Sociedad Jueves, 13 de septiembre de 2018

El Próvolo por dentro: fotos de cómo estaba y cómo recibió Luján el imponente edificio

Una galería de fotos sobre cómo estaba el instituto cuando Los Andes lo recorrió en mayo de este año y cómo está ahora.

Por Texto: Ignacio de la Rosa / Fotos: José Gutiérrez y Marcos García

Con el anuncio de la reciente compra del inmueble para fundar el futuro Parque Cívico de Luján -donde se mudarán todas las dependencias municipales-; el intendente de ese departamento Omar De Marchi encabezó ayer por la tarde una visita guiada por el edificio que hasta el miércoles por la tarde pertenecía a la Asociación San José. Se trata del inmueble donde funcionó durante 18 años el instituto religioso para chicos sordos Antonio Próvolo (en Carrodilla), y donde desde noviembre del 2016 se investiga la presunta comisión de abusos sexuales y casos de corrupción contra casi una veintena de chicos.

Por todo el predio -de casi 6 hectáreas- la comuna abonó casi 154.000.000 pesos, de los cuales ayer mismo pagó 60.500.000 pesos. El saldo se abonará en 4 cuotas anuales de 638.000 dólares, a pagar los 15 de setiembre de 2019, 2020, 2021 y 2022. La operación fue coordinada con el obispo Alberto Bochatey -interventor del Próvolo en todo el mundo y quien ofreció el inmueble al intendente-, y fue criticada por las víctimas y familiares de los jóvenes que denuncian haber sido abusados en el lugar; además de por miembros de la oposición municipal y provincial. Entre otras cosas, denuncian que se trata del principal bien con que contaba la asociación para responder ante las demandas (actuales y futuras, de víctimas y de ex trabajadores). Esta crítica ha ido tomando cada vez más fuerza, aún cuando las partes involucradas en la operación resolvieron que el dinero se destine a un fideicomiso para pagar estos resarcimientos.

 

También cuestionan el monto de la compra (sostienen que se trata de un bien que normalmente superaría los 600.000.000 pesos), y que todo el procedimiento se realizó en tiempo récord, sin siquiera tiempo para que los ediles analizaran la propuesta. Luego del acto y al finalizar el recorrido por el imponente predio, De Marchi fue increpado por algunos familiares en el lugar que se oponen a la venta, ya que aún ni siquiera ha comenzado el juicio por estos episodios.

 

Antes y después

Más allá de que las puertas del Próvolo volvieron a abrirse al público recién ayer -y tras casi 2 años de permanecer intervenido y clausurado-; en mayo de este año Los Andes pudo recorrer de forma exclusiva los oscuros pasillos y rincones el instituto abandonado y vacío. Allí se evidenciaban las huellas de casi un año y medio sin mantenimiento a fondo, del mismo modo en que se respiraba la tensión y se sentían los escalofríos de tan solo imaginar que en esos rincones habrían ocurrido los episodios descriptos con lujo de detalle por los ex alumnos.

De hecho, este miércoles las instalaciones lucían pulcras e impecables en comparación con aquellos días. Sin embargo, la sensación que encrespa los pelos no desaparece, por más arreglado que luzca.

Exteriores

Así lucía parte de la fachada del instituto y las calles internas -con yuyos asomando entre el pavimento- a fines de mayo:

Para la presentación de ayer, lo pusieron en mejores condiciones.

Cuerpo central

En el hall de entrada, hace poco más de 3 meses se veía además polvo y suciedad acumulada. Al lado de la piedra fundamental -instalada en 1995- había una silla de plástico adaptada rudimentariamente como una silla de ruedas, También se observaban restos de revoque en la unión de las paredes con el piso.

Pero para la reapertura de esta semana, todo lucía ordenado y con una limpieza profunda de los pisos y paredes. Incluso, la maqueta a escala de todo el establecimiento (ubicada también en el hall de entrada) ya no era un depósito de tierra, polvo y mugre.

