+ Deportes Lunes, 15 de abril de 2019 | Edición impresa

En sus manos el boleto que alimenta la ilusión

Independiente Rivadavia consiguió el objetivo ansiado: a una fecha del final depende de sí mismo para clasificar al Reducido.

Por Juan Azor - jazor@losandes.com.ar

Una montaña rusa de emociones transitó Independiente Rivadavia las últimas jornadas de este torneo que, a una fecha del cierre, todavía no definió quien será el primer ascendido a la élite del fútbol nacional.

Con el triunfo en Bahía Blanca (condenando a Olimpo al descenso, algo que se termino de confirmar ayer tras el empate de Santamarina), la Lepra consiguió el objetivo ansiado: depender de sí mismo para clasificar al Reducido final por el segundo ascenso a la Superliga. Encima, como si fuera poco, definirá en el Bautista Gargantini, ante su gente, el próximo viernes, desde las 17.30, frente a Atlético de Rafaela.

 

Su enorme entrega, la categoría de Federico Castro y el empuje del resto son motivos más que suficientes para soñar con la clasificación. Incluso un empate le alcanzaría para dejar el ticket a otra ilusión en Mendoza.

El juego frente al Aurinegro permitió expresar, quizás como nunca antes, el convencimiento del que está dotado este equipo. Dos veces estuvo en desventaja y en ambas ocasiones encontró argumentos futbolísticos para recuperar la calma y el dominio del juego.

 

Más allá de la presión que significaba tener que ganar para no quedar lejos de la clasificación, este equipo leproso logró controlar la ansiedad y redondeó uno de los mejores partidos en condición de visitante.

Gabriel Gómez, su entrenador, logró darle una identidad que, más allá de la condición en la que jugó, supo expresar el sentimiento “azul”. Eso le valió la identificación total con el hincha, que aplaude a rabiar el esfuerzo y las ganas de un plantel con muchos juveniles de la entidad entre sus filas.

 

Es una gran campaña la que está haciendo la Lepra, afianzada en los resultados conseguidos de visitante y también en el 63,64 % de efectividad jugando en el Gargantini, pero también en la estadística que marca que es uno de los clubes que más suman en los segundos tiempos (51.52 %). Todo ello llena de esperanza a un conjunto que fue de menos a más y que ahora depende de sí mismo; algo que no es poco.

Podrá fallar juego, tal como le sucedió en compromisos como frente a Brown (PM), pero siempre tendrá a mano argumentos más sólidos para ir a buscar los tres puntos. Llamelé coraje, garra o cojones. Usted elija; pero nunca dé por muerto a este Independiente Rivadavia.