Opinión Lunes, 6 de agosto de 2018 | Edición impresa

La búsqueda del tesoro económico - Por Arnold Rubén Simoni

Por Licenciado Arnold Rubén Simoni - Ciencias Económicas. Universidad Nacional de Cuyo

La búsqueda del tesoro es un juego para chicos y grandes, divertido, con premios y castigos para los casos de acierto y error. Juego, es un entretenimiento; es toda actividad de recreación de los seres humanos utilizado también como herramienta de enseñanza.

Distinto es el tesoro económico, que es el bienestar social de una colectividad; no es un juego, ni un entretenimiento y menos un acertijo;  es una realidad que afecta a todas las personas.

El CEO del bienestar social son los precios, que guían la actividad económica en forma natural conforme decisiones de los individuos de la comunidad en democracia.

En cualquier régimen, cuando aumenta la demanda, aumentan los precios que estimulan la producción y en consecuencia, se destinan los recursos sociales a los productos demandados; es una orden natural económica. Por el contrario, cuando la demanda es escasa o nula, como la de sombreros de tres picos, o carretas, en la actualidad,  implica que el valor económico asignado a tales productos es poco o nulo y su consecuencia, el precio, informa que no conviene destinar recursos sociales a tales productos.

Los precios no son elemento de ningún juego, tampoco son un hecho aislado, ni simple, ni solitario, que se pueden cambiar a gusto y placer, sino un fenómeno económico que como tal tiene origen, causa, desarrollo y resultado o consecuencia.

Todos los precios están relacionados los unos con los otros, como una red elástica, cuyos eslabones disminuyen o aumentan de tamaño conforme las demandas sociales. 

Para Milton y Rose Friedman en "Libertad de elegir": "El sistema (natural) de precios funciona tan bien que la mayoría de las veces no  nos enteramos de ello. No nos percatamos de lo bien que funciona hasta que se estropea, e incluso entonces nos cuesta reconocer el origen del problema". 

La crisis del 2008 es un claro, evidente y reciente ejemplo que muestra lo nefasto y perjudicial  que puede ser la intervención en los precios naturales.

Para favorecer el acceso a la vivienda, los Bancos Centrales de la Unión Europea y USA redujeron la tasa de interés. Tal acción originó el ingreso al sector inmobiliario de la demanda especulativa. Se construyeron y compraron viviendas con fines de lucro. Ello incrementó el uso del ahorro en el sector a costa, por supuesto, de los otros sectores. De nuevo la voluntad política interviene para evitar la especulación y el incremento inmobiliario, aumentando la tasa de interés. Dicha acción retrae la demanda; cambia otra vez la regla de juego y castiga a los compradores de buena fe que ven incrementar sus costos de adquisición y sus egresos por el aumento de la tasa de interés. Los deudores hipotecarios con menos recursos fueron los primero en dejar de pagar sus obligaciones, perdieron sus casas y sus ahorros y los bancos trataron de vender  facilitando incluso el crédito a personas de poca solvencia; dejan de aumentar las viviendas, bajan los precios de casa habitación, se pierden los ahorros, se deja de ganar, no se pagan las obligaciones; los bancos hipotecarios quiebran; los  despidos deterioran el empleo; los demás sectores son afectados. No cabe la menor duda que fueron las intervenciones en los precios naturales  los que provocaron y originaron la crisis y no la globalización, ni la República, ni los bancos de inversión, ni el sistema financiero, ni la economía de mercado y menos aún, la burbuja inmobiliaria.

En Argentina fue también una equivocada medida, denominada ley de convertibilidad, que ancló la cotización (precio) de la moneda extranjera, lo que originó recesión, paro laboral y la crisis 2001/2002. La sola eliminación de dicha medida liberó las fuerzas económicas permitiendo su auge posterior.

Precio es un concepto básico de la ciencia económica. Todas las relaciones económicas están expresadas en términos de precio. Precio es por supuesto, precio, pero también renta, alquiler, honorario, pasaje, boleto, tarifa, interés, cuota, expensa, comisión, sueldo, salario, impuesto, tasa, cuota, cotización, etcétera.

La economía política no distingue entre público (tarifa, impuesto, tasa, cotización) y privado (precio, renta, alquiler, honorario, expensa), distingue entre hechos positivos y negativos que promueven o perjudican la actividad económica y con ello mejoran o empeoran  la pobreza y el bienestar social.

Precio es el efecto del equilibrio económico y el equilibrio económico es el factor indispensable para conseguir estabilidad perdurable. Cuando una economía está en equilibrio no surgen hechos endógenos que modifican la situación, porque el equilibrio consolida la estabilidad. Se invierte y malogra el bienestar social cuando a través de los precios se pretende el equilibrio. No se solucionan las falencias económicas atacando los precios, se debe intervenir en la causa de los problemas. El fenómeno precio, es una manifestación de la actividad económica. Es algo natural, por cuya razón el ser humano no puede cambiar ni modificar. Cuando esto último sucede, se interrumpe y traba el proceso natural, se obstruye y se perjudica el bienestar social.

Si se modifica el precio no se modifica el valor asignado al bien, la existencia, ni la necesidad. Cambia el curso del proceso económico, favoreciendo a unos y por lo tanto, perjudicando a otros y a todos porque interrumpe, desconcierta con la inestabilidad y evita las inversiones.

Así sucede con las denominadas tarifas de los servicios públicos. Los precios y sus respectivos costos son acelerador y freno de la actividad económica. Cuando la diferencia entre precio y costo es positiva, se incentiva la producción y la inversión y cuando es nula y negativa, se frena y/o desmejora la calidad. Si el precio no cubre el costo el producto o servicio no es un bien, es un mal, porque significa que es mayor el esfuerzo (costo) que la satisfacción (precio).  

Las continuas intervenciones en la cotización de la moneda extranjera han perturbado, cambiado y trabado el proceso natural e impedido que el precio verdadero guie la economía, informe las falencias y naturalmente busque el equilibrio.

Escribió el Profesor Carlos Becker en su libro  "La economía mundial en las tinieblas": "Todo dirigismo económico que se establece de un modo permanente conduce a errores inevitables".