Fincas Sábado, 11 de agosto de 2018 | Edición impresa

Fruta industrializada: el sector admite que la rentabilidad está comprometida

Suba de servicios públicos y costos logísticos han generado bajas en lo que va del año del 12%. Preocupación por las importaciones.

Por Bárbara Del Pópolo - bdelpopolo@losandes.com.ar

Las condiciones económicas cambiaron desde que el sector de fruta industrializada de la provincia completó la mayor parte de su producción para todo el 2018, actualmente se encuentran en temporada baja, y aseguran que los incrementos en tarifas, combustibles y, por sobre todo, la baja en el consumo interno han provocado caídas de la rentabilidad en torno al 12%.

Desde el Gobierno aseguran que existen herramientas para que las empresas mendocinas se reconviertan a energías más limpias y baratas, con créditos a tasa subsidiada; y que se han abierto puertas en el mercado internacional en donde la devaluación les ha otorgado ventajas competitivas a los empresarios.

El alerta para el sector se dio desde que el Sindicato de la Alimentación en Mendoza denunció un vaciamiento de la planta que tiene Arcor de La Campagnola, en San Martín, y aunque desde la compañía no hablan de "”vaciamiento”, tampoco niegan que se esté llevando adelante un proceso de ajuste. Por el contrario, Arcor aseguró que esto se debe a una “fuerte caída en el consumo” que tuvo lugar en los últimos dos años y medio, y que se sumó a una mayor competencia por la apertura de las importaciones. 

 

Actualmente, las plantas del grupo están trabajando al 66% de su capacidad productiva, mientras que la media del mercado es de 12 puntos menor, aunque los empresarios aseguran que habrá que esperar a que finalice el año para hacer controles de stock y estimar una caída real. 

Todo el sector de la fruta industrializada está sufriendo una fuerte caída del consumo desde los últimos años. En 2015 las empresas trabajaban al 73% de su capacidad instalada, en 2016 al 69%, en 2017 al 62% y, aunque aún no finaliza el año, los primeros informes apuntan a que en 2018 la caída se profundizó y las empresas apenas llegarían al 55% de su capacidad instalada.

Desde el sector de fruta industrializada afirman que aunque aún no se han visto en la necesidad de reducir personal y, en la campaña que ya finalizó contrataron tantos empleados temporarios como en el año anterior, no descartan que “cada empresa tome los recaudos necesarios para poder subsistir y mantener las fuentes de trabajo”. 

Mercado interno y sector exportador 

Este año el peso tuvo una devaluación promedio del 50%, algo que venían reclamando los sectores exportadores para poder competir a nivel internacional, y aunque este panorama debería ser auspicioso para las empresas de la fruta industrializada con capacidad exportadora,  varias consultadas aseguraron esta situación que no los encontró en su mejor momento. 

De acuerdo con el presidente de CAFIM (Cámara de Fruta Industrializada de Mendoza), Raúl Giordano, “la situación no es la mejor”, el sector ha estado complicado y desde el 2008 que no tienen una curva de crecimiento que les permita que el negocio sea rentable. “Tenemos picos de rentabilidad y picos de pérdida. Actualmente estamos trabajando para mantenernos, y en muchos casos nos estamos comiendo el capital”, agregó.

 

La devaluación los hace más competitivos, pero de acuerdo con el empresario los años en los que el dólar estuvo retraído hicieron que muchas empresas se volcaran al mercado interno y se perdieron mercados que "no se pueden recuperar de un día para otro". 

Las altas tasas de interés son otro factor que reclaman los empresarios. Aumentar el capital de trabajo para volver a comercializar en el exterior, no es una opción para aquellas no logran acceder a los financiamientos a tasa subsidiada que ofrece el Gobierno, tanto nacional como provincial.

“Hoy una Pyme está tendiendo a pagar tasas por encima del 40% o el 50%, y nuestros productos han aumentado en el mismo nivel y eso hace que nos descapitalicemos”, agregó Giordano.

