Mundo Martes, 13 de marzo de 2018

"Habemus Papam": Francisco cumple 5 años como "el Papa antisistema"

Cuando asumió, la izquierda lo tachó de fascista. Hoy los conservadores lo critican. El jesuita es un incansable luchador por los pobres

Por Redacción LA

Francisco cumple cinco años en el Sillón de Pedro, un hito que pone tanto su historia como su papado bajo la lupa: Un jesuita con fuertes raíces políticas y comprometido con las necesidades de los que menos tienen y sufren crisis humanitarias.

Incansable, el argentino Jorge Mario Bergoglio recorrió miles de kilómetros en su tarea evangelizadora con un carisma inusual en un jefe de la Iglesia católica y un carácter que lo convirtió en protagonista de varios de los últimos hitos políticos del planeta. 

 Jorge Bergoglio no era de los máximos favoritos a suceder a Benedicto XVI aquel marzo de 2013. No por sus cualidades, sino porque muchos lo consideraban ya mayor, con 77 años. Pero venció todas las barreras. 

Decidido a aprovechar cada minuto, revolucionó el Vaticano pese a la resistencia de los sectores más conservadores.

Su gesta por la paz es intensa e incansable, pese a que desde joven le falta un pulmón y eso lo obliga a prestar más atención a su salud. 

El planeta vive la "tercera guerra mundial a pedacitos", advirtió el papa. Abogó por los migrantes y refugiados y pidió combatir la pobreza, recorrió América Latina, fue clave en el restablecimiento de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos y apoyó las negociaciones de paz de Colombia. 

"El papa Francisco se presenta como un líder antisistemas. Es el primer líder mundial del siglo XXI que presenta la cuestión humanitaria en primer plano, los principios sociales", sostiene uno de sus biógrafos, el argentino Marcelo Larraquy, autor de "Recen por él" y "Código Francisco".
Jorge Mario Bergoglio llevó al Vaticano la austeridad y la espontaneidad que ya lo caracterizaban como arzobispo de Buenos Aires. El primer jesuita en llegar a la

"Cátedra de San Pedro" vive en una humilde habitación en la Casa Santa Marta, sigue usando sus viejos zapatos negros y prefiere conservar su cruz de plata antes que usar una de oro. Y pide a los sacerdotes ser pastores "con olor a oveja". 

La sonrisa de Francisco no se esconde detrás de vidrios blindados. Prefiere el contacto con los feligreses y puede estar largos ratos recorriendo la Plaza de San Pedro para saludar a la mayor cantidad de gente posible. 

Ortodoxos molestos

Con la misma determinación, lidera una apertura inédita en el catolicismo que genera tensiones con los sectores más ortodoxos, aunque no ha quebrado aún límites.

El teólogo de la liberación brasileño Leonardo Boff afirma que Francisco inició "una verdadera revolución". "Nos da ejemplo de que la Iglesia no es un castillo defensivo, sino un hospital de campaña para todos", señaló. 

Bergoglio desarrolló además un vínculo muy especial con los jóvenes. "Hagan lío", suele rogarles a las nuevas generaciones. Su próximo libro estará dedicado a ellos: "Dios es joven".

De pasado peronista conservador moderado, tiene una amplia formación intelectual que enriqueció durante sus estudios jesuitas. "Francisco es un papa que proviene de la teología del pueblo, ligada al peronismo", subrayó Larraquy.

Nació el 17 de diciembre de 1936 en el seno de una familia de inmigrantes italianos en la ciudad de Buenos Aires. Su padre fue empleado de ferrocarriles y su madre, ama de casa. Vivió hasta los 21 años en el barrio porteño de Flores, donde fue a una escuela técnica y se recibió de técnico químico. A fines de los 60, estuvo vinculado a la agrupación peronista Guardia de Hierro. 

A los 17 años, recibió el llamado de Dios. "¿Qué sentí? Nada, que tenía que ser cura. Punto. En ese momento tenía 17 años, esperé tres años más, que terminé (de estudiar), trabajé y después entré al seminario" con 21 años, relató. Tras su ordenación sacerdotal en 1969 realizó estudios de teología y entre 1973 y 1979 fue superior provincial de los jesuitas en la Argentina. 

Su conducta durante la última dictadura militar (1976-1983) se convirtió en objeto de críticas de algunos sectores tras su elección como papa. Se lo acusó de haberle retirado la protección a dos curas de su congregación jesuita Compañía de Jesús que en 1976 fueron secuestrados y liberados meses después. 

Críticas al poder

"Él fue muy distinto en los 90 que en los 70. En los 90 era un cura mucho más comprometido en lo social que en los 70. Estaba comprometido en términos pastorales y sociales en favor de la dignidad humana y con eso enfrentó poderes muy fuertes en la Argentina, como los del juego, el narcotráfico, la trata de personas, el trabajo esclavo", señala a dpa Larraquy. 

Bergoglio asumió en 1998 la arquidiócesis de Buenos Aires y en 2001 fue nombrado cardenal por Juan Pablo II. Presidió además durante dos períodos, entre 2005 y 2011, la Conferencia Episcopal.

Sus críticas al poder político y la corrupción le valieron una fría distancia del gobierno kirchnerista, que sólo se revirtió cuando llegó al Vaticano. También se enfrentó con el entonces alcalde de Buenos Aires y hoy presidente Mauricio Macri cuando impulsó el matrimonio igualitario. La decisión de Macri de habilitar ahora el debate sobre el aborto en el Congreso argentino podría sumar distancia a la fría relación que mantienen.

Desde que asumió como papa no volvió a la Argentina. Visitó casi toda Sudamérica pero evitó cada vez volver a pisar su tierra y nada indica que lo haga en 2019, año de elecciones presidenciales. 

Francisco aseguró que su pontificado "sólo durará un periodo breve de tiempo". Pero ya van cinco años, empeñado en dejar su sello en la Iglesia y en el mundo.