Editorial Viernes, 9 de noviembre de 2018 | Edición impresa

La necesidad de repensar el hábitat

Mendoza dispone de una ley por la que adhiere al Día Mundial de Hábitat.

Por Editorial

La Legislatura provincial dio sanción final al proyecto de adhesión al Día Mundial del Hábitat que se celebra el primer lunes de octubre de cada año, declarado por la Asamblea General de Naciones Unidas (ONU).

La norma cuyo autor es el senador Ernesto Mancinelli (Libres del Sur), destaca que en el mundo actual, casi una mitad de la población mundial vive en ciudades y esta tendencia sigue en aumento. 

Hábitat -según una definición acuñada por la investigadora María Chiara Bianchini, doctora en Historia Contemporánea y Estudios Americanos de la Universidad  Autónoma de Madrid- es un término que hace referencia al lugar en el que vive un organismo, una especie o un grupo animal o vegetal.  Se trata del espacio -y de todos los elementos incluidos en él- en el cual una población biológica puede residir y reproducir su presencia. El hábitat humano es el lugar donde reside un individuo, un grupo o una comunidad humana. Existe una gran diversidad de hábitats humanos a través del planeta y, cada uno de ellos, se caracteriza por combinar elementos naturales y culturales específicos. 

Por esta razón, quienes se ocupan de los problemas relacionados con las formas de vida y asentamiento de las personas, en buena medida dedican sus esfuerzos al hábitat urbano.

La progresiva urbanización de la población mundial ha transformado y sigue transformado los ecosistemas del planeta, con efectos en lo micro y en lo macro. 

A la vez, la ciudad constituye el marco en el que, cada vez más, se desarrolla la vida de la especie humana, condicionándola de muchas maneras.

Como se razonara en las sesiones de la comisión de Ambiente y Vivienda, "el Día Mundial del Hábitat ayuda a pasar del papel a la acción conjunta al Plan Provincial de Ordenamiento Territorial (PPOT, ley 8.999)".

Quizás a futuro con esta forma de razonar podamos evitar malas prácticas sobre el hábitat, como fue en su momento, por ejemplo, la radicación a orillas del río Mendoza del Bajo de Luján, que ahora la administración municipal actual tiene planeado trasladar. 

Sin duda las relocalizaciones de villas o asentamientos realizadas por el Estado hace muchos años, se encuentran entre otras malas prácticas. Basta recordar que durante la dictadura y el Mundial de Fútbol del '78 se trató de ocultar a los pobres enviándolos lejos de la ciudad; claro que esas decisiones tuvieron un impacto directo en el territorio y la calidad del hábitat de generaciones de mendocinos.

Entonces con la aprobación de esta ley habrá una invitación a promover cambios en el contexto global referido a la forma de actuar sobre el hábitat y tratar de cumplir los objetivos de desarrollo sostenible. En el mismo sentido está la idea de apuntar a una nueva agenda urbana que trace el camino de los próximos 15 ó 20 años y que apueste a los gobiernos locales (municipios).

También se propone en este orden la participación de la población como eje ineludible. "Resulta necesario desnaturalizar, concientizar, sensibilizar, reflexionar y educar sobre los modos de habitar", fue otro de los argumentos que constaron en los fundamentos de la norma, que llevará el N° 9115.   

Otra ponderación es alentar a las universidades a promover el desafío de formar a los futuros profesionales con una concepción interdisciplinaria, que revierta las actuales condiciones de hábitat.