Sociedad Vecinos Lunes, 17 de septiembre de 2018 | Edición impresa

La maestra que trabaja por los niños más vulnerables

La docente alvearense Jimena Morán recibió la distinción Maestros Ilustres 2018, que otorga el ministerio de Educación de la Nación.

Por Gonzalo Villatoro - gvillatoro@losandes.com.ar

Acompañar a una familia en la educación de los hijos es un privilegio pero que esa vocación por enseñar esté dirigida al mismo tiempo al niño y a los padres, es tan especial como particular.

Jimena Morán (38) lo pone en práctica cada día, aplicar todos sus conocimientos para que niños con múltiples discapacidades puedan aspirar a un futuro mejor y al mismo tiempo enseñarle a los padres y acompañarlos para que puedan comprender mejor a su hijo.

“No sirve de nada estar una hora diaria con el niño si después en la casa no continúan el trabajo, es por eso que se trabaja con el niño y los padres porque las pautas son para la familia, para que sigan con ellas en la casa”, comentó Jimena Morán.  Esa doble función que desarrolla la docente alvearense la llevó a estar en boca de todos. Morán es profesora en Sordos y Terapia del Lenguaje, egresada de la UNCuyo, y recientemente sobresalió como la mendocina destacada con el premio Maestros Ilustres 2018 que otorga el Ministerio de Educación de la Nación.

“Nunca esperé esto es más todavía sigo preguntando porqué me eligieron a mí para representar a Mendoza”, dijo.

La historia de Jimena no es tan distinta a la de tantos alvearenses que sueñan con un título de grado pero deben abandonar su tierra natal para alcanzar ese objetivo.

“La docencia me gustaba pero buscaba algo más, quería ayudar a las personas más vulnerables y me definí por esta profesión pero me tuve que ir a Mendoza para estudiar”. Con mucho esfuerzo familiar y personal, Jimena obtuvo el título universitario y en 2003 comenzó el derrotero por la vida transmitiendo amor y conocimientos. Trabajó en escuelas especiales en Mendoza, Tunuyán, Lavalle, San Rafael hasta que 14 años más tarde desembarcó nuevamente en General Alvear y hoy cumple funciones en la escuela Ana María Polito de Fiondella.

Se desempeña en el área de atención temprana, trabajando con niños de 45 días a 5 años que presentan distintas patologías.

 

“Recibimos niños con discapacidad visual o auditiva, además hay trastornos severos del lenguaje o visuales (que no es lo mismo que ser ciego o sordo), también problemas motrices, multidiscapacidad producto de un nacimiento prematuro entre otras causales. Siempre es como un trabajo en equipo con el niño y la familia y realmente es un placer colaborar con ellos para ayudarlos a entender a sus hijos”, explicó.

En la función del docente especial no solo está la dedicación y predisposición para la enseñanza, más de una vez debe hacer las veces de taxi trasladando a familiares, enfermera cuando la ocasión lo requiere porque “hay niños que convulsionan y tenemos que estar preparadas para atenderlos”, contó. También suele convertirse en asesora y acompañante en trámites burocráticos (ayudar a los papás a tramitar un certificado de discapacidad o conseguir un audífono)  y porque no secretaria, ya que es habitual que sea el enlace entre la escuela y un centro médico (hospital de Alvear, San Rafael o Mendoza) para conseguir un turno para que su alumno visite a un especialista. 

“Ahora me inscribí en un curso de lengua de señas, me sirve mucho a mi pero lo hice principalmente porque hay una mamá que tiene que aprender, es la forma que tengo de que ella vaya al curso, porque su hijo lo necesita”, ejemplificó.

La escuela Ana María Polito de Fiondella es una institución que nació hace 13 años, cuenta con una matrícula de 80 alumnos de Alvear y los distritos pero también de los distritos cercanos que pertenecen a San Rafael (Villa Atuel, Real del Padre, Jaime Prats).

En primera instancia recibían a niños con problemas visuales y auditivos pero las necesidades de la comunidad fueron multiplicándose y hoy muchos de ellos padecen patologías severas: motoras, encefalopatías, epilepsia refractiva, microcefalia, hidrocefalia, anomalías cromosómicas, trastornos del desarrollo y la lista continúa.

 

La planta de personal asciende a unas 30 personas de las cuales 23 es personal docente. Funciona en una casa que alquila la DGE y que trataron de adaptarla lo mejor posible a las necesidades de los alumnos, sin embargo el sueño de un edifico propio siempre está presente. “Lamentablemente no tenemos un terreno, es lo primero que necesitamos para pensar en construir un edificio”, dijo Inés García la directora.

Mientras tanto Jimena se atreve a soñar con algo de menor envergadura: dos aulas. Una adaptada para trabajar con niños sordos (con paredes revestidas con material aislante para evitar los ruidos externos) y otra más amplia para tratar las discapacidades motrices.

Reconocida por la comunidad

El reconocimiento para Jimena Morán no terminó en el Palacio Sarmiento en Buenos Aires, los alumnos, compañeras, familiares y el Intendente Walther Marcolini, también la homenajearon.

María de los Ángeles Giménez, una de las madres que lleva a su hijo a la escuela no dudó en destacar las cualidades de la "Maestra ilustre".

"Lorenzo no escuchaba, no veía y no se movía prácticamente, pero después de muchísimo trabajo e investigaciones que ella hacía fuimos evolucionando. Nadie se sienta a estudiar el síndrome de cada niño, y ella lo hace" remarcó.