Turismo Domingo, 1 de julio de 2018 | Edición impresa

Excursiones al Cerro Wank, un sitio imperdible en la cumbrecita

Un paseo por las sierras cordobesas y un mirador del Valle de Calamuchita. A pie o a caballo.

Por La Voz del Interior

La Cumbrecita fue protagonista de las primeras nevadas de otoño de este año. Para adentrarse en la gran cantidad de propuestas de turismo aventura y de naturaleza, uno de los paseos emblemáticos es el ascenso al cerro Wank.

Llegar hasta su cima, a través de una pequeña pasarela de madera que atraviesa el arroyo Almbach, es uno de los trayectos preferidos para familias enteras, ya que no posee gran dificultad y se puede hacer con los más pequeños.

En lo posible, se recomiendan paciencia y ciertos recaudos. Durante el trayecto, aparece la tradicional confitería Liesbeth, rincón de exquisitas chocolatadas calientes. 

A través de senderos accesibles y de media exigencia, se comienza a “trepar” por un paisaje repleto de abedules que se asemeja al bosque del film “Alicia en el país de las maravillas”. Hongos de diferentes tamaños y colores bordean los caminos.  

A medida que se va ganando altura, la vegetación abre paso a una observación perfecta de los distintos rincones del pueblo. Encontrarse con un monolito de piedra, en una meseta serena y acogedora, implica haber conquistado la meta: 1.715 metros de altura sobre el nivel del mar.

Allí, el ascenso se convierte en el mejor binocular frente al entorno de las Sierras Grandes, el valle de Calamuchita y todo el contorno que rodea a este rincón serrano. Se puede ir a caballo también.

Algunos tienen la suerte de encontrarse con un par de cóndores surcando el cielo. El paseo hasta la cima de este cerro es totalmente gratuito.

Si bien son alrededor de unos 40 minutos de subida y otros 40 de regreso, el tiempo de la travesía varía según la posibilidad de cada persona.

Hay que prever el horario en que se decide emprender la caminata para contar con la cantidad de horas de luz de sol necesarias destinadas a esta actividad. 

En cuanto a las indicaciones, hay carteles de madera, flechas, estacas y mojones de piedra. Si no se desea llegar a la cima, la primera parte del trayecto se realiza mediante sendas anchas y con menor inclinación.

Este camino regala verdaderos paisajes para llevar adelante un safari fotográfico. Desde la mitad del ascenso hacia arriba, el terreno es más rocoso y empinado, por lo que requiere un poco más de esfuerzo.

En ese tramo, la vista que se obtiene resulta única.

Llevar comida, hidratación y hacer paradas para estirar las piernas.