Economía Sociedad Domingo, 4 de febrero de 2018

InfoDatos - En tres años seremos 2 millones de mendocinos

Las proyecciones demográficas muestran un crecimiento de 7% hasta 2025. Malargüe y el Valle de Uco serán los que más aumentarán su población

Por Zulema Usach - Gustavo Guevara - Leonardo Oliva / Fuente: Indec (en base a proyecciones del Censo 2010)

En sólo tres años, la población mendocina superará los 2 millones de personas y hacia 2025, la provincia tendrá 137.713 habitantes más que hoy, cuando según la proyección demográfica Mendoza tiene 1.949.293 coterráneos. Así, la proyectación a futuro marca una tendencia de incremento de 1% anual..

Los datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) siguen un recorrido estadístico que comienza en 2010 y culmina en 2025, con una curva que marca un franco aumento poblacional: mientras que en 2010 Mendoza tenía 1.774.737 habitantes, empezando la próxima década se superará por primera vez el segundo millón: en 2021 se calculan que seremos 2.010.363 de mendocinos.

La diferencia en la cantidad de varones y mujeres también seguirá la tendencia a que ellas sean más. Así, en siete años la provincia tendrá 1.028.506 varones y 1.058.500 de mujeres. El departamento que crecerá más en población será Malargüe, que incrementará un 12,4% en comparación con las 33.406 personas que hoy viven allí.

Le seguirán Tunuyán, con un crecimiento de 11%, y San Carlos, que en siete años crecerá 10,2%. En contrapartida, los departamentos que sumarán un menor porcentaje de habitantes de aquí a 2025 serán Capital (1,1%), Godoy Cruz (3,2%) y La Paz (3,5%). En tanto que Guaymallén y Las Heras, las dos comunas más pobladas, tendrán un incremento sostenido que rondará el 8% en el mismo período. 

En el primero viven hoy 324.272 personas -según la proyección estadística del Indec- y en el segundo 230.384; les siguen San Rafael, con 209.121 y Godoy Cruz, con 204.549 habitantes.

En busca de trabajo y calidad de vida

Albina Pol es especialista en temas demográficos, socióloga, docente de la UNCuyo e investigadora del Conicet. En base a estos datos, analiza que el 60% del crecimiento poblacional hasta 2025 corresponderá a los departamentos del Gran Mendoza, con Guaymallén a la cabeza, seguido de Las Heras, Maipú y Luján. Capital y Godoy Cruz quedarán rezagados como consecuencia de los procesos de desconcentración urbana.

Pero además, sostiene Pol, las perspectivas futuras en materia de población dentro de la provincia indican que Malargüe y el Valle de Uco serán las zonas que más crecerán. ¿El motivo?. Señala la investigadora que un aspecto de peso en este sentido tiene que ver con las migraciones internas, una situación que sugiere que la dinámica económica de ésos territorios, como así también las variaciones en la oferta laboral y una relativa mejora en las condiciones de vida, colaborarán a que haya movimiento poblacional a otros sectores fuera del Área Metropolitana.

Para sostener su hipótesis, Pol detalla que por ejemplo, hay actividades que inciden a la hora de analizar las migraciones dentro del territorio. Las vinculadas a la industria del petróleo junto con la expansión del sector de servicios ligados al turismo, son algunas de las principales.

Por otra parte, considera que entre las causas que explicarán un menor crecimiento demográfico en los departamentos más poblados figuran el envejecimiento de su población, junto con una caída de la fecundidad y la salida de habitantes por emigración, para asentarse en zonas residenciales alejadas de los principales núcleos urbanos. Ello explica el menor crecimiento relativo esperado para departamentos como Capital y Godoy Cruz.

En términos generales, la investigadora destaca que la evolución estimada respecto de la población de Mendoza en el período que va desde 2017 a  2025 muestra un crecimiento similar al del total del país, que alcanza el 7,8%.

“En ambos casos, esos valores estarían mostrando una desaceleración en el ritmo de crecimiento poblacional en relación con lo ocurrido en décadas anteriores”, detalla la socióloga y aclara que ésa dinámica es resultado de la disminución de las tasas de fecundidad acompañadas por un proceso de envejecimiento poblacional. “En relación con éste último aspecto al gozar las mujeres de una esperanza de vida mayor que los varones, la brecha entre sexos va aumentando a favor de ellas”, puntualiza.