Aniversario Sábado, 20 de octubre de 2018 | Edición impresa

Eligió para expresarse chapas batidasEliana Molinelli: esculturas con el sello del desarme

La artista -que se caracteriza por las obras en metal- lideró en 1995 el equipo que trabajó en los murales de la plaza Independencia.

Por Redacción LA

“Su talento, su lucha, su constancia, su preocupación por los acontecimientos desdichados de la época que le tocó vivir, su sensibilidad mortificada por los desposeídos y los marginados, su devoción por los seres con grandeza, su admiración por los héroes verdaderos y su amor por la vida aparecen, directa o indirectamente, en su producción: ‘No te olvides’, ‘No a la impunidad’, ‘Fin de siglo’, ‘Condición humana’, ‘América de los pies descalzos’, ‘Agua para la Difunta Correa’, ‘A dónde vamos’, ‘Antígona Vélez’, ‘Gota a gota’, ‘Homenaje a María Soledad Morales’, ‘El despido’, etc...” Eso es lo que esculpió el paso de Eliana Molinelli en el arte mendocino, que entre otras obras, se puede apreciar en los murales de la plaza Independencia.

 

Las páginas de Los Andes daban cuenta de su legado tras su muerte en 2004: “Eliana nos deja una obra de legítimo cuño expresionista, con una temática regional, nacida a partir de una personalidad potente, capaz de expresar con elocuencia su identificación con el dolor y la problemática del otro. Una personalidad que supo hacer suya la carencia, la pérdida irremediable, la ausencia, el vacío metafísico, el drama que destroza a la madre que  perdió al hijo, convirtiendo la dolida carne humana en un símbolo de esfuerzo heroico”.

Como fruto de esa preocupación social, encaró el proyecto de convertir en arte las armas ilegales. Desde 2001, acopió 3.000 unidades entre escopetas, fusiles, revólveres y rifles.

Los Andes

Esta iniciativa contó desde sus orígenes con el auspicio de las Naciones Unidas, y fue encarada, conjuntamente, por Eliana Molinelli, el Gobierno de Mendoza y la ONG argentina Espacios para el Progreso Social. Lo interesante de la propuesta es que se efectuó a partir de un plan de canje de armas de fuego por vales de alimentos para los más necesitados.

 
 

Luego, el grueso de las armas pasó por una prensa que las aplastó, para evitar cualquier riesgo personal a la hora de intervenirlas y finalmente fueron cedidas a la Facultad de Artes y Diseño de la UNCuyo. Sin embargo, en el proceso de aplastamiento, se tuvo el cuidado de que tales objetos no perdieran sus configuraciones originales. A posteriori, estos restos fueron enviados a los artistas de todo el país que desearon sumarse a la convocatoria.

Así nació “Manos anónimas”, la primera escultura de Eliana realizada con las armas destruidas.