Mundo Club House Jueves, 28 de junio de 2018

Jardines para los sentidos y la diversión

Si querés crear un jardín sensorial para tus hijos, que estimule su fantasía e imaginación. ¡He aquí las claves para lograrlo!

Por Redacción CH

Por Prof. Claudio Doratto

Cuando diseñamos un jardín y pensamos principalmente en nuestros niños pequeños, generalmente lo hacemos con la idea de dejar sectores amplios, libres de plantas para que puedan jugar, poner un arenero, juegos y tal vez una casita de madera.

Sin embargo, interactuando con la naturaleza, podemos ofrecerles mucho más sin necesidad de sacrificar espacio ni mayor mantenimiento del lugar, generando incontables posibilidades de “crecer junto a ellos” compartiendo experiencias. El jardín puede ser un lugar de aprendizaje sobre la naturaleza y las ciencias, de relajación para niños y adultos.

Un “jardín sensorial” es un tipo especial de jardín que está pensado principalmente con fines lúdicos y de estimulación de la fantasía, con la finalidad de estimular los cinco sentidos a través del tacto, olfato, gusto, vista y oído que usamos para obtener información de nuestro entorno y aprender de él.

Pensado de esta manera, nuestro jardín puede transformarse en un espacio interactivo que incluya plantas y materiales que capten los sentidos.

“Está la posibilidad de colocar objetos que reflejen la luz como espejos o fuentes de agua, móviles como los molinillos Y alimentadores de aves y mariposas para que visiten nuestro jardín”

¿CÓMO PODEMOS ESTIMULAR LOS SENTIDOS?

Al olfato lo podremos alentar agregando hierbas aromáticas para que, cuando los niños las quiebren con sus dedos, suelten sus aromas. También conseguimos ese efecto escogiendo flores perfumadas, siempre que sean sutiles. Ejemplos: menta, orégano, albahaca, romero, jazmines, rosas y gardenias.

Respecto de la vista, podremos incentivarla incorporando flores de muchos colores, los cuales pueden ser complementarios, o se pueden elegir diferentes las tonalidades favoritas de los hijos. También se logra el estímulo con la presencia de plantas con distintos tipos de hojas, texturas, colores, tamaños y con aquellas que danzan con el viento o atraen pájaros y mariposas. Está también la posibilidad de colocar objetos que reflejen la luz como espejos o fuentes de agua y móviles como los molinillos. Y alimentadores de aves y mariposas para que visiten nuestro jardín.

En relación al oído, tenemos distintas opciones para incluir sonidos en nuestros jardines. Cuando el viento mece plantas como las cañas hace que se golpeen entre sí. Otros elementos a incorporar son los carrillones de madera o metal, las cascadas y las fuentes de agua.

En cuanto al sabor, es una buena idea el empleo de plantas comestibles o frutales que los niños puedan ver crecer. Una huerta urbana es ideal para cumplir con este objetivo. Podemos tener canteros con frutillas, tomates, frutales y sobre todo aquellas verduras que los más chicos se resisten a comer, entrar en contacto con ellas permitirá que las conozcan y que quieran probarlas.

Por último, conseguimos animar al tacto con la inclusión de árboles con corteza áspera y otros con corteza lisa. Plantas con hojas suaves como la oreja de conejo (Stachys lanata), rígidas como la de los formios (Phormium tenax), carnosas como las que poseen las distintas variedades de Sedum. Hay otras que tienen hojas arrugadas, ásperas o lisas. Podemos agregar al jardín senderos formados con distintos materiales como rodajas de tronco, piedras, ladrillos, etc. También tenemos la posibilidad de incorporar mantillo como corteza de pino o granza de jardín.

AL PENSAR UN JARDÍN PARA NUESTROS HIJOS DEBEMOS TENER EN CUENTA LOS SIGUIENTES ASPECTOS:

  1. Ser prudente y no saturar los sentidos incorporando demasiados elementos y plantas. Podemos realizar un camino o circuito que los lleve a la exploración, a lugares con “secretos” o con juegos para ellos.
  2. Antes de incorporar una planta debemos asesorarnos con un especialista para saber si produce reacciones alérgicas en algún momento del año (por la floración o con sus semillas) o si es tóxica. Igualmente descartaremos aquellas con espinas.
  3. Acompañar y enseñarles a nuestros hijos acerca de lo que tienen a su alcance, así evitaremos que ingieran fruta que no ha madurado, que interactúen con insectos que los puedan picar como las abejas u hormigas, además de guiar su atención hacia las mariposas y las aves, las sombras y texturas, o aquellos elementos que hayamos incorporado y deseemos destacar.
  4. Y, fundamentalmente, evitar siempre que se pueda el uso de pesticidas. 

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