Mundo Club House Miércoles, 11 de julio de 2018

Entrevista a Joaquín Bancalari: creativo y emprendedor mendocino.

En revista ClubHouse, charlamos con Joaquín, para quien trabajar desinteresadamente por el otro es una manera de trabajar consigo mismo.

Por Redacción CH

Por Valeria Sederino

Creativo y emprendedor, no concibe que los nuevos emprendimientos no tengan un “propósito mayor”. Entrevistamos a Joaquín Bancalari, protagonista de un cambio que ya no puede detenerse.

actualmente estamos asistiendo a un cambio que, en su mayoría tiene como protagonistas a jóvenes de entre 27 y 30 años, cuyos proyectos no sólo se autosustentan sino que protegen el medioambiente y benefician a la comunidad, todo como un mismo concepto, como un todo en sí mismo.

“Son gente que viene con otro chip, que se ocupa de generar valor social, ambiental y económico, con una mirada integradora que va más allá del interés individual”, comenta Joaquín Bancalari, también parte de este grupo de talentos que lidera este nuevo paradigma.

Parece que poco a poco -aunque más lento que rápido- comenzamos a entender que cada cosa que hacemos tiene un impacto e indefectiblemente un retorno que nos afecta. Somos parte de un sistema que funciona, como engranajes perfectamente sincronizados y por ello no podemos operar como si los demás no existieran, pretendiendo sólo el beneficio propio e ignorando al resto. Todo vuelve.

Joaquín Bancalari es CEO de Reutilizar, una empresa que desarrolla materiales constructivos a partir de la reutilización de neumáticos y de plásticos, para luego convertirlos en un nuevo producto. Cordones separadores de ciclovía, cordones para canteros, topellantas de estacionamientos, separadores de jardín, pisos (losetas y baldosones), mobiliario urbano (bancos, mesas para plazas, cestos de residuo y bebederos) son algunos de los productos que Reutilizar ya comercializa, más allá de su capacidad para producir cualquier otra cosa a medida.

“Somos mucho más que una empresa que fabrica un producto y se sostiene con sus ventas”, nos cuenta Joaquín. “Pensamos en cómo podemos ayudar socialmente desde nuestro trabajo, por ello estamos gestionando un convenio con la cárcel de mujeres para que puedan optar por ser mano de obra en la línea producción -en tanto el material es liviano y manipulable- y dar un valor agregado a su futura reinserción laboral. También cuidamos el medio ambiente, a los residuos sólidos de difícil degradación que antes terminaban en vertederos como contaminantes, ahora los convertimos en la materia prima de un producto final que se reinserta en la economía. Nuestro modelo de negocios permite también que otros sectores se sumen a este círculo virtuoso como es el caso de los recolectores urbanos que ven incrementado su trabajo. Es más, en este proceso la sociedad toda se va educando de a poco en la separación consciente y cuidada de la basura que produce. Por todo esto, consideramos a nuestra empresa de triple impacto, no sólo porque aporta valor en lo económico, ambiental y social, sino, además, porque en esencia se sostiene en un espíritu colaborativo que nos conecta con todos.”

¿Cómo lograron llegar hasta aquí?

Con dedicación, apostándolo todo: todo nuestro tiempo, además de nuestros recursos -aposté todo lo que tenía para invertir en el proyecto-. Llegamos hasta aquí a pulmón, con el apoyo de familiares y amigos -en especial los amigos del rugby, del Club Los Tordos-, pidiendo consejo, opinión y asesoramiento. El gobierno también nos dio su apoyo incluyéndonos como opción en los pliegos licitatorios, municipios como Godoy Cruz, Capital y Guaymallén, nos han dado excelente respuesta. Actualmente estamos tomando contacto con Las Heras y Lujan de Cuyo.

¿Qué aprendiste que pueda servirles a otros emprendedores?

