Espectáculos Sábado, 11 de agosto de 2018 | Edición impresa

La camaleónica Madonna

Cumple 60 años y prepara su decimocuarto álbum de estudio inspirado en Lisboa. La diva del pop sigue transformándose.

Por Mariana Guzzante - mguzzante@losandes.com.ar

Viejo y refrito. Todo lo que la industria produce hoy le parece así. A punto de cumplir las seis décadas, desde su trono de diva mutante, se lo dijo a Vogue: “Todo es muy formulista y cada canción tiene 20 artistas invitados, y todos suenan igual”. 

Mientras, ella prepara un nuevo disco que lanzará antes de fin de año, inspirado en Portugal. A la Lisboa de la saudade y el fado, ella se mudó el verano pasado para apoyar el sueño de su hijo David: convertirse en jugador de fútbol profesional. 

“Lisboa ha influido en mi música y mi trabajo”, consintió sobre este décimo cuarto disco de estudio, ya pensado desde una renovación cultural.

 

Al parecer, anduvo en veladas de fado y poesía en antiguas casonas iluminadas con velas, penetró la tierra de Pessoa y percibió en rondas de zapadas el otro lado de la industria. Además, tuvo el honor de conocer y hacerse amiga de la recientemente fallecida fadista Celeste Rodrigues. 

Megaempresaria de sí misma, Madonna busca la nota que siempre la vuelve vibrante. Y sigue siendo seductor ver, en perspectiva, a esa chica de Michigan que un día de 1977 llegó a Nueva York con 35 dólares en el bolsillo para convertirse en la artista femenina con más ventas en toda la historia.

Aquella muchacha que rompió los moldes y aceleró la entrada a la escena MTV y a las portadas de revistas del goce femenino, la libertad y la expansión del deseo. 

Como todo ícono cultural, cada quien tiene a su Madonna. Algunos todavía la guardan en casetes y cada tanto vuelven a poner el vinilo de “Like a Virgin” o se quedan extasiados revisando en el historial ochentoso el video donde ella sube a los Premios MTV ‘84 revolcándose por todo el escenario vestida de novia. 

“Algunos chicos me besan/ otros me abrazan/ y está bien/ pero si no me dan crédito/ acabo marchándome”. La letra del tema “Material Girl” surfeaba la contraola del amor romántico.

Otros preferirán a la de inicios de los ‘90, con la sexualidad desencadenada del libro “Sex” y, en simultáneo, el disco conceptual “Erótica”(1992).

Paréntesis: con el lanzamiento de ese quinto álbum, su libro de acompañamiento “Sex” y su papel en la película de thriller erótico “Body of Evidence” -donde realizó desnudos totales y escenas donde participa en actos sexuales simulados-, los críticos comentaron que “había ido demasiado lejos” y que su carrera había terminado.

 

Pese a ello, el público y algunos periodistas lo acogieron como una de sus mejores producciones. Slant Magazine lo colocó en el número 28 entre los 100 mejores álbumes de la década de 1990. Según J. Randy Taraborrelli, autor de “Madonna: An Intimate Biography”, “en el momento del lanzamiento de ‘Erótica’ en octubre de 1992, gran parte de la sociedad parecía reexaminar su sexualidad.

La defensa por los derechos gay estaban a la vanguardia de los debates sociales a nivel mundial, así como la creciente conciencia sobre el Sida. Una generación parecía cada vez más curiosa por explorar, sin culpa, vergüenza o disculpas, una forma de vida diferente, algo más provocativo, tal vez más oscuro”.

Incluso 15 años después de su lanzamiento, el crítico musical Sal Cinquemani reflexionó sobre su impacto: “En 1992 Madonna era un ícono -intocable, literal y figurativamente- y con ‘Erótica’ fue la primera vez que la música de la artista tomó un tono decididamente combativo, incluso amenazante, y la mayoría de la gente no quiso escucharlo.

 

La irrefutable sensualidad de ‘Erótica’ probablemente dice más sobre la mentalidad ‘sexo=muerte’ de principios de los años ‘90, que cualquier otro documento musical de la época.

Esta no es Madonna en su cenit creativo. Esta es Madonna en su punto más importante, más relevante. Nadie más en la cultura popular de aquella época se atrevió a hablar de sexo, amor y muerte con tal franqueza y valentía”. 

Hubo un impasse. Y ya cuando muchos habían dejado de pensar en ella, reapareció a finales de los ‘90 con los múltiples looks de “Ray of Ligth”, repensando sobre el amor con “Frozen” o “The Power of Good Bye”.

¿Y acaso no refrescó con su pasaje automovilístico en “Beatiful Stranger” las película de Austin Powers? 

Más tarde, puso a bailar a la próxima generación con “Hung Up”, ya con un cuerpo que, maduro, era un ejemplo de tonificación y musculatura. Y así, no bastarían cien páginas para repasar su historia musical y visual. 

Luego de dos matrimonios fallidos (Sean Penn y Guy Ritche), madre de seis (Lola ya tiene 21 y lidera con ella una línea de moda en clave “sobaquember”, que propone no depilarse), con algunos fracasos discográficos encima (como “American Life”) y la mayoría que explotó de éxito, puede soplar las sesenta velas más que satisfecha. 

Claro que no se conforma. De hecho, para celebrar su cumpleaños, se ha aliado con Facebook para llevar a cabo una recolección de fondos en ayuda a los huérfanos y niños de Malawi, país en el que adoptó a David (12), Mercy (10) y a las gemelas Stella y Esther (4). Cada dólar que se recaude será donado a escuelas, cuidado médico y comida para los niños malauíes.   

Es más, Madonna llevará al cine una película que se inspira en la historia de Michaela DePrince, huérfana de la guerra en Sierra Leona que se convirtió en una bailarina reconocida. Ella, según anunció el estudio MGM, será la directora del filme. 

 

“Tocando el cielo”, pues, será el tercer largometraje dirigido por Madonna, tras “Filth and Wisdom” (2008) y “El romance del siglo” (2011).

Huérfana, abandonada por su tío, y con vitiligo, una enfermedad que provoca la despigmentación de la piel, Michaela DePrince fue sacada de un orfanato de Sierra Leona por una pareja estadounidense que la adoptó. Luego se convirtió en bailarina profesional, miembro del Ballet Joburg, de Johannesburgo (Sudáfrica), antes de incorporarse al ballet nacional holandés, donde hoy en día es primera bailarina.

“El viaje vital de Michaela me impactó profundamente como artista y como una activista que comprende la adversidad”, comentó Madonna, quien se basará en el libro autobiográfico de DePrince publicado en 2014.

“Tenemos una oportunidad única de poner el foco sobre Sierra Leona y de hacer que Michaela sea la voz de todos los niños huérfanos que crecieron a su lado”, agregó la artista.

En 2008, Madonna realizó el documental “I Am Because We Are” sobre los huérfanos de Malawi.