Sociedad Vendimia Viernes, 18 de enero de 2019

La curiosa historia de Miriam y Orlando, históricos bailarines de Vendimia hace 20 años

Nacieron el mismo día y año y los une la pasión por la fiesta mayor de los mendocinos.

Por Redacción LA

Miriam Martínez y Orlando Irusta nacieron el mismo día, el mismo año, y ambos son bailarines reconocidos en Las Heras, son históricos de las vendimias departamentales. Una gran pasión los une: la fiesta mayor de nuestra tierra.

A ellos no sólo los unen esas fechas o su profesión, sino también su amor por la Vendimia, que comenzó desde muy pequeños cuando formaban parte del Ballet Municipal. Es que también han trabajado juntos, tanto en escena como detrás, como bailarines o como parte de un equipo de dirección.

Tanto a Orlando como a Miriam, los ojos les brillan al hablar de sus pasiones, al recordar anécdotas juntos o al revivir las noches de baile en el Frank Romero Day.  

 

Miriam Martínez cuenta con una experiencia de 20 vendimias nacionales e innumerables departamentales en la que participa desde los 9 años, sin sumar las que bailó en el resto de la provincia. Es la actual directora del Ballet de Adultos Mayores de la Municipalidad y es tallerista. En esta Vendimia 2019, “Las Heras, corazón de historias”, colabora con utilería y vestuario, confeccionando 760 prendas nuevas, y también será traspunte.  

Miriam y Orlando en una Vendimia departamental realizada en los ’70 en el antiguo Polimeni. | Prensa Municipalidad de Las Heras

“En Vendimia me inicié muy chica en el Ballet Municipal, que en ese entonces era el Taller Municipal de Danzas, mi primera presentación fue en 1973. Y después la primera Vendimia Nacional en la que bailé fue la última fiesta dirigida por Abelardo Vázquez, tenía 14 años y aquella noche coincidimos en el escenario con Orlando Irusta”, rememora Miriam sobre sus primeros pasos vendimiales, buscando la mirada cómplice de su compañero, en un recreo que ambos se han tomado para este nota, a días de ver realizada su nueva fiesta, este viernes 19 a las 21 en el predio ubicado en lateral del Acceso Norte y Avenida Independencia de El Plumerillo.

 

La bailarina también recuerda que un año las chicas del ballet tuvieron que reemplazar a la corte en el carro porque no se presentaron. “Habré tenido unos 12 años en aquel momento, además de bailar hicimos de reinas”, sonríe. Es que Martínez integró el ballet desde los 12 a hasta los 27 años, para  luego dedicarse a guiar los elencos del Ballet Juvenil de Las Heras y el Ballet de Adultos Mayores.

“Hace unos seis años dirigí junto a mi hijo tres vendimias distritales, Panquehua, Cieneguita y Ciudad, pero me he desempeñado muchos años como traspunte, especialmente cuando Orlando dirigió, y este año voy a tener nuevamente ese rol con un nuevo director”, comenta Miriam en referencia a Claudio Martínez.

Orlando Irusta en una Vendimia de Las Heras en los '80. | Prensa Municipalidad de Las Heras

Ese rol que Miriam desarrolla tan bien, el traspunte, es una figura importantísima en Vendimia, porque es el asistente del director detrás del escenario, es quien indica a los bailarines y actores cuándo deben ingresar a escena. Son los que deben estar atentos a que nadie se retrase, ni salga antes, respetando cada cuadro.  

 

El traspunte también se ocupa de colaborar con la utilería, por eso Miriam recuerda una anécdota que aún hoy suele ocurrirle: “A veces pasa que estás detrás de escena, buscás una utilería que tenías cerca y no la encontrás, ¡se desaparece! y nosotros decimos que son los duendes de la Vendimia que te lo esconden, porque minutos antes de la escena donde tiene que salir, aparece justo”, comenta mientas Orlando afirma con la cabeza sonriendo.  

A Orlando Irusta siempre le anteponen el término “maestro” delante de su nombre al llamarlo, y es que su trayectoria y reconocimiento es conocido en Las Heras y la provincia, por sus alumnos, sus colegas y su público. Con 55 años de edad, lleva en su haber 17 vendimias nacionales y 25 departamentales como bailarín y seis del departamento como director.  

