Economía Sociedad Domingo, 13 de mayo de 2018

InfoDatos - Energía: desde 2010 Mendoza consume más de lo que produce

A lo largo de casi una década, la provincia cambió su perfil energético para pasar de ser “exportador” neto a convertirse en “importador".

Por Miguel Flores Isuani - Gustavo Guevara - Leonardo Oliva / Fuente: Empresa Provincial de Energía (Emesa)

La historia reciente del mercado eléctrico mendocino muestra que en las últimas 2 décadas la demanda no paró de crecer, en tanto que la generación, y por lo tanto la oferta de energía para satisfacerla, alcanzó un pico en 2007 para luego empezar a caer al punto que fue superada con creces.

De hecho, hoy las viviendas de Mendoza requieren 7 megavatios/hora al año promedio, casi 85% más que en 1997, mientras que la generación, luego de un salto entre 1999 y 2002, se estabilizó desde entonces en torno a los 5 megavatios.  

Eso significa, de acuerdo a datos de Emesa (Empresa Provincial de Energía), que la generación actual alcanzaría a cubrir las necesidades de 1.252.039 hogares o usuarios equivalentes, casi 70% del universo considerado con suministro eléctrico. Pero la demanda real muestra que el sistema debe salir a “importar” de otras fuentes a nivel nacional para satisfacer a más de 500 mil cuentas o usuarios equivalentes, sin contar a industrias o grandes usuarios.

Entre 1954 y 1997, las centrales hidroeléctricas y térmicas como Nihuiles, Alvarez Condarco, Los Reyunos y El Carrizal, entre otras, llegaron a abastecer de energía a casi 373 mil viviendas. Una cifra que más que se duplicó desde entonces y hasta 2017 gracias a las dos últimas centrales incorporadas al sistema: la de Potrerillos y la más reciente geotérmica de Anchoris, que al parecer igual no alcanzó.

Desde la oferta: falta de “hidraulicidad” es la forma en que los técnicos explican cómo los años de crisis hídrica impactaron en la generación hidroeléctrica preponderante para la matriz energética local. Methax, la central geotérmica de Anchoris, que hoy produce 41 megavatios de potencia, es el primer aporte nuevo de energía en las últimas dos décadas al menos hasta que empiecen a operar los proyectos eólicos y solares adjudicados a través del programa nacional Renovar.

Desde la demanda: veranos más tórridos y hogares más equipados (el consumo de una vivienda tipo en Mendoza es de 6.927,7 kilovatios al año, lejos de los casi 4.000 promedio del país) explican un consumo creciente que al parecer no mermó ni siquiera con los “tarifazos” desde 2016. Ni con el estímulo al ahorro, que significaba evitar las subas en las facturas si una casa lograba bajar la demanda un 20% interanual.

Además, esa modificación de la curva hizo que Mendoza pasara de ser “exportador neto” de energía al mercado mayorista nacional, a depender de la importación para poder abastecer la demanda insatisfecha. Normalmente el sistema mendocino le vende todo lo que genera al mercado mayorista y de allí obtiene lo que necesita, pero esa ecuación cambió en 2016: fue un comportamiento “neto importador”, con 1.646.685 MWh en el año, equivalente al 30% de la generación provincial. Así, Mendoza pasó de “exportar” 20% a “importar” hasta 12% de la energía que consume desde 2010.

El punto de quiebre

Debido a las características estacionales, tanto de la demanda como de la generación de electricidad de Mendoza, históricamente la provincia “exportó” energía en verano, por la mayor generación local, e “importó” electricidad en invierno, como consecuencia de la baja generación local.

Sin embargo, el incremento sostenido de los últimos años de la demanda y la potencia instalada prácticamente estancada, con el añadido de la baja hidraulicidad del período 2010/2015, determinaron que los intercambios de Mendoza fuesen importadores netos en el período 2011/2015 (a excepción del mes de febrero 2013). Sin embargo, en 2016 se puede observar que en los tres meses veraniegos (enero, febrero y diciembre), como consecuencia de la mayor generación hidráulica y la menor demanda, Mendoza pasó a ser exportadora neta en estos períodos analizados.

 A lo largo de casi una década, la provincia cambió rotundamente su perfil energético para pasar de ser “exportador” neto a convertirse en “importador”. De hecho, desde 1998 hasta 2010 le aportó energía al sistema alcanzando un pico en 2006 de 1.237.735 MWh (casi un 20% de la generación local). Pero como consecuencia del incremento de demanda del período y la reducción en la generación local, las exportaciones cayeron al punto tal que en 2010 se exportó menos del 1% de la generación local, según datos del Epre (Ente Provincial Regulador Eléctrico).

Y 2011 fue punto de quiebre: ese año se pasó a importar 656.121 MWh, cerca del 13% de la generación local del período. En 2015 Mendoza importó 1.185.701 MWh, lo cual representó un 23% de la generación local. En 2016 la importación ascendió a 414.610 MWh, lo cual representó el 8% de la generación local. Esta reducción en la energía importada se debió básicamente a la baja en la demanda de la provincia y el incremento en la generación local.

Saldo importador

Desde 2010, entonces, Mendoza viene teniendo un comportamiento neto importador, aunque con variaciones mensuales: 43,1 GWh exportados (básicamente en enero y abril 2010) y 1.020,6 GWh importados (resto del año). El saldo fue “importador” de electricidad (977,5 GWh), profundizando esta tendencia durante los meses de invierno como consecuencia de la baja en la generación local.

Estas características estacionales, tanto de la demanda como de la generación de electricidad, tienen como consecuencia que Mendoza “exporte” energía en verano, por la mayor generación local, e “importe” electricidad en invierno, como consecuencia de consumos relativamente altos y baja generación local.

Es necesario destacar que en el año 2010 la baja hidraulicidad de los ríos locales (luego de las escasas nevadas en el invierno) tuvieron como consecuencia que la generación durante los meses de noviembre y diciembre no alcanzara a cubrir la demanda local y la provincia se haya convertido en una importadora neta aún durante estos últimos meses de verano. El intercambio neto de Mendoza (suma algebraica de ambos vínculos) alcanzó un saldo levemente “exportador” de 55 GWh: 300 GWh exportados (básicamente en verano) y 245 GWh importados (básicamente en invierno).

“Mendoza, con el 99%, tiene un nivel de electrificación altísimo, que mucho tiene que ver con la historia de un sistema eléctrico provincial que nació temprano y como una isla dentro del país. Esto, además de la concentración de la población en los oasis”, explicó Pablo Magistocchi,  director de Energía provincial y titular de Emesa (Empresa Mendocina de Energía S.A.)

Presente y futuro

Así como los factores específicos fueron los años de crisis hídrica y el aumento de la demanda, en general el desbalance oferta-demanda de electricidad en Mendoza también se explica por una matriz dominada por las centrales hidroeléctricas (54% de la oferta) y la térmica (45%).

¿Cuánto puede cambiar con los nuevos proyectos en marcha? Según la proyección oficial, entre 2018 y 2019 se pondrán en marcha 4 centrales, entre PAH (Pequeños Aprovechamientos Hidroeléctricos) y un parque solar (en el Pasip), capaces de sumar 5,6 megavatios más, casi todo lo que se generó anualmente en Mendoza en los últimos 20 años, y a la espera de que avance la gran esperanza: el megaproyecto de Portezuelo del Viento.