Fincas Sábado, 24 de noviembre de 2018 | Edición impresa

Elaboran protocolo para evaluar la calidad del heno de alfalfa

Especialistas del INTA proponen esta herramienta para asegurar la representatividad de cada muestra.

Por Redacción LA

Basados en las recomendaciones de la Universidad de California de Estados Unidos, especialistas del INTA proponen un protocolo de muestreo adaptado para asegurar una adecuada representatividad de la calidad de cada partida. Pautas para ser precisos y eficientes en la toma de las muestras a fin de evitar discrepancias.

De acuerdo con Gastón Urrets Zavalía –investigador del INTA Manfredi, Córdoba–, “las mayores discrepancias en la valoración de la calidad del heno son por problemas durante la toma de muestras para su posterior envío a laboratorio”.

 

En este sentido, destacó que un muestreo adecuado del heno es de “fundamental importancia” para asegurar que la prueba obtenida represente en forma precisa la calidad de todo el volumen que conforma una partida.“Un gran número de toneladas de heno altamente variable debe estar representado en una muestra de tamaño mínimo que a menudo es de entre 250 y 350 gramos, de los cuales, una vez molidas, las técnicas de laboratorio usualmente analizan menos de 2 gramos”, señaló.

Por este motivo, el especialista de Manfredi puntualizó que “la muestra debe representar la proporción apropiada de hojas y tallos, dado que su contenido de nutrientes es muy diferente, y, a su vez, reflejar la presencia irregular de malezas”.

Relevamientos de datos

Entre los puntos a tener en cuenta para realizar un correcto muestreo, Urrets Zavalía destacó la identificación de las partidas durante la confección en el lote, marcar el comienzo y el final de cada una. “Este es un primer paso clave para el muestreo adecuado del heno”, indicó. Luego, se almacenará el heno en estibas segregada por partida.

 

A su vez, aseguró la importancia de muestrear el heno tan cerca del momento del suministro a los animales o del momento de venta. “Se debe tener en cuenta que los parámetros de humedad están especialmente sujetos a cambios después de la cosecha y durante el almacenamiento, pero otros parámetros también pueden mostrar variaciones”, aclaró.

En cuanto al sistema de muestreo, el investigador de Córdoba recomendó definir un patrón al azar para partidas de hasta 100 toneladas. “Se deberán muestrear 20 unidades ya sea fardos, megafardos o rollos. Con las 20 submuestras se deberá generar una compuesta de entre 250 y 350 gramos”, explicó Zavalía.

Por otro lado, en lotes que presentan variabilidad de suelos, como puede ser suelos salino-sódicos, que manifiestan situaciones de “manchoneo” que llevan a la pérdida de plantas de alfalfa y su posterior invasión de malezas, el técnico recomendó hacer 35 submuestras por partida, generando una compuesta de unos 450 gramos.

 

“Hay que evitar elegir o dejar de lado unidades de heno porque se ven especialmente mal o bien”, aconsejó el investigador, quien ejemplificó: “Se puede definir un muestreo con la siguiente secuencia: caminar 15 pasos y muestrear, caminar otros 20 y repetir la operación, desplazarse otros 5 pasos y volver a muestrear, caminar otros 10 y repetir la operación y, así, a repetición siempre caminando alrededor de la estiba”.

Herramientas de prueba

En cuanto a las herramientas, Gastón Urrets recomendó utilizar un muestreador tipo sonda, de buen diseño y correctamente afilado. “Implica que la punta de la misma sea filosa y la conserve en el tiempo, además de no calentarse en la operación. Además, la punta de la sonda debe cortar el forraje en su avance, sin desplazar a un costado las porciones más resistentes”, explicó.

En este punto, subrayó la importancia de no enviar al laboratorio muestras tomadas en forma manual en forma de puñado o “pan” de forraje, o bien de bocado. Tampoco son aceptables las sondas abiertas tipo barreno porque, si bien pueden penetrar el fardo, permiten la pérdida de material fino resultando en una muestra no representativa.

 

En referencia a la sonda, el técnico puntualizó en que debe ser capaz de penetrar correctamente tanto en fardos de compresión simple o doble, ser fácilmente afilable y producir aproximadamente 10 gramos por muestra en una profundidad de entre 30 y 60 cm. “Con 20 de estas submuestras se conformará una muestra compuesta de entre 250 y 350 gramos”, indicó.

Gastón Urrets recomendó: “El diámetro de la boca afilada o aserrada debe ser algo menor al diámetro del resto de la espada para facilitar que la muestra se deslice hacia atrás y sea recolectada en el receptáculo”.  Sobre la técnica, el muestreo en el caso de prismas debe hacerse en forma perpendicular a las caras de menor tamaño, de manera tal que los tallos se posicionan perpendiculares al tubo de prueba.