Miriam Martínez en un Carrusel en los ’80. | Prensa Municipalidad de Las Heras

Integrante del Ballet Municipal desde muy pequeño, Orlando recuerda con mucho cariño a sus maestros de danza Josefina y Martín Puebla. “Dos maestros no sólo de la danza, sino de la vida, que nos llevaron a entender la Vendimia y a quererla, porque a medida que íbamos aprendiendo también nos hacían participar bailando en Vendimias", afirma el maestro Irusta.

 

Él vivió Vendimia desde muy pequeño porque su mamá fue reina distrital. “Mi madre fue reina de Panquehua, siempre se habló de Vendimia en casa y luego con mis hermanos nos dedicamos a la danza folclórica, así que ahí como que se completó lo que traía desde la cuna”, afirma.

“Cuando vos formás un equipo, empezás a confiar en lo laboral más allá de la amistad, cuando tenés la responsabilidad de una Vendimia buscá a esas personas que tienen un mismo pensamiento sobre Vendimia, te entendés porque compartís un mismo sentimiento y entienden la Vendimia igual que vos”, expresa y transmite su pasión en cada gesto, en cada palabra.

Irusta hoy es el encargado del Área de Danzas del municipio, coordina la parte estructural de Ballet Estable, así como a los elencos municipales (ballets y talleres de danzas) junto a los grupos de danza independiente del departamento, en actuaciones, capacitaciones, etc.  

En la Vendimia “Las Heras, corazón de historias” será el jefe de traspuntes, coordinará a todas las personas detrás de escena y a los 14 traspuntes del equipo, ya que este año la fiesta tiene una gran carga de utilería y ocho bocas de entradas y salidas, con 150 artistas en escena.

Como bailarín, Orlando participó en 17 vendimias nacionales y 25 departamentales, además lleva seis fiestas departamentales como director, y con ese cúmulo de experiencia afirma que cuando dirige tiene al guión como esqueleto, para que todos los integrantes del equipo aporten sus ideas.

 

“Para mí una fiesta vendimial surge de una idea del director, después te juntás con tu equipo de confianza, donde está el libretista que empieza a trasladar al papel esa idea, y en esa conformación de equipo todos van aportando a ese libreto, a esa puesta”, describe el trabajo que generalmente llega a duran casi un año.

“Nadie puede dirigir o ser traspunte o ser coreógrafo si no ha pisado un escenario de Vendimia, que es totalmente distinto a ser parte de un elenco estable o de una academia. Vendimia es única, es diferente, en un segundo de Vendimia se involucran un montón de personas, situaciones, la escenografía, vestuario, utilería, la reacción que vos has pensado que el público puede llegar a tener, todo eso se junta y se crea lo que entendemos por Vendimia, que no lo encontrás en ningún otro rubro, ni ningún otro momento”, sentencia entusiasmado Irusta.  

Tanta experiencia reunida en dos artistas que día a día ponen sus manos y corazón por su departamento, por su pasión -la danza- y por su amor -la Vendimia-, sin embargo según Orlando y Miriam siempre quedan pendientes objetivos por los cuales seguir trabajando o soñando.

 

Para Orlando Irusta, el pendiente tiene nombre y es una frase: “dirigir una Vendimia Nacional” y a esa frase le suma “es que la Vendimia Nacional es algo que se queda en vos para siempre”. Al igual que para Miriam Martínez, volver a bailar en la Vendimia Nacional es el anhelo a cumplir, “a mí me queda volver a bailar en la Nacional en el teatro griego, porque para mí vendimia es un todo, es único. ¡Y también colaborarle a Orlando en la Vendimia Nacional cuando él la dirija!”, completa entre risas.

“Vendimia es amor, con todo lo que esa palabra involucra. Vendimia es un permanente aprender, quien dice que sabe todo de Vendimia, es mentira, desde una distrital a una departamental, o una nacional, todos los años cada una te enseña algo nuevo. La Vendimia crece, desde la primera en 1936 a hoy, la Vendimia vive”, sintetiza Irusta.