Editorial Viernes, 7 de diciembre de 2018 | Edición impresa

Escuelas técnicas: su tesón por persistir

Hay un interés marcado de los jóvenes en el servicio educativo que ofrecen las escuelas técnicas. En la provincia llegan a 80.

Por Editorial

Pese a las dificultades económicas y de diferente tipo y a una cierta complejidad en su cursado, las escuelas técnicas de la provincia se mantienen contra viento y marea y sorprenden con sus trabajos prácticos y proyectos que llegan a la comunidad en la forma de resultados útiles y palpables.

En apoyo de lo que sostenemos, vayan algunos ejemplos, en un universo mucho más amplio de realizaciones. Citamos los canastos para residuos y la construcción de sillas para personas con obesidad de la escuela Álvarez Condarco de Godoy Cruz; los múltiples logros de la Emilio Civit, de Maipú, una de las más antiguas del ramo con sus 80 años; o Ingeniero Pablo Nogués, la decana de estos establecimiento que ya cumplió un siglo de vida, o los aportes en construcción en seco de la 4-104 Ingeniero Carlos Fader, de Luján de Cuyo. 

Todas entregan buenos profesionales y en sus zonas de influencia han marcado presencia con sus producciones en talleres y laboratorios y nutriendo con personal idóneo a las empresas del área o del resto del territorio.

A principio de año, la comunidad educativa local reclamó porque trascendió y causó zozobra el posible recorte de horas cátedra y el cierre de cursos de estas instituciones.
Tanto a nivel nacional como provincial las autoridades negaron que se fueran a realizar estos ajustes y explicaron que lo  planeado era la reasignación de tareas y que los objetivos estaban dirigidos a modernizar los planes de estudio en vistas de los desafíos laborales del siglo XXI.

Lo cierto es que en Mendoza la Educación Técnica es muy importante y a pesar de las exigencias de su cursado, está brindando egresos de muy buen nivel para la industria y las pequeñas y medianas empresas. Lamentablemente muchos de estos sectores no están en sus mejores capacidades de producción, lo que en principio resiente un poco la expectante mano de obra que sale con sus diplomas de estos colegios. 

No obstante, hay que insistir en el sentido de apoyar todo lo que se pueda a esta modalidad educativa.

Como se recordará, los establecimientos descriptos se inauguraron y difundieron en el siglo XX con la premisa de dotar de técnicos a un país que aspiraba a consolidar su industria. Fueron eliminados por la política educativa de la etapa del menemismo en los años noventa, pero en 2005, impulsada por el gobierno de Néstor Carlos Kirchner, se sancionó la Ley de Educación Técnica, que permitió el retorno de la enseñanza técnica a las instituciones educativas.

En nuestra provincia el número de colegios técnicos alcanza a 80; 18 son las orientaciones que proponen -entre ellas mecánica, electricidad, química, construcciones e informática, ente otras; seis años dura el cursado. Del número total de alumnos del último año del nivel secundario, 19,63% están en escuelas técnicas. Las inscripciones para primer año de 2019 aumentaron 7%.

Por eso todo el sistema procura retener lo más posible al alumnado en este sistema técnico. Los que van quedando en el camino constituyen un número importante: el promedio de abandono es entre 3% y 5%. Muchos jóvenes necesitan insertarse laboralmente  y no pueden dedicarse al largo horario de teoría y práctica.

De todos modos, los que pueden continuar sienten un gran sentido de pertenencia y desarrollan capacidades que les servirán luego en los empleos que tomen: aprender a aprender, el trabajo con otros, el juicio crítico y la práctica constante.

Ahora, como aspiración estos colegios esperan que se restablezcan plenamente los programas de acompañamiento y apoyo académico, ya que fueron retirados. Asimismo, no pocos directivos consultados reconocieron que llegan fondos de la Nación, aunque limitados para ciertos rubros y tal vez habría que prever partidas con destino a la actualización de los docentes en el buen uso del moderno equipamiento que se están instalando en algunas escuelas de la especialidad.