Fincas Sábado, 23 de junio de 2018 | Edición impresa

Exportaciones: se complica la comercialización de ajos a Brasil

Referentes del mercado aseguran que hay sobreoferta de productos y llegarán a agosto con remanentes de la temporada 2017/2018.

Por Sandra Conte - sconte@losandes.com.ar

Aunque aún existen posibilidades de ubicar el remanente hasta agosto, estiman que no se venderá toda la producción de ajo de la temporada pasada.

Esto debido a que hubo sobreoferta en el mercado internacional, lo que además generó la caída de precios. Pese a eso, sostienen que este año se ha sembrado una superficie similar a la del año pasado, que rondó las 10 mil hectáreas, ya que la plantación se terminó antes de que se pudiera vislumbrar este escenario.

Luego de una temporada 2016-2017 en la que el valor del ajo estuvo por encima del promedio -según datos del Instituto de Desarrollo Rural-, la 2017-2018 no fue favorable para el sector.

Guillermo San Martín, gerente de la Asociación de Productores, Empacadores y Exportadores de Ajos, Cebollas y Afines de Mendoza (Asocamen), sostuvo que los precios han caído más de un 50% y que esa reducción se trasladó tanto al monto que se obtuvo para el producto exportado como el que se pagó al productor. 

El motivo principal fue la producción extraordinaria de China, sumada a la de otros países del hemisferio norte, principalmente España y Estados Unidos. Este incremento en la oferta fue alentado, a su vez, por los precios altos del ajo en el mercado internacional en 2015 y 2016.

También en la provincia, detallan desde el IDR, la superficie cultivada en 2017 creció un 14% con respecto al ciclo anterior (en los últimos 20 años la extensión dedicada a este cultivo oscila entre las 8 mil y las 12 mil hectáreas). 

San Martín indicó que muchos productores no han alcanzado a vender el 100% del ajo que cultivaron y que tampoco han alcanzado a ubicar todo el producto los galpones de empaque. Y si bien manifestó que esto aún puede modificarse hasta agosto, es probable que quede un remanente que no alcance a comercializarse.

Marcelo Vernis, de Verlam SRL, que tiene el galpón de empaque en Luján, explicó que compraron el ajo a buen precio a los productores, pensando que iban a conseguir venderlo a unos 17 dólares, pero terminaron obteniendo 12 dólares en la primera mitad de la temporada.

En la segunda, la cifra se acomodó un poco pero por ciclos cortos, para volver a caer de modo abrupto. Señaló que en gran medida se debe a que la economía de Brasil -país al que se exporta entre 70 y 80% de la producción provincial- tampoco ofrece un contexto favorable. 

Menos ajo colorado

En cuanto a la superficie cultivada, el gerente de Asocamen consideró poco probable que el impacto se perciba en la próxima temporada, porque la decisión de plantar ya se tomó y, de hecho, se está terminando la siembra.

En general, la reducción se observa con dos años de demora, lo que podría darse si en el ciclo 2018/2019, como todo parece indicar, las condiciones no difieren considerablemente. 

Guillermo San Martín se reconoció preocupado por la descapitalización de los productores de ajo y las dificultades para acceder al financiamiento, lo que estima va a llevar a varios a optar por semillas de menor calidad -lo que ya ha estado ocurriendo- y por variedades como las asiáticas, de ciclo más corto, para reducir la necesidad de agua. En el esquema de costos, una variable significativa es la energía eléctrica requerida para el riego por goteo o proveniente de perforaciones. 

Sin embargo, estas variedades tienen menor capacidad de guarda y no se diferencian de los ajos que se producen en China, que inunda el mercado internacional. Sumado a la calidad en disminución de los productos locales, no ofrece un panorama alentador para los productos locales. 

Marcelo Vernis, por su parte, expresó que si bien el número de hectáreas cultivadas se ha sostenido, se ha reducido un poco la superficie dedicada al ajo colorado, que es el más costoso para plantar. En 2017, esta variedad había sido la que más creció.

Ese año, en toda la provincia hubo 5.824 hectáreas con ajo morado, 3.610 con colorado, 609 con blanco y 506 con otras variedades (información del IDR).  

La reducción de la superficie cultivada se podrá observar en el ciclo 2018 -2019.

El dólar menos atrasado

Mariano Ruggeri, productor y presidente de Asocamen, destacó que el dólar actual no está alto, sino que ha dejado de estar tan atrasado y que acompaña el aumento sostenido de todos los costos.

Así, si se mantuvieran los precios internacionales y la relación actual peso-dólar, tal vez podrían mejorar un poco con respecto a la temporada pasada en la que, sostiene, no alcanzaron siquiera a recuperar lo invertido en la producción. 

“Tendríamos un problema menos, que era el atraso cambiario, pero si bien todavía no sabemos cómo va a ser la temporada que viene, probablemente se mantengan los precios internacionales bajos y que se sume la competencia desleal”, señaló Ruggeri.

Sobre esto último, indicó que la baja rentabilidad debilita al sector y genera más mercado informal porque las empresas con estructuras grandes tienen costos más significativos. 

De todos modos, explicó que hay insumos que están dolarizados, como los envases, cuyo valor se actualiza de acuerdo a las fluctuaciones de la divisa norteamericana; mientras el costo de la mano de obra también va aumentando y el de la energía eléctrica, necesaria para el riego y el proceso productivo, ha subido más que el porcentaje de devaluación del peso y los salarios. 

Marcelo Vernis, quien produce 20% del producto que empaca y exporta y compra el 80% restante, manifestó que, como el precio de los fertilizantes varía con el dólar, muchos productores van a tener problemas a la hora de la curación y de colocar abono, y que de hecho algunos ya le han pedido ayuda para la plantación. Esto porque el ajo de muy buena calidad se paga entre 10 y 12 pesos, pero quien cultiva debería venderlo a 16 pesos para tener ganancia. 

Vernis afirmó que el dólar alto los beneficia al momento de exportar pero los complica en cuanto al precio de ciertos insumos, por lo que ganan por un lado pero pierden por el otro. Asimismo, declaró que les genera incertidumbre no saber cuál va a ser la cotización cuando tengan que vender la producción de este año. 

Cabe recordar que este año, Brasil debe renovar la tasa antidumping que aplica al ajo que llega desde China y que beneficia tanto a los productores brasileños como a los locales. Desde Asocamen ya están trabajando con el gobierno provincial para lograr que esa renovación se concrete. 

Los ingresos fluctúan cada tres temporadas

Un informe  elaborado por el  Instituto de Desarrollo Rural con datos históricos hasta 2017 muestra la relación entre la oferta -producción de cada año- y el precio.

En la temporada 2011/12 la oferta estuvo muy por encima del promedio y, en correspondencia con esto, el precio pagado al productor muy por debajo. Siguiendo con el mismo comportamiento, en la temporada 2016/17 el precio fue relativamente alto y la oferta por debajo del promedio. 

A partir del análisis de tendencias en los últimos 15 años, se aprecia que los ingresos del sector son fluctuantes y que, en general, a dos o tres temporadas con precios por encima del promedio, le sucede un número similar de ciclos con valores del producto por debajo de la media. 

En esta misma línea, sostienen que el sector comenzó a tener un ciclo de expansión en la temporada 2014/15 ya que los ingresos de la actividad se vieron favorecidos por el precio del ajo.