¡Mucho! y sigo aprendiendo todavía, cada día. En principio se me vienen a la mente cinco recomendaciones para darles: Dedicá tu 100%. Si un proyecto se hace a pulmón es necesario dedicarle el 100% del día, no sirve hacerlo part time, se pierde foco, tiempo y dinero. No detectás errores que son evidentes por falta de tiempo o por apuro, en cambio, cuando se tiene el espacio para consultar, testear, pensar, mirar, cotejar, se evitan desvíos innecesarios y se va adaptando el plan de negocios a la realidad y al contexto.

Enamorate de tu proyecto, pero no al punto de que el amor te deje ciego. Como pasa con las relaciones personales, a veces el enamoramiento enceguecido te quita claridad, apertura, y te impide ver, tomar perspectiva y escuchar cosas importantes que después implicarán que pagues un precio muy alto.

Procurá estar despierto con este tema, atento a no encerrarte en tu propio diálogo.

Necesitamos empresas que generan soluciones colectivas sin olvidar necesidades particulares, que consideren que el éxito de la economía se mide por el bienestar de las personas, de las sociedades y la naturaleza.

Compartí tu idea. Estamos acostumbrados a esconder nuestras ideas por miedo a que las copien. En Reutilizar aprendimos que contar lo que queremos hacer suma muchísimo.

Compartimos nuestro proyecto a familiares, empresarios, conocidos y no tan conocidos y de la mayoría pudimos obtener feedback muy valioso. Es un ejercicio muy enriquecedor, la mirada del otro enriquece y aporta nueva información, te lleva a mirarte, a revisar, a reconsiderar.

La mejor manera de emprender es contar tu idea a mucha gente, escuchar, pedir ayuda a los que saben lo que uno no sabe, y animarse a salir de la zona de confort.

No te angusties: la primera elaboración masiva te va a salir mal. ¡Es una generalización que es cierta! No conozco a nadie a quien no le haya pasado y es lógico, no es lo mismo hacer cinco prototipos que saltar a producir de a miles de una sola y primera vez. Siempre algo sale con defecto, algo se complica, algo no era como se estimó. Hay muchas variables que se hacen notar sólo en el momento de industrializar más allá de cualquier previsión, como una tormenta repentina, un empleado que rompe una pieza, que te aumenten la electricidad un 1000%, o que el dólar salte de $20 a $25 en dos días, por ejemplo. Todo esto lleva a que estés ajustando el plan de negocios todo el tiempo. Pero no pasa nada, se supera y después arremetés con todo, acumulando experiencia día a día.

Disfrutá. Hay que tomar los tropezones con sabiduría, van a aparecer y de ellos siempre hay un aprendizaje positivo, aunque eso no sea algo obvio apenas ocurren las cosas.

Disfrutar el proceso, disfrutar cada cosa, de cada avance, siendo consciente de cada paso en el camino, de eso se trata.

¿Qué te inspira?

¡Qué pregunta! -se queda pensando-. Me inspira mucho ayudar a la gente…

Qué respuesta…

 -risas-

¿Cómo ves al empresariado mendocino?

Salvo muy pocos casos, el empresariado mendocino sigue un sistema muy tradicional que no considera ni lo ambiental ni lo social. Por supuesto que hay excepciones, pero son las menos.

Si bien muchas empresas se han hecho eco del mensaje de la responsabilidad social empresaria (RSE) esto ha resultado ser tan sólo una acción de Marketing. No se trata de encarar movidas aisladas como ir a pintar una escuela o donar mochilas mientras que tu proceso de producción perjudica a toda la comunidad de tu zona, no tiene nada que ver.

Las empresas de triple impacto o que siguen el Sistema +B -refiriéndose a la certificación internacional- son en esencia empresas que generan soluciones colectivas sin olvidar necesidades particulares, consideran que el éxito de la economía se mide por el bienestar de las personas, de las sociedades y la naturaleza porque, en definitiva, todos somos parte de lo mismo. Eso necesitamos, empresas y empresarios de triple impacto.

¿Cómo está posicionada Mendoza ante esta nueva mirada de la empresa y de la economía?

