Espectáculos Sábado, 9 de febrero de 2019 | Edición impresa

José Palazzo: la reinvención del alma máter del Cosquín Rock

La utopía está cerca para el creador de uno de los festivales más importantes de nuestro país.

Por Martín Castillo - mcastillo@losandes.com.ar

No está permitido correr de atrás. Si no te adaptás te pueden comer, y eso Palazzo lo tiene claro. Luego de casi dos décadas de armar el festival más grande de nuestro rock, el productor se enfrenta a grandes cambios.

La edición 2019 del Cosquín Rock está signada por el gran abanico de géneros que lo formará. Manteniendo al público de todos los años con grandes clásicos y regresos muy esperados, los escenarios le abren paso al rap, el freestyle y la electrónica, entre otros.

 

El contexto no ha sido fácil. Una economía inestable ataca primero a la cultura y a sus espacios. La falta a lo largo del año de fuertes presencias internacionales en los escenarios pone todas las fichas en las fiestas nacionales. Así también, en nuestros artistas. 

Gentileza

“Fue un gran desafío este cross hacia otros estilos musicales. A mí me pareció muy interesante el resultado. Cuando todo está muy parado en la Argentina, parece que le pegamos”, afirma.

Hoy y mañana el Aeroclub de Santa María de Punilla (Córdoba) será sede una vez más de una ya consagrada tradición entre el público “rolinga”. La vuelta del Pato Fontanet con Don Osvaldo, el cierre de todo con los españoles de Ska-P, el acústico de los Auténticos Decadentes y hasta el final de la noche del sábado con un Nick Warren, DJ consagrado, son los puntos importantes de un festival de exportación.

-Se dice que es de los mejores line-ups, ¿cómo fue armar todo eso?

-Nosotros analizamos lo que pasó durante el 2018 y proyectamos lo que puede suceder en 2019. Todo ese talento, lo tratamos de juntar en el Cosquín Rock. Este año tiene siete escenarios: Córdoba X, Escenario Sur, Norte, La Casita del Blues, El Hangar de Metal, La carpa de los Auténticos Decadentes, la carpa de música alternativa. En esa última habrá batallas de freestyle y hay tantos chicos emocionados, que no lo podemos creer.

-¿Hay una baja en la media de edad del público?

-Hay una baja importante en la edad pero también hay mucha gente que está yendo con sus hijos, que es un fenómeno que viene sucediendo hace cinco, seis años. Al ser un predio tan grande con tantos servicios, da la posibilidad de que la gente vaya en familia. 

 

-Una de las primeras cosas que se quiere saber es el precio de las entradas. ¿Cómo manejaron eso en un año tan ajustado?

-Tuvimos que acomodar el punto de equilibrio del festival, con casi más del 40% de entradas que el año pasado, para poder empatarlo. Por momentos resultaba inviable, pero ya estábamos decididos a hacerlo. Nos acompañaron mucho las marcas y los sponsors, sobre todo en este año de transición que ha sido difícil para todos. Con una inflación terrible y un gran costo operativo, no podíamos acompañar las entradas con la inflación. Se le hacía muy caro a la gente. El combustible, el transporte interno, los servicios, los camiones, todo viene de Buenos Aires y los costos son muy elevados.

Nuestro festival cuesta alrededor de ochenta millones de pesos.

-¿Y afuera? Cada vez te estás expandiendo más a otros países. ¿Resulta difícil?

-Los Cosquín de afuera son como más chicos. Chile fue grande y el de México también. Los demás son más chicos, con siete u ocho mil personas, y más acotado en cuanto su costo. Estamos en desarrollo con primeras o segundas ediciones. Lo que pasa es que el de Argentina es gigante, son 9 hectáreas con todo lo que eso implica: los escenarios, los patios de comida, los medios de comunicación transmitiendo, los puestos sanitarios. Un mundo.

 

-¿Cómo han funcionado por fuera del país? Llegás a España por primera vez este año.

