Sup. Economía Domingo, 11 de noviembre de 2018 | Edición impresa

Exportaciones: Mendoza debe crecer U$S 460 millones para lograr el año récord de la década

Desde 2011 más de 100 empresas dejaron de exportar, también se redujo la cantidad de productos exportables.

Por Mariano Zalazar - mzalazar@losandes.com.ar

El sector exportador de Mendoza se encuentra ante una excelente oportunidad para recuperar el terreno perdido en los últimos años, pero el camino es largo y hay diversos factores económicos que siguen jugando en contra.

El gran beneficio es que el tipo de cambio real multilateral ofrece una ventaja competitiva similar a la del 2011, cuando la provincia alcanzó el récord de U$S 1.800 millones exportados, pero al mismo tiempo persiste el escenario de inflación en aumento y alta presión tributaria. 

 

Un informe de Fundación Ideal refleja con claridad cuánto perdió la provincia en los últimos años como consecuencia de los problemas macroeconómicos. Según el estudio, en 2011 Mendoza exportó 781 productos a 151 países por un valor de U$S 1.800 millones. En total fueron 690 las empresas que colocaron su producción en el exterior. 

A partir de entonces, el tipo de cambio empezó a caer y a los exportadores se les hizo cada vez más difícil llegar a precios competitivos al exterior. Ese escenario dio inicio a una tendencia negativa que se profundizó en 2015 y llegó a su punto más bajo en 2017. 

El año pasado la provincia exportó U$S 1.337 millones, llegando a 129 países con 542 productos. Esta vez fueron 552 las empresas que enviaron mercadería al exterior. 

En síntesis, en cinco años el sector exportador de la provincia perdió 22 países de destino, 239 productos y 138 empresas. Además, se exportaron U$S 463 millones menos. La incógnita entonces es si la mejora del tipo de cambio permitirá o no recuperar todo el terreno perdido. 

Los años complicados

Representantes de los diferentes sectores exportadores de Mendoza analizaron cuáles fueron los factores que provocaron la fuerte baja de los exportaciones. 

El Gerente General de la Cámara de Comercio Exterior de Cuyo (Ccecuyo), Mario Bustos Carra, comentó que la perdida de volumen en las exportaciones se debe a la falta de políticas adecuadas que fomenten la producción a nivel regional. “Si bien en esos años hubo competitividad monetaria, también se sufrió un castigo muy importante con el aumento de la presión tributaria”, señaló. 

 

A partir del 2016 se inició una nueva etapa pero tampoco se ha planteado un apoyo a las exportaciones, se  ha mejorado la cotización del dólar, pero no ha mejorado la rentabilidad de las empresas”, continuó.

En tanto, Pedro Bizzotto, presidente de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la provincia de Mendoza (Asinmet), explicó que la falta de competitividad trajo aparejada una caída de las exportaciones y pérdida de actualización tecnológica. 

"Esto se percibe desde la década del '90; luego con la paridad cambiaria, con el dólar y el peso igualados la mayoría de las empresas emigraron. Se fueron las fábricas de calzado, las textiles, y muchos más. Eso provocó un atraso tecnológico que es muy difícil de recuperar", lamentó.

Dónde se perdió más

La fuerte caída registrada entre 2011 y 2017 impactó más en algunos casos que en otros. Según el informe de Ideal, el país en el que más perdió Mendoza en términos de valor fue Brasil. En el transcurso de los seis años, se dejaron de exportar U$S 200 millones FOB a ese destino. 

El segundo país con mayor retracción para las exportaciones de Mendoza fue Chile, con una pérdida de U$S 89 millones FOB. Algo menor fue la baja en Estados Unidos (U$S 57 millones FOB) y Venezuela (U$S  51 millones FOB).

 

La buena noticia es que, excepto por Estados Unidos, los otros mercados son geográficamente cercanos para Mendoza, por lo que el objetivo de recuperación debería ser algo más fácil de cumplir. 

Cabe destacar, que pese a que los envíos al exterior sedesplomaron en numerosos destinos, las exportaciones mendocinas lograron crecer en algunos países. Entre 2011 y 2017 aumentaron U$S 45 millones FOB los envíos a Reino Unido, U$S 18 millones FOB las exportaciones a Australia,  U$S 8 millones a Alemania, U$S 6 millones a China y U$S 3 millones a España. 

Claro está, que esos buenos resultados no compensaron ni la mitad de lo perdido en Brasil, pero no deja de ser una buena noticia para los empresarios locales. 

Productos desaparecidos

El atraso cambiario que se dio a partir de 2011 provocó que Mendoza dejara de enviar algunos productos al exterior. Entre ellos figuran cuadros, paneles, consolas, armarios y demás soportes para control o distribución de electricidad, para una tensión inferior o igual a 1.000 voltios. Hasta 2010 la provincia exportaba U$S 10.087.722 FOB de esos productos, pero hoy no envía ninguna unidad al exterior.

Lo mismo ocurrió con los puentes grúa y carretillas (se enviaban U$S 8.009.513 FOB), las preparaciones a base de grafito o de otros carbonos, en pasta, bloques, plaquitas u otras semi manufacturas  (U$SS 4.241.675 FOB) y papel para acanalar U$S 2.333.082 FOB), entre otros. 

