Fincas Sábado, 24 de noviembre de 2018 | Edición impresa

Hortalizas bajo cubierta: cada vez más productores cultivan en invernadero

El mercado exige mejoras de calidad y los actores del agro mendocino encuentran respuestas en el control climático.

Por Bárbara Del Pópolo - bdelpopolo@losandes.com.ar

A fin de año se espera que esté listo el Censo Agropecuario con el que se sabrá a ciencia cierta cuál es la superficie total de cultivos hortícolas protegidos.

Sin embargo, hasta la fecha Mendoza cuenta con 319.302 hectáreas inscriptas en el Registro Permanente del Uso de la Tierra, la mayor parte corresponde a la producción vitícola (165.442 hectáreas), seguida por los frutales (85.043 hectáreas), hortalizas (46.327 hectáreas) y;  las pasturas, aromáticas, forestales se incluyen en la categoría “otros” y ocupan 22.490 hectáreas.

 

De acuerdo con el último censo, que data del 2008, sólo en  hortalizas la cantidad de m2 protegidos asciende a 143.741, siendo uno de los rubros en los que menos se utiliza este sistema, aunque la producción va en aumento. Las flores de corte por otro lado ocupan 219.740 m2, las aromáticas y condimentos 1.680 m2 y los viveros, que son casi exclusivamente cultivos bajo cubierto cubren 424.580 m2. 

Nuevos actores

Según explicó el subsecretario de Agricultura de la provincia, Alejandro Zlotolow, “este año se otorgaron 16 créditos para invernaderos, o cultivos bajo cubierto en la provincia, por un total de $ 1.919.366, para 300 m2 por proyecto y por un total de 4.800 m2”. 

El financiamiento se otorgó a cuatro años, con uno de gracia, y una tasa subsidiada del 9%, y tuvo como destino a los productores del Este y el Sur provincial, para posibilitar el desarrollo de cultivos hortícolas, sorteando posibles inclemencias climáticas.

 

El funcionario recordó que Agricultura dispone de 19 líneas de financiamiento que se ajustan a las necesidades del sector agrícola.

Están divididos en tres planes. Uno de ellos es el de mejoramiento competitivo a siete años y sin interés, al que actualmente han accedido 245 productores y se han destinado $ 37,5 millones; el segundo es un plan de Mejora Vitícola, por $ 45,8 millones para 344 productores y el tercero es el de Eficiencia Energética, destinado a que los productores mejoren sistemas de riego, recambien equipos y tableros, a fin de ahorrar energía, pero también agua. Para este último se han destinado $ 270 millones.

Ventajas que ofrece el cultivo protegido

Dentro de la categoría “otros” del Registro Permanente del Uso de la Tierra, que corresponde a aquellas hortalizas de menor participación en la provincia, se encuentra el 19% de la producción local (alcaucil, acelga, apio, achicoria, brócoli y perejil, entre otros).

En ese grupo están incluido el pepino, un producto que habitualmente se plantaba a campo abierto, pero que desde hace un tiempo se ha producido bajo cubierta. 

El cambio se produjo porque el mercado le exige a quienes lo cultivan una mayor calidad y los compradores buscan una hortaliza uniforme, sin los cambios de color que genera el contacto con el suelo y sin las rugosidades o defectos de la exposición a las condiciones climáticas.

En este marco, el productor de pepinos, José Manzano, encontró la respuesta en la implantación bajo cubierta, es decir en los invernaderos, por lo que concentra una producción que el año pasado fue de 10 mil bultos (a 16 kg de pepinos por cada uno, caja o bolsa) en una superficie de 4.500 m2.

 

El productor vive y trabaja en Kilómetro 8, localidad de Guaymallén, caracterizada por ser una zona productiva con un suelo rico en turba. “Desde hace seis años que decidí cambiar mi método de producción para cubrir los requerimientos del mercado y comencé, junto con mi hijo mayor, a producir bajo cubierta”, comentó.

A diferencia de los cultivos tradicionales (en los que llevaba más de 14 años), el de invernadero permite sembrar por hileras y los pepinos crecen lejos del suelo, logrando un mayor rendimiento en una menor superficie, pero esto también va asociado a costos más altos. Así, las semillas que le permiten lograr un producto casi sin defectos, tienen un costo de $ 10 por unidad, y se compran en latas de a 10.000 unidades, pero tienen una garantía de que por cada metro cuadrado de producción se va a lograr al menos obtener 16 kg de pepinos. 

Desde que se coloca el plantín en el suelo, hasta que está listo para ser cosechado el invernadero permite controlar todas las condiciones climáticas, como no se podría hacer a campo abierto. La planta, que se siembra y se obtiene en invernadero, tomará contacto con el suelo cuando este esté a no menos de 18° y se mantendrá a una temperatura de entre 25° y 30°, hasta dar comienzo a la cosecha que irá desde noviembre hasta las primeras heladas, en abril del año siguiente. 

 

Este sistema también requiere un riego por goteo para garantizar que todas las hileras reciban condiciones similares de riego, el estudio del suelo para evitar el desgaste y la rotación de los cultivos. Cada tres meses se deja descansar la tierra, y en donde antes hubo un surco, al año siguiente se plantará y en donde estuvo la planta, se ubicará el surco.

La cosecha del pepino toma cuatro meses y todas las semanas se obtienen pepinos nuevos de cada planta, que dejan lugar a la floración y al crecimiento de una nueva hortaliza. Se trata de una producción de mano de obra intensiva, que sólo ocupa maquinaria agrícola en el momento de armar los surcos. 

Superficies pequeñas, pero interesantes como negocio

La ingeniera agrícola Cecilia Fernández, del Instituto de Desarrollo Rural de la provincia, explicó que las  especies cultivadas bajo cubierta, como la papa, el zapallo, el tomate, la zanahoria y el ajo, no tienen tanta fuerza en la provincia y ocupan “superficies pequeñas sobre el total, pero son interesantes como negocios”, justamente porque el campo de acción es grande y las competencias son menores.

 

En este sentido, la ingeniera recordó la existencia de las líneas de financiamiento para productores hortícolas, como Capital de Trabajo, por el que los productores hortícolas pueden acceder a créditos de hasta $ 400 mil por productor y $ 60 mil por hectárea, con una tasa subsidiada al 9% y un año para la devolución. 

También está la línea de financiamiento para invernáculos de la zona Este y Sur por un monto de $ 120.000 por postulante, con un plazo de devolución a cuatro años, con uno de gracia y una tasa de interés del 9%.

Planes de Créditos

Invernáculos

Hay una línea de crédito disponible para invernáculos de la zona Este y Sur. Se dan hasta $ 120 mil, con un plazo de devolución a cuatro años y tasa del 9% anual.

Mejoramiento competitivo

Es un préstamo que se otorga a los productores para que hagan más eficiente su proceso de elaboración. Ya se dieron 245 créditos por un total de $ 37,5 millones.

Mejora vitícola

Está orientado puntualmente a los productores de uva de hasta 30 hectáreas que necesiten asistencia financiera para reconvertir o perfeccionar sus cultivos.