-Es un gran trabajo pero ha dado muchos resultados. Vamos por la tercera edición de México en junio y vamos a ir a España el 20 de abril, repetimos Uruguay y Paraguay. 

-¿Se viene un especial para la edición número 20 en Argentina?

-Dejemos pasar este Cosquín. Nos quedan los dos días más importantes. Una vez pasado, el lunes mismo vamos a hacer una convención con todos nuestros socios de Latinoamérica, que van a venir al festival, y vamos a trabajar con ellos. A partir de ahí vamos a decidir. 

masivo y multimillonario. El Cosquín Rock cuesta, según su organizador, alrededor de 80 millones de pesos.

-¿Qué balance hacés de los shows en los que estuviste trabajando en 2018: el regreso de Charly y el Pato, por ejemplo?

-Ha sido un año muy difícil para la industria del espectáculo. Tuvimos la vuelta de Don Osvaldo, tuvimos los últimos conciertos de La Renga en el estadio de Newell’s y hemos hecho la vuelta de Charly. Tuvimos sensaciones encontradas. Por un lado, la masividad que generó el regreso de Don Osvaldo y por otro, todo el resto de la realidad: la dificultad económica para poder conseguir las entradas, la poca variedad internacional que se generó en el segundo semestre, por falta de presupuesto y por la inestabilidad económica. Eso nos obliga a tratar de hacer más cosas.

Pero fue un año que nos dejó algunas lecciones y por otro lado, nos hizo pensar muy bien y reformularnos. Y afuera, tuvimos ediciones agotadas: en Guadalajara, Paraguay, en Colombia asique, a nivel Cosquín, 2018 fue el año más importante que tuvo en su historia. 

 

-¿Le han hecho bien al rock argentino los cambios culturales que se han dado? La forma de consumir música, de difundirla.

-No sé si hacen bien o mal, es la realidad. El CD no existe más, el vinilo es un hecho terapéutico para los que nos gusta coleccionar. Pero la realidad es que el consumo va adentro de las personas, de sus propios celulares. La gente escucha lo que quiere escuchar cuando quiere y puede escucharlo. Y así ocurren los fenómenos. Mirá lo que es Paulo Londra en Córdoba, en el mundo: un chico que todavía no sacó su primer disco es de lo más escuchado en el mundo. Lo que sí tenemos es la experiencia, la de recorrer un predio lleno de bandas, la de pasearse por festivales, eso no se consigue en un celular ni en un televisor. 

-¿Qué pensás de la ley del cupo femenino en festivales? 

-Lo que planteo es que si yo tuviera que poner el 30%, tal vez no lo podría llenar con artistas talentosas y tendría que llenarlo por cumplir ese cupo. Esas artistas no estarían a la altura del festival y tendría que dejar afuera otro tipo de talentos. Lo único que considero es que la ley tiene que reforzar que la mujer tenga más posibilidades, porque el rock nuestro es muy joven todavía y desgraciadamente la mujer ha tenido un papel distinto. Hoy lo van ganando de a poco, hemos encontrado cosas interesantes y hay varias bandas que van a estar tocando: Led Ladies, Alapar, Marcia Blues, Deborah Dixon, Lorena Gómez. 

 

-El último recital del Indio lamentablemente terminó en tragedia, ¿cómo pensás que pueden cambiar las cosas para que esto no pase?

-Tenemos que trabajar desde la responsabilidad y tener la seguridad a disposición de la gente. Pero también, así como exige, tiene que cuidarse. Si no podés pasar, no pasás. Si no podés estar en tal u otro lado, no vas. Si no tenés tu entrada, no podés entrar. Si nosotros ponemos todo el aparato a disposición y vos no te cuidás, se hace muy difícil. 

-¿Cuándo será la próxima vez que veamos a La Renga en el Cosquín Rock?

-Nunca pierdo las esperanzas, pero cada Cosquín los llamo y me dicen que no. Y bueno, el “no” ya lo tengo.