Opinión Jueves, 11 de octubre de 2018 | Edición impresa

El poder de los políticos sobre los técnicos - Por Juan José Domínguez

Por Juan José Domínguez - De nuestra Corresponsalía

El gobierno de Mauricio Macri parece no tomar dimensión de las consecuencias políticas de sus medidas. Y cuando finalmente acusa recibo, ya es tarde: tensiona el clima con el sector de la oposición que necesita para aprobar leyes y sostener la gobernabilidad, y a la vez pierde adhesión en la clase media, que lo llevó al poder. En otras palabras, se hace odiar.

No es la primera vez que el gobierno de Cambiemos minimiza sus decisiones sobre los bolsillos: en febrero de 2017, cambió la reglamentación de la ley de movilidad jubilatoria para pagarles un aumento menor a los jubilados. Después terminó dando marcha atrás.

La obsesión del Gobierno por bajar el déficit fiscal y ordenar las cuentas públicas le impide atender la microeconomía. En buena parte porque por decisión del Presidente los funcionarios de perfil técnico son quienes manejan el timón del barco en detrimento de los hombres de la política.

Iguacel dispuso la suba extra en el gas sin haberla consultado con Macri, que igualmente, y contra todo el mundo, salió a apoyarla. Al final fue la mesa chica de Cambiemos de la Cámara de Diputados, con Emilio Monzó, el radical Mario Negri y el macrista Nicolás Massot a la cabeza, la que propuso la solución de que el Estado y las empresas compartan el costo. Ayer fue Rogelio Frigerio quien fue al Congreso a desactivar la bomba.

Son los hombres de la política los que solucionan los problemas que los técnicos son incapaces de ver.