Opinión Sup. Economía Domingo, 30 de septiembre de 2018 | Edición impresa

Estrangular la economía con altos tipos de interés - Por Rodrigo González

“Los bancos públicos realizan esfuerzos para reducir el costo financiero, pero se necesita aún más alcance.”

Por Rodrigo González - Fundación IDEAL

¿Es posible que la producción repunte con tasas por arriba del 45%?

“Lo que tenemos que pensar es que estas son unas tasas temporales de compromiso para poder frenar la crisis cambiaria. Es cierto que el mantenimiento de esta tasa a futuro claramente afecta el nivel de producción, pero a medida que vayamos saliendo de esta crisis cambiaria, vamos a poder bajar rápidamente la tasa de interés”. Entrevista a Dante Sica, ministro de Producción (diario Clarín).

Durante la entrevista (29 de julio pasado) la tasa de referencia del BCRA estaba en 40%, aumentó al 45% el 13 de agosto y al 60% el 30 de agosto. Las metas del nuevo acuerdo FMI (segunda versión), difícilmente generen un alivio significativo sobre esta situación. 

El argumento económico para mantener estos tipos de interés es simple: un interés más alto genera un mayor atractivo sobre las inversiones en pesos y quita presiones sobre el dólar. Sin embargo, esta evidencia claramente no se cumplió: el interés alto no paró la corrida contra el peso, la fuga de capitales, lejos de detenerse, aumentó; al tiempo que el interés profundizó el congelamiento de la economía (menos demanda por falta de crédito). 

Pero hay más. Desde la perspectiva de la oferta, la actual tasa de interés promueve que muchas pymes se tornen económicamente inviables. El piso de tasas que impone el BCRA conlleva en lo inmediato una descapitalización de las empresas; y de mantenerse en el tiempo, atenta contra la quiebra de las mismas ya que las obliga a pagar sumas inviables a sus acreedores (los bancos).  

El premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, en su libro “El malestar de la globalización”, desarrolla de manera magistral los efectos de algunas políticas que incipientemente comienza a implementar Argentina.  

Un reciente relevamiento que Fundación IDEAL realizó en la plaza financiera local (7 bancos que representan más del 80% del mercado) da cuenta que las tasas promedio se han duplicado durante el último año para los principales instrumentos financieros de corto plazo. Tomar este financiamiento implica un elevado riesgo para las pymes (y para los bancos acreedores). 

A su vez, el último estudio del Observatorio Pyme daba cuenta que un 34% de las pymes argentinas poseen problemas de financiamiento, y un 68% tienen retrasos en los pagos de sus clientes.  El mismo estudio mostraba que las pymes compran sus insumos con un financiamiento promedio a 30 días y venden a 90 días. Ante el descenso en las ventas, el descalce que se genera se torna imposible de financiar. 

En síntesis, la retracción en la demanda y los problemas que comienzan a exhibirse en la cadena de pagos, retroalimentan el círculo vicioso de la desconfianza. 

Los bancos públicos y agencias de fomento realizan esfuerzos para reducir el costo financiero, pero se necesita aún más alcance, y regulaciones más agresivas sobre todo el sistema financiero. Esto no implica que los ahorristas carezcan de instrumentos en pesos como alternativa de ahorro, ni que los bancos vean amenazada su ecuación económica. Simplemente se necesitan regulaciones para una fracción (menor) de los créditos otorgados por el sistema financiero a las pymes, de modo de desacoplarlos de la tasa de referencia que impone el BCRA y de las tasas de mercado. 

La regulación de tasas existe en muchos países del mundo; existió en Argentina hasta diciembre de 2017 y aun así nuestros bancos figuraban entre los más rentables del mundo (según ratios de rentabilidad de 1.000 bancos publicado por The Financial Times). 

La política económica muchas veces posee retardos en sus efectos. Los beneficios de desacoplar urgente a las pymes de los efectos de la política monetaria se sentirán a futuro, y evitarán daños que podrían ser enormes sobre el tejido productivo y el empleo.

El momento es ahora.