Policiales Sábado, 11 de agosto de 2018 | Edición impresa

El perfil del violador silencioso que fue condenado en tiempo récord en Mendoza

Condenado en tiempo récord a 18 años, Maldonado (25) ingresaba a viviendas de mujeres solas para abusarlas, aunque siempre robaba algo.

Por Rolando López - rlopez@losandes.com.ar

El 24 de febrero, una jubilada viuda de 76 años fue asaltada y violada en su casa en Ciudad. Un hombre joven, luego de trepar por los techos, ingresó a la vivienda a las 7 de la mañana. La señora fue despertada en su cama: "Si no grita no va a salir herida", le susurró el intruso para después sacarle la mano de la boca.

La mujer terminó sometida en la cama por el sujeto, que culminó su faena llevándose objetos de poca valía como el celular, zapatillas de la anciana y algo de dinero. "Ni siquiera les preguntaba dónde había más plata en la casa a sus víctimas", recuerda un pesquisa.

El 9 de marzo a la 1 de la madrugada, una mujer de 65 años de edad que cuidaba a una anciana en una casa de San José sufrió un ataque similar a la señora de Ciudad: un ladrón la despertó con un cuchillo en la mano. Después dejó el arma sobre la mesa de luz, se metió en la cama y le pidió que no gritara. Luego de abusarla, se llevó pertenencias, también de escaso valor.

 

La pesquisa a cargo de la fiscal de Delitos Contra la Integridad Sexual, Virginia Rumbo, tomó nota de las similitudes de los ataques y a partir de los dichos de las víctimas, más el reguero genético que el sujeto había dejado en sus incursiones delictivas, afiló el lápiz.

Marcelo Maldonado (25) es un ratero de poca monta que comenzó con el delito hace dos años, o al menos eso se desprende de sus antecedentes. Carga con tres condenas por hurtos y robos simples y ya había estado preso. En una de sus detenciones, como le corresponde a cada imputado, le sacaron sangre y su ADN fue a parar al banco de datos genéticos.

 

Genética

En un trabajo del Cuerpo Médico Forense, en el que el genetista Miguel Marino tuvo mucho que ver, los registros de las dos violaciones que por entonces eran NN saltaron en la comparación. El médico les dijo a los fiscales: "El violador ya estuvo detenido y hasta condenado".

Dos días antes de este descubrimiento, Maldonado había vuelto a caer otra vez por un robo por escalamiento en Ciudad. En esa ocasión no violó pero fue detenido por la Policía. Con la carga de sus antecedentes a cuestas, fue a parar nuevamente al penal Boulogne Sur Mer.

Cuando la fiscal Rumbo recibió los cotejos de ADN pidió la detención. Para su fortuna, y de las futuras víctimas, la magistrada se enteró de que había que ir a buscarlo al penal. Allí estaba Maldonado.

 

En esa semana resultó imputado por ambos hechos.

Maldonado aseguró en su ficha que se dedicaba a la albañilería pero eso no está probado y ni siquiera es relevante ante lo que se investigaba. Registra estudios secundarios incompletos pero a la hora de expresarse más se acerca a un joven sin mayores estudios.

Según los detectives solo se le registran delitos contra la propiedad y todos de baja monta; "de los que más se dan", coinciden. El sujeto, oriundo de Palmira, vivía en distintos sitios del Gran Mendoza en calidad de ocupa en viviendas abandonadas. Dicen que se dedicaba al delito en solitario y que ni sus propios amigos sabían acerca de dónde sacaba para su sustento.

 

En la "íntima convicción" de los investigadores quedó flotando la idea de que Maldonado abusaba de sus víctimas como primera misión y que luego les robaba. "Lo primero que cometía era la violación y después se llevaba cosas, y de escaso valor. La idea para nosotros es que ingresaba a las viviendas como violador más que como ladrón", manifestó un pesquisa.

Autoincriminado

El día que estuvo frente a la fiscal Rumbo y se procedió a leerle su imputación en detalle de los dos casos de abuso sexual, Maldonado interrumpió al secretario que leía con la frase: "Sí, fui yo". Lo curioso fue que cuando se le dio la posibilidad de declarar, el joven optó por la negativa.

"El 'sí, fui yo' no tenía validez de declaración pero la prueba genética más los testimonios de las víctimas eran suficientes para imputarlo", explicaron desde la fiscalía.

 

Las pruebas científicas resultaron tan abrumadoras que Maldonado solicitó a su abogado defensor oficial acogerse a un juicio abreviado. Después de reconocerse como autor de las dos violaciones y en un debate que tuvo lugar el 2 de agosto en el Primer Juzgado Penal Colegiado, el abusador fue condenado a 18 años de prisión y se le declaró la reincidencia: robo en escalada y abuso sexual agravado con acceso carnal. 

Para el Ministerio Público se trató de una investigación digna de elogio: "Teniendo en cuenta que se lo imputó el 15 de mayo y la condena fue el 2 de agosto, se ha logrado una sentencia efectiva en menos de tres meses", escribieron orgullosos.