Sociedad Lunes, 11 de junio de 2018

Fue abusada, abortó y hoy milita en contra de la legalización del aborto

Yamile asegura que deja secuelas psicológicas y físicas. Vive en Mendoza y desde aquí viajó al Congreso para defender su postura

Por Verónica De Vita - vdevita@losandes.com.ar

Yamile (47) no se hizo un aborto, se hizo varios. Llegó a esa situación presionada, manipulada, vulnerable, sola, muy sola. Hoy es una de las voces que se levantan contra la aprobación de la ley ya que asegura que en las mismas condiciones que ella llega la mayoría de las mujeres y que el aborto tiene consecuencias para toda la vida, tanto para la mujer como para el varón.

Estuvo muchos años sin hablar del tema, era algo suyo, muy guardado, que cargaba con angustia y sin encontrar alivio según relató. “Depresión es poco”, asegura. Hoy alza su voz en el marco del debate por la ley de interrupción voluntaria del embarazo que se dará en el Congreso desde el miércoles.

“Estaba de novia, como la mayoría a mi edad  hace 25 o 30 años, sin pensar fui abusada por mi novio y quedé embarazada;  cuando esto ocurrió fui amenazada: él me dijo que si continuaba con el embarazo se iba a matar y yo creí esa amenaza”, relató. Así que lo hizo.

“No tuve el valor de hablarlo con mi familia y no se lo conté a nadie, era algo de nosotros dos”, recordó.  Por aquel entonces su mamá ya había fallecido y un tiempo después logró contarle a su padre.

 

Señaló algo que según expresa  se dice poco: aseguró que una de las secuelas de esta práctica es el aborto a repetición. Mencionó que la mujer queda tan dañada psicológico, que luego siguen otros. “Queda totalmente vulnerable y no puede tomar nuevamente las riendas de su vida”, aseguró y mencionó que esto es algo que observa en la mayoría de las mujeres que llegan a la organización para la que trabaja, en la cual hacen acompañamiento de quienes pasaron por un aborto (ver aparte).

Sostiene que en la mayoría de los casos la mujer no tiene absoluta libertad para decidir, ya que se opta por esta solución rápida en un marco de presión de la pareja, de la familia, abuso, abandono que suelen darse combinados, pero destacó que además de la solución de momento “las consecuencias son para toda la vida”.

“Tuve los dos tipos de prácticas, por pastillas y quirúrgicos, desgarradores los dos, no es que por pastillas sea tan sencillo como sostienen, dicen que podes hacerlo en tu casa y es peor porque volvés al lugar donde sucedió”, dijo.

Quince días después de realizarse el último aborto decidió irse de la ciudad sanjuanina donde vivía, un último manotazo por tratar de escapar de  esa realidad asfixiante en la que pese a querer terminar la relación su novio la sometía a una persecución constante, manipulación y nuevos abusos.

“Me fui, fue una nueva manipulación porque no sufrí más abusos pero me decían ya está con eso, tenés que olvidarlo”, recordó y advirtió que fueron 16 años de intentar terapias para superarlo.

“Dos meses después que me fui, él se suicidó, por eso siempre digo que el aborto daña tanto al hombre como a la mujer, y no lo digo sólo por mi experiencia personal sino por el acompañamiento que realizamos al que también llegan varones que buscan curarse: varones que han obligado a sus mujeres a hacerlo o que sus mujeres lo hicieron sin consultarles”, relató.

Consecuencias

Habla de un estrés post aborto que incluye consecuencias orgánicas por el uso de misoprostol, una pastilla que es de los métodos más extendidos para abortar. En el marco de la ilegalidad y la ausencia del Estado en esta problemática que se cobra tantas vidas, es el método más seguro que han encontrado las defensoras del aborto legal, quienes han intentado asistir a las mujeres que ante tanta vulnerabilidad eligieron  esta opción y son ellas quienes  niegan tal impacto.

“La experiencia de aborto implica síntomas de estrés post traumático, como trastornos de la alimentación, sueños, pesadillas con niños que lloran,  que se caen a un abismo, son propios de los abortos, también el síndrome del aniversario (fecha en que se realizó o debería haber nacido el bebé)  o fechas como el día de la madre, a la persona la ponen en situación de vulnerabilidad”, resaltó.

Dijo que además luego cuesta lograr un embarazo porque el misoprostol daña el útero.

Ella llegó a los 40 años sola, cuando se reencontró con quien había sido su primer novio. Se fueron a vivir juntos y quisieron tener hijos, perdió dos embarazos “A las diez semanas perdí  ese primer embarazo  en mi casa y lo tuve en mis manos así que no me digan que no es una persona”, dijo con énfasis.

Finalmente, desde hace tres años, es mamá adoptiva de 5 hermanitos biológicos de 8, 10, 12 años  y mellizos de 3 años.

Trabajo y militancia

Es coordinadora de la organización internacional el Viñedo de Raquel que se dedica a dar acompañamiento a mujeres y varones que han pasado por un aborto. Destacó que el factor fundamental a tener en cuenta es que muchas mujeres están en situación muy vulnerable al quedarse embarazadas. “Muchas de las que acompaño lo hicieron voluntariamente y hoy están arrepentidas, si sus circunstancias hubieran sido otras no lo hubieran hecho”, afirmó.

“La solución está en el acompañamiento, la contención, el sostenimiento, sobre lo cual también hay proyectos legislativos”, refirió la mujer.