Opinión Domingo, 8 de julio de 2018 | Edición impresa

Gestión, ajuste y stand up - Por José Luis Toso

Carrió criticó a los radicales y Cornejo, como jefe partidario, le salió al cruce. Con dureza. Nada favorable en tiempos de turbulencias.

Por José Luis Toso - jtoso@losandes. com.ar

La pelea entre sectores del oficialismo nacional que generaron los dichos de Elisa Carrió ante empresarios entrerrianos, en Paraná, no sólo sacudió una vez más al espacio gobernante. Se recrearon dudas sobre la continuidad en el tiempo de una sociedad política que ya viene registrando desinteligencias, incluso en cuestiones que tienen que ver con la misma gestión. Hubo bastante prudencia, hasta ahora, del lado del macrismo para referirse al entredicho entre la titular de la Coalición Cívica y el radicalismo, en la persona de su presidente, Alfredo Cornejo. 

Lo de entredicho se sustenta básicamente en la durísima respuesta de la UCR a lo expresado por “Lilita” en Entre Ríos, y que se pudo ver en un video del encuentro de empresarios en el que habló, y la posterior respuesta de Carrió, que le expresó al gobernador mendocino que todo se había tratado de una “vieja broma” radical que posiblemente éste no recordara por esos años del acuerdo político radical con el kirchnerismo que llevó a Julio Cobos a ser vicepresidente de Cristina Fernández. Sin duda, una acción muy provocativa de la diputada nacional.

 

Ayer se sumó al enfrentamiento el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, tan referente como Cornejo puertas adentro del radicalismo, también muy crítico de la actitud de Carrió, a la que le expresó, entre otros duros términos, que es irresponsable de su parte “denostar a un miembro de Cambiemos debilitando la coalición de gobierno en momentos difíciles para el país”.

Cornejo, como responsable del comunicado que emitió el partido que preside el viernes, había definido a la fundadora de la Coalición Cívica representativa de “un stand up permanente que los argentinos no necesitan”. La consideró una suerte de comediante en vivo que se dirige directamente a la audiencia, tal la definición de esa práctica artística tan difundida actualmente.

Habrá que ver si esta agresividad continúa en los próximos días o si, en cambio, las partes se tranquilizan y acercan. Ayer pocas posibilidades había al respecto de parte de la dirigencia radical más encumbrada, que con Cornejo a la cabeza pretendía no ceder en su rigurosidad hacia los procederes de su ex integrante y actual líder del tercer partido de Cambiemos.

 

Posiblemente, Morales, al referirse a la estabilidad de la coalición “en momentos difíciles para el país” haya orientado su crítica a las consecuencias tragicómicas que le arroja al espacio gobernante semejante situación, en momentos en los que se aceleran las especulaciones electorales a partir de la caída de imagen que sufre la gestión de Macri. Morales y Cornejo, líderes indiscutidos en sus provincias y referentes con poder en una UCR que en su momento los vio circular por carriles opuestos, comienzan a advertir en sus territorios cómo el malhumor ciudadano se traslada peligrosamente hacia la sustentación de sus respectivos poderes.

Es que la situación económica preocupa. Nadie disimula, más allá de que en el radicalismo nacional estiman que a partir de los primeros meses de 2019 habrá una mejora. Pero la realidad que imponen las turbulencias que llegan del exterior y las exigencias del acuerdo con el FMI no permiten tejer faltas ilusiones.

Esas exigencias le pusieron fin al gradualismo y llevaron a acelerar con el ajuste. En ese aspecto Cornejo tuvo la ventaja de blanquear la realidad provincial mucho antes de ser electo. Fue uno de los ejes de su campaña desnudar la delicada situación financiera que hizo terminar de rodillas al debilitado gobierno de Francisco Pérez. Indudablemente, fue claro en cuanto a la herencia que recibiría. Tal vez por ello su propuesta electoral no haya contenido tantas promesas como se estila en esos casos y sí una prédica insistente sobre cómo pensaba encarar la conducción del Estado provincial para que los números se acomodaran. Por eso, la gestión provincial de Cornejo está plenamente alineada con la Nación en lo referente a la readaptación del gasto público. 

 

A diferencia del gobierno nacional, el gobernador mendocino tuvo un escenario político más favorable en cuanto a la relación de fuerzas con la oposición. Cornejo arrancó con mucha paridad legislativa con el justicialismo, pero con la ventaja suficiente como para imponerse políticamente. No fue lo mismo para la gestión de Macri, que se puso en marcha, y sigue, con una minoría legislativa que obliga a la concreción de consensos básicos en temas trascendentes para la gestión. Ventajas y trabas propias del sistema; reglas de juego de la democracia.

Ese necesario ajuste nacional tras el acuerdo con el Fondo Monetario al que referíamos recién ya comenzó a repercutir en los recursos que debe recibir la Provincia desde la Nación. Eso llevó a la administración local a reforzar con fondos propios la ejecución de obras. Hasta ahora nada está fuera de control para el equipo de Cornejo en tal sentido.

Una semana no del todo redonda. La reacción para fustigar a Carrió le impidió al Gobernador terminar con tranquilidad una semana más que aceptable, políticamente hablando.

La media sanción de la Ley de Movilidad y la presentación y envío al ámbito legislativo de proyectos para agilizar la tramitación de adopciones y la concreción del divorcio vincular fueron aspectos favorables para el gobierno local. Una manera de recuperar la iniciativa política, luego del traspié que días antes había significado no poder debatir en el recinto, una vez más, la polémica y criticada ampliación de la Suprema Corte. El promovido Código Procesal de Familia y el régimen jurídico que se implementará en minoridad se enmarcan en el paquete de leyes que viene motorizando el Ejecutivo destinados a un trámite más ágil de todo lo que tenga que ver con la actividad judicial en la provincia. En este caso la justicia de Familia es la destinada a mejorar los tiempos.

 

En cuanto a la norma que habilita la incursión de plataformas digitales en la prestación de servicios de transporte, como es el caso de Uber, fue importante el aporte de la oposición y que el oficialismo lo tuviese en cuenta para lograr una aprobación con suficiente respaldo como para no dejar huecos por los que pueda filtrarse la crítica de los sectores que resisten dichos cambios. Aunque queda la promesa del Senado de atender los pedidos de los molestos taxistas que protestaron dentro de la Legislatura mientras sesionaban los diputados.

La política es así. Cuando Cornejo logró sonreír en la provincia, un nuevo incidente lo volvió al enojo. Estado de ánimo que no suele disimular. De úlcera no quiere padecer.