Sociedad Viernes, 15 de marzo de 2019 | Edición impresa

Jürgen Christian Mertens: “El mundo ve a la Argentina como el supermercado del planeta”

El embajador alemán, que estuvo en Mendoza, confía en que crecerán las inversiones germanas en las industrias automotriz y vitivinícola.

Por Pedro Straniero - pstraniero@losandes.com.ar

Es tradición en época de Vendimia que el gobierno mendocino invite a embajadores extranjeros a presenciar los actos y conocer la provincia. En algunos casos, por cuestiones de tiempo o agenda, la visita se agota en el mero protocolo y en la foto oficial junto a autoridades y pares diplomáticos, que reproducen los medios sin mayor rédito.

En otros casos, como ocurrió con la reciente presencia del máximo representante alemán en Argentina, Jürgen Christian Mertens, su estadía dejó contactos renovados con la comunidad en Cuyo -unos 500 ciudadanos radicados, más alrededor de 10.000 descendientes de primera y segunda generación- y también abrió puertas para futuras inversiones germanas en la provincia.

 

Junto a su esposa y al cónsul honorario de la República Federal de Alemania en Mendoza, Andreas Vollmer, Mertens -quien asumió su cargo de embajador hace un año y medio y no conocía aún la provincia- asistió a los actos vendimiales y recorrió fincas, bodegas y empresas de capitales germanos. En un mano a mano con Los Andes, dejó impresiones, datos y cifras de interés.

-Antes de llegar a nuestro país y durante su gestión aquí usted ha tenido un rol protagónico en la organización de las reuniones del G20, tanto en Hamburgo 2017 como en Buenos Aires 2018. ¿Cuál ha sido el rol de Alemania y Argentina en esas cumbres globales? 

-Alemania es un gran promotor del multilateralismo, que no se expresa solamente en el G20 sino también en el G7, el G8 y otros organismos y foros. Y Argentina está afianzando su acción en todos los encuentros globales. Además de participar en el G20, su país demuestra un papel muy activo en el Mercosur y con el liderazgo del presidente Macri es claramente un promotor del multilateralismo, lo cual no era siempre el caso argentino. La situación internacional antes de Hamburgo y Buenos Aires hacía prever un balance complicado, luego de lo experimentado en otros foros multilaterales. Existía preocupación por la forma en que se desarrollaría la Cumbre de Buenos Aires, pero gracias al gran empeño del equipo argentino, especialmente de los sherpas, el resultado fue sumamente positivo.

 

Los temores no se verificaron, fue al revés, las sorpresas fueron positivas, las potencias globales que resistían un poco el multilateralismo se acomodaron en el proceso y ahora miramos con mucho más optimismo el futuro…  Es que los problemas en el mundo de hoy son tan imponentes que con unilateralismo no se puede resolver los temas de fondo… Por eso, el papel de Argentina es muy importante. Ahora, Argentina está dentro de la troika, junto a Japón como nuevo anfitrión actual y al futuro anfitrión Arabia Saudita. 

-¿En qué punto estamos de la relación bilateral entre Alemania y Argentina? 

-Estamos en un momento muy positivo, no solamente comparado con el pasado reciente, hasta 2015, sino también desde la perspectiva histórica. Las relaciones entre Argentina y Alemania se encuentran en un muy buen momento, no solamente por el excelente entendimiento entre nuestros dos líderes, sino también por las perspectivas, tanto en el campo cultural como en el campo político, y por supuesto en el campo económico, donde siempre se puede aspirar a más. Pocas veces hubo un afecto tan visible y productivo como lo hay entre el presidente Macri y la canciller Merkel. Las relaciones binacionales también dependen en buen grado del clima internacional: la inquietud por el futuro de las economías emergentes tiene consecuencias a muy corto plazo y deja poco tiempo para reflexionar y reaccionar, pero entre ambos países tenemos una muy buena base, una base muy sólida.

 

-Los capitalistas alemanes, ¿se sienten atraídos hacia Argentina?

-Varias empresas alemanas empezaron en 2015 y 2016 a elaborar planes de inversiones en el sector automotriz, pero también en el sector químico, en el sector farmacéutico. Estamos en muy buen camino, pero hace falta continuidad, porque un país que tuvo las fronteras cerradas siempre va a tener más dificultades en atraer capitales de afuera. Pero siempre hay espacio para mejorar, para incrementar. 

-¿Puede refrescarnos algunas cifras del intercambio comercial entre Argentina y Alemania?

-En total, estamos en U$S 3.900 millones al año, es una cifra importante. Alemania es el cuarto inversor extranjero en Argentina, con inversiones sobre todo en el sector automotriz, las que en los últimos años llegan a U$S 1.200 millones por parte de Volkswagen y a U$S 700 millones por parte de Mercedes Benz. Y no tengo dudas de que van a crecer. 
 
-¿Conoce si hay interés de inversores alemanes en el área vitivinícola de Mendoza?

-Sí, claro, en Alemania conocemos el prestigio del malbec mendocino y eso despierta mucho interés en el sector privado, pero no tengo cifras porque esas inversiones se mueven por fuera de la órbita de nuestro gobierno. Pero como le dije, el malbec mendocino es un imán. Recuerdo que en la cena de gala de nuestra 
cumbre del G20 en Hamburgo se ofreció malbec Luigi Bosca, algo que no es muy común, porque habitualmente se ofrece el vino local… 
 

 

-Argentina y Alemania tienen una antigua tradición de recibir inmigrantes, y en estos tiempos en que las olas migratorias crecen por razones económicas, nuestros países mantienen las puertas abiertas... ¿Qué reflexión le merece el tema?

-El destino de los seres humanos motiva siempre mi reflexión. Esta ola migratoria refleja una crisis profunda, porque sin crisis la gente no piensa en salir de su patria, ya sea una crisis económica, política, bélica o de inestabilidad interior… Para nosotros, como para casi todo el resto del mundo, la crisis migratoria del Oriente Medio fue sorpresiva, y sigue siendo una crisis que amenaza las bases de la vida… Frente a ella, Alemania, por su base cultural y cristiana, ha mantenido abiertas las puertas para lo que esperamos sea una migración temporal, porque creemos que la situación en los países de origen se va a normalizar y muchos de los refugiados volverán a sus lugares…  

Lo que no podemos aceptar es que venga gente que mantiene la actitud que tenía en sus países, digamos haciendo propaganda contra la vida. Nosotros queremos mantener las puertas abiertas, pero con la base común de los valores que nos caracterizan. En cuanto a Argentina, vemos una actitud solidaria similar. Aquí  ya han recibido a más de 150.000 refugiados venezolanos, con generosidad, incluso a los que tienen el pasaporte vencido. 

 


 
-¿Cómo ve el rumbo que ha tomado Argentina desde que usted está aquí?

-En la comunidad internacional se ve a Argentina como el supermercado del planeta, y ese es un potencial que solamente se puede usar si el país está dispuesto a integrarse al mundo. Yo valoro mucho el esfuerzo del actual gobierno en lo que llaman la “reinserción inteligente”. El mundo necesita de Argentina, así que espero que este camino tenga continuidad, porque sin continuidad va a ser difícil.