Opinión Martes, 22 de enero de 2019 | Edición impresa

El problema existe, el tema es saber cuánto les costará - Por María Soledad Gonzalez

Por María Soledad Gonzalez - Editora de la sección Economía

Desde el sector empresario vitivinícola se viene agitando la idea de una “súper cosecha” que unida a la baja en la comercialización de vino, no han hecho otra cosa que deprimir el mercado de traslado y además las expectativas para la próxima vendimia. 

Los rumores no son infundados. A saber: hasta noviembre -último dato disponible- la venta de vino en el mercado interno cayó 7,1%, mientras que las exportaciones de fraccionado que se creía iban a repuntar por el tipo de cambio, también mostraron una baja del 2,7%. A esto se le suma, un stock técnico color de 7,2 meses y de 7,6 meses de blanco al 1 de junio de 2019 y en el contexto amplio,  las magras previsiones que tiene la economía argentina, que no da señales de recuperación. 

La falta de una estimación de cosecha en diciembre, que se dejó de hacer en el INV en 2017, para evitar “grandes” dispersiones en el resultado, en algún punto dejó un vacío que rápidamente lo ocuparon los industriales con sus propias mediciones. Este año el gobierno tomó nota de qué sucede cuando la información no es “pública”. Por eso se sabe que desde la administración de Cornejo, salieron a hacer su propio muestreo, con el IDR a la cabeza, con el objetivo de no comprar “gato por liebre”. Desde la provincia creen que la situación no es la que se cuenta y que los bodegueros quieren presionar los precios a la baja y con ello sacar los productores “a la calle” en un año electoral.  No obstante, admiten, que hay problemas en el sector y que van a intervenir para mejorar la situación de los productores. Habrá que ver qué termina sucediendo.