En este aspecto, en Mendoza somos pioneros a nivel país. Un claro ejemplo de ello lo muestra la gran convocatoria que está teniendo el programa Mendoza +B, una iniciativa impulsada por la Dirección de Innovación y Desarrollo Sostenible de la Provincia junto a la Fundación Sistema B Argentina. Esta iniciativa reúne a quienes buscan integrar sectores, propiciar soluciones creativas a los desafíos locales, y pensar las acciones públicas y empresariales desde una mirada de cuidado social y ambiental. La intervención del Estado es fundamental, es un jugador muy fuerte que no puede dejar de estar. En una economía circular todos tienen un rol que cumplir dentro de la colaboración y la integración.

Comparativamente con el resto de la Argentina, vamos en la delantera en estos temas. Gran parte de nuestros jóvenes emprendedores marcan una diferencia, buscan que sus proyectos aporten valor a la sociedad además de ser autosustentables.

¿Cómo se hace para que este cambio se instale del todo?

Esto va más allá de lo empresarial, esto implica un cambio de consciencia generalizado, una apertura mental y de corazón, todo eso convertido en un propósito de vida. Creo que cada uno debe pensar hacia adentro, plantearse a qué ha venido a esta vida. Si vinimos sólo para subsistir, comer el asado del fin de semana, pagar la cuota del cable, ver el mundial y nada más; o si buscamos un propósito un poco más profundo, de mayor contenido, que deje un legado de mayor envergadura para toda la Tierra.

Me refiero a ir más allá de planear para mis hijos y mi familia únicamente, hacer del mundo un lugar mejor, más sano, menos egoísta, menos contaminado. ¡Eso me inspira!

La manera de contagiarlo y de comunicarlo a los demás es siempre desde el ejemplo, trabajando desinteresadamente por el otro… ¡que es una manera de trabajar conmigo mismo!

Cada uno puede hacerlo desde sus posibilidades y aportar lo propio a la sociedad.

¿Qué es lo que hace que nos cueste tanto avanzar?

El problema principal lo resumo en una sola palabra: egoísmo. Como sociedad somos egoístas, cada uno está en lo suyo y casi nadie mira al costado.

Por suerte los jóvenes están marcando la diferencia, prefieren cobrar menos y elegir una empresa con propósito. Quizás los millenials perduren menos en sus puestos y elijan irse antes, pero lo que hayan trabajado tiene un motivo, una profundidad, un para qué con peso.

¿Cómo está Reutilizar hoy?

Reutilizar se encuentra en pleno proceso de implementación. Actualmente estamos gestionando un convenio con la Cárcel de Mujeres ubicada en el Borbollón.

Asimismo, estamos en miras de extender el proyecto a Buenos Aires.

Más adelante nuestro objetivo es desarrollar todo lo relacionado al sistema constructivo, hacer paneles portantes encastrables, con separación para generar aislamiento y para disponer de espacio para cañerías, cableado, etc.

Esto va más allá de lo empresarial, esto implica un cambio de consciencia generalizado, una apertura mental y de corazón, todo eso convertido en un propósito de vida.

Joaquín Bancalari tiene 38 años, es diseñador gráfico, trabajó en diseños web y en desarrollo de aplicaciones y plataformas para negocios digitales.

A la hora de proyectarse hacia el futuro decidió arriesgarse para invertir en un proyecto que tuviera un impacto social positivo. Así es como nació Reutilizar, la empresa que gestó junto al arquitecto Joel Liebermman, que actualmente se encuentra en pleno desarrollo. Joaquín es referente de los jóvenes empresarios que se están animando a cambiar de paradigma. Su experiencia positiva en la implementación de un modelo de negocios integral, circular, resiliente e inclusivo despierta en todos esperanza y lo convierte en portador de un mensaje que debe ser transmitido y compartido.

 “Si al tratar de construir un mundo más justo para todos, jugamos separados, seremos vencidos todos juntos”.

Frase inspiradora y motivadora de la Asociación El Arca, “una Empresa de Gestión Social que promueve Comunidades Prosumidoras (productoras y consumidoras a la vez) vinculando pequeños productores con redes de familias, empresas, organizaciones sociales, universidades e instituciones públicas que deciden ser parte de un sistema de consumo consiente y comercio con justicia”.

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