Pese a seguir con los manteles de plástico y las sillas dispuestas a su alrededor, el extenso comedor también se veía más limpio este miércoles que a fines de mayo. Por ejemplo, ya no estaban los vasos y tazas usados; esos que algunos efectivos policiales que se encargaban de la custodia habían dejado que se acumulen alguna noche.

  

Y hasta los pisos se veían más relucientes.

Incluso, hasta la iluminación del interior del predio está distinta por estos días. Los pasillos ya no se ven como sacados de una película de terror; la pelota inmóvil que vaya uno a saber cuándo fue pateada por última vez por algún ex alumno -o ex alumna- ya no reposa al lado de un florero. Y la perra Lola -quien nunca abandonó en lugar- volvió a ver a más de 5 personas juntas reunidas en simultáneo dentro del edificio.

Pisos, puertas y ventanas lucen impecables ya con el inmueble en manos de la Municipalidad de Luján.

Durante la tarde del miércoles, lo que alguna vez fueron las aulas, la dirección y el gabinete de fonoaudiología del instituto (y que son salas destinadas a ser oficinas municipales) mantuvieron sus puertas cerradas. Sin embargo, con sólo recorrerlas a mediados del 2018 bastaba para entender que eran un fiel reflejo del abandono. Mesas y sillas apiladas, documentación desparramada sobre los escritorios y caos por doquier eran las postales más comunes.

 

Si hasta en el gabinete mencionado todavía estaban todavía los complejos y costosos equipos.

El patio interno tampoco se ve ya descuidado y con maleza asomando entre las baldosas, algo que se evicenciaba en mayo.

Capillas y habitaciones

Actualmente casi todas las salas de lo que fueron los albergues -de chicas y de chicos- son uniformes: idénticas entre sí, vacías y limpias. Sin embargo, mientras estudiaron los jóvenes -y aún antes de su venta- en algunas de ellas se encotraban las capillas. Las mismas donde -según algunos denunciantes- habrían tenido lugar parte de los ataques sexuales.

Hasta las salas de juego han sido acomodadas, ordenadas e intentan lucir rozagantes.

Talleres

En el ala sur del terreno se encuentran los que fueron los talleres de oficio. Si bien mantienen todavía gran parte de su maquinaria, el aseo y mantenimiento en comparación a cómo estaba hace poco más de 3 meses también se evidencian allí.

Así se veían en mayo:

Así se ven ahora:

Jardines

Desde el primer momento, uno de los detalles más llamativos del Próvolo fueron sus jardines. Dentro de la planta de personal que trabajaba en el lugar hasta su intervención y clausura, se destacan varios jardineros. De hecho, 3 de los imputados por los abusos desempeñaban esa función.

Si bien todavía lucen abandonados (lo que le da un aspecto más lúgubre al lugar aún), durante el recorrido de ayer se los vio más prolijos.

Fotos históricas

El 17 de febrero de 1995, el cura italiano Nicola Corradi (hoy imputado por los abusos sexuales) y el entonces arzobispo Cándido Rubiolo -entre otros- posaban la piedra fundamental del instituto religioso. Ese mismo día se celebró -además- una ceremonia religiosa en la iglesia de Carrodilla.

Tres años después, el 19 de marzo de 1998 fue el acto de inauguración del instituto. Corradi -italiano de nacimiento y quien ya había estado en las sedes del Próvolo de Génova y de La Plata (en ambos sitios también se lo ha acusado de abusos)- fue designado como responsable al frente del Próvolo mendocino, y fue regente hasta el día de su detención (noviembre de 2016).

Además del sacerdote, del acto de inauguración participaron las autoridades civiles y eclesiásticas de aquellos años, entre ellos el gobernador Arturo Lafalla y el arzobispo de Mendoza, José María Arancibia.

Entre 2004 y 2012 fue asignada al lugar la monja japonesa Kumiko Kosaka, quien -junto a su superiora, Asunción Martínez y otras religiosas- tenían a su cargo el albergue de chicas. Las dos monjas hoy están imputadas, y Kumiko está con prisión domiciliaria y acusada de algunos abusos.