Qué empresas perdieron

 

De las 138 empresas mendocinas que dejaron de exportar entre 2011 y 2017, la mayoría (40) corresponden al rubro  de carne y hortalizas, 34 producen vegetales, frutas y plantas, 32 son del sector de metales y metalmecánica, 19 enviaban minerales, combustibles, madera y papel, y las 13 restantes son del rubro vitivinícola. 

La misión de crecer

Desde Fundación Ideal analizaron la situación y consideraron que “los equilibrios macroeconómicos podrían generar una oportunidad de recuperación para las 138 empresas que se retiraron del mercado en los últimos años”. 

Además, indicaron que “el optimismo es incipiente y si bien aún quedan consolidar y mejorar varios aspectos a nivel macroeconómico, el potencial exportador de Mendoza podría fortalecerse”. 

Los empresarios no se mostraron tan optimistas. Mario Bustos Carra, de la Ccecuyo, recordó que en septiembre, después de 21 meses negativos, Argentina logró tener superávit comercial, pero  las  exportaciones igualmente cayeron un 4%. “Creemos que las retenciones a las exportaciones no ha sido una buena señal para el sector, porque volver a insertarse en el mercado no es una tarea sencilla”, apuntó.

 

“Podemos tener un tipo de cambio favorable, pero no es lo único en lo que hay que pensar para llevar adelante este proceso comercial. Fundamentalmente necesitamos políticas claras que acompañen desde el inicio, desde el trabajo del productor primario en adelante. Como consecuencia de ese vacío algunos cultivos están mal atendidos y hay productos que no pueden ser exportados”, continuó Carra. 

“Creo sí se puede recuperar el volumen de exportación, pero en general el sector adolece de políticas claras que perduren y que tiendan a generar el marco apropiado para hablar de competitividad. Más allá del tipo de cambio también hay que evaluar los costos que generan la inflación y la presión impositiva”, insistió.

Por último, Mario Bustos Carra señaló que los costos laborales no salariales son muy elevados, la carga impositiva es muy fuerte y las tasas de interés son demasiado altas. “Es imposible crecer si el gobierno no establece líneas de crédito blando destinadas al sector exportador. Se necesitan datos concretos para competir, políticas sustentables”, concluyó.

Juan Carlos Pina, Gerente de Bodegas de Argentina, también analizó un escenario complicado para el sector exportador, más allá de la mejora de competitividad por el aumento del tipo de cambio. “En los vinos a granel se hizo sentir muy rápido esta ventaja en el tipo de cambio, y como informa el INV hubo un incremento importante en la venta, pero seguimos con valores negativos con respecto a la exportación en botella, que para nuestra industria es importante”, aseguró.

 

Para el representante del sector vitivinícola será difícil que se recuperen los envíos de vino fraccionado mientras se mantenga el escenario de inestabilidad económica. “Sin previsibilidad no se soluciona la retracción en las exportaciones. Tenemos un costo 'argentino' que nos genera un problema, que nos impide poder crecer en el volumen a comercializar en el exterior”, protestó. 

Por otro lado, opinó que la logística es un factor muy importante para las economías regionales. “Un contenedor de Mendoza a Buenos Aires cuesta lo mismo que desde Buenos Aires a Róterdam. El transporte  -a los puertos seguros del Atlántico- claramente es un costo importante. Hay que pensar en un sistema que favorezca a las economías regionales”, continuó Pina.

El gerente de Bodegas de Argentina coincidió con Carra respecto a la incidencia negativa de la carga impositiva. “Hoy el 51% del valor de cada botella que se exporta son impuestos. El sector hizo una reconversión del cultivo, compró tecnología para enfrentar la vinificación, pero falta asegurar reglas que nos permitan poder proyectar el crecimiento en el tiempo y apuntalar la confiabilidad”, indicó. 

“Cuesta mucho construir la  confianza de los mercados y se pierde rápidamente. La situación esta complicada, tanto en el mercado interno como en el externo, pero somos optimistas, porque podemos trabajar para que se den las condiciones de crecimiento y se puede exportar mucho más”, señaló Pina. 

También Pedro Bizzotto, de Asinmet, se mostró preocupado por la situación macroeconómica del país y consideró que para poder recuperar competitividad, se debe hacer una actualización tecnológica, lo que le permitiría a las empresas estén mejor posicionadas en épocas complicadas, como la actual.

 

“Lo otro que se necesita es estabilidad de los precios y eso se logra con políticas consensuadas. Tenemos que ser un país creíble de políticas serias para alimentar la confianza del mercado exterior. La política tiene que acompañar el esfuerzo porque si no todo será una ventaja temporaria”, agregó.

Por su parte, Mario Lázzaro, Asesor de Economía y especialista en Comercio Exterior en ProMendoza, se mostró prudente a la hora de analizar el potencial de crecimiento que ofrece el nuevo tipo de cambio real multilateral, pero fue optimista respecto al mediano y largo plazo. “El tipo de cambio por sí solo no alcanza. Se debe trabajar también en los otros aspectos que perjudican el nivel de competitividad de los exportadores y a su vez, hay que planificar estrategias de largo plazo”, indicó.

“Afortunadamente hay un gran parte del mundo que está mejorando su situación económica y se está abriendo a nuevas formas de consumo. Es el caso por ejemplo de China, Singapur, Corea y Japón, países que cada vez tienen menos terreno para producción y necesitan que los provean. Si somos inteligentes y elaboramos estrategias en función de lo que pide el mundo, podremos recuperar lo perdido y seguir creciendo”, comentó Lázzaro.