Opinión Sábado, 16 de marzo de 2019 | Edición impresa

El tierraplanismo - Por Luciana Sabina

El mismo Cristóbal Colón no tuvo que explicar a los Reyes Católicos que la Tierra era redonda, ellos ya lo sabían.

Por Luciana Sabina - Historiadora

Por increíble que resulte, un pseudo movimiento intelectual plantea actualmente que la tierra es plana. Sí, leyeron bien, plana. Si bien el término “terraplanero” -como se denominan- suena con fuerza hace poco tiempo, se trata de una teoría de larga data en el mundo anglosajón.

Los seguidores de este modo de percibir la realidad cuentan hace algunos años con una asociación llamada “Flat Earth Society” cuyo presidente, Daniel Shenton, especificó las bases del movimiento en una entrevista dada al diario inglés “The Guardian” en febrero de 2010. Entre sus conceptos la gravedad no existe, se trata en realidad del rápido movimiento ascendente del planeta en forma de disco.

Los países, según él, se dispersaron en este mundo plano como parecen hacerlo en un mapa. Dentro de dicha cosmovisión, la Antártida es una enorme pared de hielo que rodea nuestro planeta y evita que los océanos se desborden. Si pasamos aquél muro corremos el riesgo de caer.  

“No hay un modelo unificado de la Tierra plana”, explicó por entonces Shenton, “pero el más aceptado es que es más o menos un disco, con un anillo de algo para contener en el agua. Sobre la altura y la sustancia de eso, nadie está absolutamente seguro, pero la mayoría de la gente piensa que son montañas con nieve y hielo”.  

¿Por qué la tierra es plana? porque parece plana como muestran los mapas. Para ellos el sol y la luna sí son esféricos, pero los consideran mucho más pequeños de lo que dice la ciencia y además giran alrededor de la Tierra.  Todas estas creencias tienen una base dogmática y se configuraron en 1884.

La mencionada asociación se fundó en 1956. Shenton la resucitó en 2009 y reclamó su presidencia, luego de años de inactividad tras la muerte del ex presidente Charles Johnson en 2001.  La ciencia descarta por completo estas hipótesis, demostrando todo lo contrario.

Como respuesta los “terraplaneros” niegan cualquier evidencia contra sus teorías, señalando que las imágenes satelitales son trucadas y parte de una gran conspiración para que pensemos que la tierra es redonda. Incluso niegan la existencia de los satélites.  

Los críticos del terraplanismo, es decir cualquier persona con un mínimo grado de instrucción, pueden recurrir a las observaciones astronómicas de los antiguos griegos.

La idea de una Tierra plana se extendió entre los estudiosos sólo hasta aproximadamente el siglo IV aC, cuando este pueblo de la Antigüedad comprendió que era esférica. El mismo Cristobal Colón no tuvo que explicar a los Reyes católicos que la tierra era redonda, ellos ya lo sabían. La famosa escena del marino convenciéndolos con un huevo es en realidad parte de la imaginación de uno de los primeros biógrafos de Colón.

Quienes pensaban entonces que la tierra era plana era el común de la gente medieval, sin acceso a la educación. Por este motivo nadie se alistó para realizar el viaje y Don Cristóbal llenó sus barcos con presos, que no podían negarse.  

Más allá de que el “terraplanismo” es un absurdo, el análisis de su divulgación resulta fascinante. Muchas personas adhieren, creen y descartan pruebas científicas irrefutables.

Llegan a hablar de conspiraciones para ocultar y negar aquello que afirman, cuando la realidad es evidente e innegablemente otra.

Sin dudas, este tipo de comportamiento recuerda a ciertos militantes políticos que aún siguen defendiendo lo indefendible, mientras sueñan con “volver”.