Escribe el Lector Sábado, 19 de mayo de 2018 | Edición impresa

Involución  de diseño

Siete años han pasado desde que el actual gobernador de Mendoza Alfredo Cornejo, inaugurara como intendente de Godoy Cruz la ciclovía recreativa en los terrenos del viejo ferrocarril.

Seis años desde que el recordado ex intendente de la Ciudad de Mendoza, Víctor Fayad, hiciera lo propio con la ciclovía de avenida Juan B. Justo.

Esas dos son las obras públicas con las que comienza a plasmarse la red de ciclovías que propusimos desde 2009 con el Pro Bici para un uso de la bicicleta como medio de transporte, la base de una provincia que se afianza como uno de los principales polos ciclísticos de la Argentina.

Hoy el Gran Mendoza cuenta con más de 124 km de ciclovías y bicisendas: Luján de Cuyo ha comenzado una apuesta fuerte por la movilidad en bicicleta. Este Guaymallén que se está reconstruyendo también está generando infraestructura ciclística.

El Gobierno de Mendoza a su vez avanza desde el Unicipio con el proyecto de "Red Cicloviaria Primaria" trabajando con los municipios metropolitanos.

El panorama es más que auspicioso; quienes pedaleamos desde hace años podemos dar fe del notable aumento de la cantidad de personas arriba de la bici por las calles mendocinas.

Pero tenemos que hablar de diseño... La Ciudad de Mendoza ha optado finalmente por volver a incluir las ciclovías en la calle, que es donde deben estar, aunque con unos separadores de mínima seguridad que no evitan que los autos ingresen en estos espacios.

Godoy Cruz, por su parte, viene de inaugurar la bicisenda de la remodelada avenida Paso de Los Andes con el diseño más pobre que se haya visto en estos años en una senda ciclística, verdaderamente intransitable en algunos sectores por su angostura en la vereda.

Los ciclistas no estamos para competir en el espacio público con los peatones, que son los primeros a privilegiar en una planificación urbana de movilidad sostenible; las ciclovías no pueden ser pistas de obstáculos, tenemos velocidades diferentes con los transeúntes, de ahí la necesidad de segregar el tráfico y cada cual por su lugar.

Hay una explicación para esta evidente involución de diseño en la falta de diálogo y cooperación interinstitucional de los municipios que vienen liderando esta avanzada con la bicicleta. Precisamente un buen diseño viene a superar lo establecido.

Ahí tienen que poner el foco Rodolfo Suárez, Tadeo García Salazar, Omar De Marchi y los demás caciques municipales con sus planificadores. Hay que equilibrar la cantidad de kilómetros de ciclovías con la calidad de diseño.

Una buena planificación urbana es aquella que logra anticiparse a los posibles conflictos en el espacio público haciendo las mejoras necesarias para una buena aceptación de la obra por parte de los habitantes de las ciudades.
 

Lucas Germán Burgos
Licenciado en Gestión Ambiental; consultor en Ciclismo Urbano