Escribe el Lector Sábado, 12 de enero de 2019 | Edición impresa

Hacer todo por no perder esta democracia

Por María Teresa Barbera

Una vez más escribo. Sé que soy nada más que una gota de agua en un océano, sin embargo llevo esta amarga pena de muchos años: Argentina me hace revivir mi infancia y la guerra que pasamos los italianos. El tiempo pasó, rápido; y sin embargo aún ahora lo percibo en mi piel.

No me gusta mucho expresarme sobre mi historia y mi intimidad, pero de la muerte de un hijo mío van a ser 30 años y encontré estas palabras escritas por él: "Hoy lloro por mi lágrima amarga, hoy mi corazón sangra, lloro por mi causa milenaria, lloro por los que no lloran; en mí se encarnan todos los dolores que el amor hermana". Eso decía mi hijo, que fue un estudiante destacado de Ciencias Políticas en la Universidad de Cuyo.

Percibo que la voz de nuestros amados muertos es más fuerte que la de los vivos.
La pena que me embarga es ver el atraso que hemos tenido en estos años; una ex presidenta mujer que hubiera podido hacer mucho por el país, llegar al diálogo en busca de paz y no de división de los argentinos, defender a los indefendibles, solo mirando una vía: la del poder.

Si nosotros hoy perdemos esta luz de democracia, mañana habremos perdido nuestra libertad en una inmoral democracia que ha creado un sistema mafioso. Al ver unos pobres desgraciados que en su vida no tuvieron nada de nada y siguen presos por años y Boudou tiene el collarcito. Felicitaciones a la jueza por su gran justicia social.

Ahora vamos a otra cosa. Los sindicatos no quieren el progreso, es vergonzoso que los de Aerolíneas estén apoyando paros, cuando las únicas vías que tenemos hoy son la exportación y el turismo con lo cual viven naciones enteras. Nadie se acuerda de la gastronomía, la hotelería y cuantos trabajadores hay; muchos más que en las líneas aéreas que están buscando su gran futuro aniquilando a los demás. Con el tiempo lloraremos todos juntos porque a una Argentina sin seguridad y seriedad, no llegarán inversiones ni turistas.

Todos somos importantes en esta vida pero nadie es indispensable. Para crecer hace falta actualizarse.

Resumo: en Argentina hay gente buena pero la indiferencia nos mata, el miedo nos mata.

Muchos de los argentinos tienen una convicción, "levanto mi bandera si me dan", buscando solo la conveniencia. Con esto digo todo y que Dios me ayude a que no vuelva a ver la cara de hastío de nuestra expresidenta.

María Teresa Barbera
CE: 29.891