acumulan ganancias con la tecnología, en lugar de ponerla al servicio del bien común.

Uber tiene por objetivo final trabajar con coches autónomos (sin chofer); ya lo está haciendo en Pittsburgh y San Francisco. Hace unos meses los suspendió por la muerte de una mujer atropellada por un vehículo Uber.  Todo lo dicho explica a quienes beneficia esta ley y la llegada de Uber.  

En contraposición nuestro sector en Mendoza está integrado por aproximadamente 1.500 taxis. de los cuales sólo un grupo familiar posee aproximadamente 80 taxis, es decir el 5,5%.

El resto esta distribuido en aproximadamente 800 titulares que poseen entre 1 y 15 taxis. lo cual demuestra que no es una actividad concentrada, tal como expresara el gobernador de la Provincia Alfredo Cornejo, tal vez por estar mal asesorado.