Salud Sábado, 9 de marzo de 2019

El vino y la salud bucodental

Información para el cuidado de su salud bucal y general, procurando mejorar la calidad de vida.

Por Dr. Manuel Salvador Martínez, odontólogo

El vino es bueno, es noble y estando en su punto justo, la bebida actuará como soporte, dejando el campo libre a las papilas gustativas y a la mucosa bucal, despejándole el camino a la comida. Para eso el vino cuenta con tres componentes esenciales: la acidez, el alcohol y los taninos que interactúan frente a una comida.

El vino está para disfrutarlo, solo o acompañado, pero sin poderlo desvincular de: ”Calidad, nutrición y salud”.

Sabores
Una vez ingerido, el vino entra en contacto con las papilas gustativas de la lengua y el paladar. Por el aumento de temperatura (37 grados C) de la cavidad bucal, se desprenden elementos volátiles que ascienden por las fosas nasales hasta alcanzar las células sensoriales del olfato.

Estas sensaciones olfativas intervienen de manera importante en nuestra percepción del vino y, en este sentido, el sabor no es sino una combinación de factores gustativos y aromáticos. Estimula los centros del placer, predisponiendo positivamente a quien lo consume, segregando fluidos para la digestión tanto a nivel oral como estomacal, además de otras sustancias como endorfinas, etc.

Por otro lado, la localización de los principales sabores en distintos partes de la lengua (punta, base, borde...) permite cargar los gustos sobre uno u otro.

Boca
Es deseable que se cierre ligeramente para concentrar los aromas y agitar el vino sin derramarlo, la mayor o menor abertura dirigirá el vino hacia uno u otro punto del paladar.

Los taninos desinflaman la mucosa del tracto digestivo desde el comienzo hasta el final, por ejemplo, si sufre de gingivitis puede usarlo como un efectivo enjuague bucal contra este mal, hacer gárgaras y aliviar el dolor de garganta (los vinos tienen tánico, una sustancia con propiedades astringentes y antiinflamatorias).

Desde un punto de vista lo más riguroso y científico posible y desde las limitaciones propias de mi entendimiento, los taninos, cuando entran en contacto con nuestras mucosas bucales, suelen provocar sensaciones químicas. Éstas producen una impresión de sequedad, rugosidad o aspereza, también llamada astringencia o estipticidad, fácil de detectar en los vinos tintos.

El vino puede neutralizar la halitosis (mal aliento), dado que recorre cada lugar de los dientes, encía, lengua y otros tejidos; compitiendo y neutralizando olores tales como las cebollas y el ajo crudo.

El vinagre, en épocas remotas, fue elaborado sólo con vino, y se sabe que era utilizado en Babilonia cinco mil años antes de nuestra era. También el médico griego Hipócrates lo empleó como medicina ante trastornos digestivos. Esto se debe a que el "vino agrio" evita el crecimiento de bacterias.

En la Francia del siglo XVI este elemento tuvo gran auge, y además de su elevado consumo local, buena parte de la producción se destinaba a la exportación con fines medicinales.

Además de los ahora conocidos beneficios cardiovasculares, el vino también combate ciertas bacterias causantes de úlceras estomacales (como han concluido los premios Nobel de Medicina 2005), e infecciones bucales. Hay que recordar que en la dieta mediterránea, que contiene vino, duran más los dientes y encías sanas, junto a un buen estado de salud general.

Nuevo descubrimiento en California, EE. UU.

Las pasas de uva desactivan bacterias que ocasionan caries y enfermedades en las encías. Puede que sean dulces y pegajosas, pero las pasas contienen compuestos que pueden desactivar bacterias que ocasionan caries y enfermedades en las encías.

Pudieron identificar cinco compuestos en las pasas conocidos como fitoquímicos, que son beneficiosos.

La otra cara del vino es la acidez y la coloración que transfieren los tintos. Esto se puede evitar con una correcta higiene oral personal y para cuando corresponda la profesional, la cual evaluará su estado buco, dento, gingivo, periodontal.

Hay que señalar que todos estos estudios se refieren a un consumo moderado.