El empresario explicó que por tratarse de industrias temporarias, que sólo producen tres meses al año con materia fresca, terminaron su producción entre enero y marzo y ese capital inmovilizado tiene un costo financiero: "ya se pagó su envase, su mano de obra, su combustible y su materia prima. Es decir que hoy afrontamos un déficit por costo financiero, pero tendremos que esperar hasta fin de año para ver los saldos de mercadería y evaluar si al final de la temporada, o en el último stock, tuvimos una mejora o un empeoramiento de la situación".

"A fin de año, cuando pagamos las tasas de interés, renovamos equipos o hacemos reparaciones, y el Gobierno nos dice que  nos falta un trimestre o un semestre tormentoso. El panorama no es auspicioso y vamos a tratar de gastar menos y ahorrar para mantenernos y que queda algo cuando la tormenta pase. Cada empresa, particularmente, tratará de hacer los esfuerzos para quedar en pie", finalizó Giordano.

La situación se complica aún más para quienes hoy por hoy no tiene capacidad exportadora, en este sentido, Pedro Sánchez, de la empresa Alisan conservas, señaló que el gas en planta, los combustibles y con este el costo del transporte, insumos que antes no eran significativos hoy han pasado a serlo.

 

El gas utilizado en la conservera se paga en dólares y tiene una tarifa fija, pero que sube según el incremento de la divisa, y los incrementos de las naftas que rondan el 30%, fueron trasladados, en parte a los productos terminados y se tradujeron en bajas de las ventas, que en su empresa rondan el 10%.

Sin embargo, la planta permanente de 30 personas no se redujo, y el personal temporario contratado fue el mismo de la temporada anterior. El empresario valoró la formación de los operarios, y explicó que siempre es preferible mantener la planta, a la espera de un aumento de la producción.

“Nuestro precio de venta no permite que seamos competitivos en otros países. Estamos más abocados al mercado interno. Podríamos exportar el durazno, pero hay países productores como Grecia que subsidian la producción, y otros como Chile, con acuerdos comerciales que tienen muchas ventajas con respecto a nosotros”, concluyó el empresario.

Los que ganaron con una mayor ventaja competitiva

Lejos de las dificultades que mencionaron los empresarios, Mario Lázaro, director gerente de ProMendoza señaló que el año pasado la recuperación del tipo de cambio, sumada a las heladas que azotaron a los sectores productivos de Europa, significaron una oportunidad para el sector exportador que se supo aprovechar.

En febrero una misión exitosa por Europa y el oeste de Asia significaron para la industria de la fruta un crecimiento superior al 20% en volúmenes exportados. 

De acuerdo con Lázaro, por ejemplo, la ciruela deshidratada aumentó en un 46% de enero a mayo, y el mosto concentrado un 55% de enero a julio, mientras que el durazno en lata, y las pulpas concentradas, aumentaron un 23% en volúmenes. 

Por otro lado, el funcionario destacó la apertura de mercados para los productores mendocinos, particularmente en México, en donde se logró un acuerdo por 10.000 toneladas para el durazno en lata, de las cuales sólo se han cubierto 7.000.

“La actualización del tipo de cambio impactó sobre el 100% del precio, y los productos de manufactura de origen agropecuario tienen reintegros del 5%, por lo que el aumento del tipo de cambio impactó en un 105%, mientras que el costo de la energía significó una merma del 40%, que es sólo una parte del precio. Por lo que, a futuro, los motores que impulsan las ventas hacia el exterior son más fuertes”, explicó Lázaro.

Créditos productivos 

El stock anual de los créditos productivos en Mendoza ronda los 22 mil millones de pesos, y del total, aproximadamente un 40% corresponde a las Línea de Financiamiento para la Producción y la Inclusión Financiera que el Banco Central comenzó a eliminar de forma progresiva.

Dicha línea le exige a los bancos destinar un 18% de sus depósitos a créditos para el sector Pyme a una tasa del 17% anual, cuando la tasa de referencia de la entidad bancaria nacional es del 40%. 

Sin embargo, un informe de Fundación Ideal, asegura que en la provincia las empresas que tienen acceso a las líneas del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE), y al financiamiento del Fondo para la Transformación y el Crecimiento (FTyC), como alternativas de crecimiento, ocupan apenas el 7% del total de créditos productivos otorgados y el 93% de los créditos restantes están atados a las altas tasas impuestas por el BCRA.