Sociedad Martes, 25 de diciembre de 2018

Juanchi, el mendocino que recorre el mundo “a bordo” de su chelo

El chelista Juan Sebastián Delgado (30) ha trabajado con grandes compositores mundiales. Vive en Canadá y su vida es una aventura constante.

Por Ignacio de la Rosa - idelarosa@losandes.com.ar

Juan Sebastián Delgado (30) nació en Mendoza, pero está radicado en Montreal (Canadá). Es un prestigioso chelista -comenzó a tocar el violonchelo a los 9 años- y este instrumento, su especialización, la investigación y el trabajo con enormes compositores argentinos y del mundo entero lo han llevado a recorrer todo el globo terráqueo.

“Sin dudas una de las mayores satisfacciones que me ha dado el chelo es viajar. En esta generación han todo un apego y una idea de dar prioridad a lo material; pareciera ser que la meta es tener el auto o el televisor más nuevo. Pero a mí no me interesa demasiado eso. No hay satisfacción mayor que conocer gente, empaparse en distintas culturas y aprender. Ahora vengo de Ecuador; pero he estado en Armenia, en Japón, en China, Corea, Finlandia, Belice, Nicaragua. Tengo amigos en todo el mundo, y viajar y conocer culturas es una experiencia muy enriquecedora. Y que te hacer ver las cosas de otra manera”, resume con humildad el joven prodigio, quien se encuentra en Mendoza y estará hasta el 8 de enero para pasar las fiestas con su familia.

“Juanchi” Delgado tiene una maestría y un doctorado en chelo y ha recorrido distintos países con sus conciertos, talleres y masterclasses. Durante los últimos 3 años ha estado colaborando y trabajando codo a codo con grandes compositores y si bien siente un fuerte apego al tango, no se encasilla en un único estilo.

“No me considero un tanguero. He escuchado rock y tango toda la vida, y mi formación es en música clásica. Me encanta y la sigo defendiendo, pero hago proyectos propios y trato de difundir el chelo en ambientes poco conocidos. Sigo abierto a cosas nuevas como rock, o folclore de otros países. Trato de ser siempre abierto y diverso, tomando como punto de partida el chelo”, resume el joven cuyas influencias van desde Astor Piazzolla hasta Charly García, pasando por el infaltable Johann Sebastian Bach. Incluso, junto a otra música canadiense (Krystina Marcoux, percusionista) conforman el dúo Stick and Bow, de chelo y marimba y con una propuesta inédita. “Nos seleccionaron y vamos a estar girando por el este de Canadá. Hacemos arreglos propios. Tomamos cosas de Bach y le agregamos arreglos de jazz. Pero también hacemos cosas de Nina Simone, Piazzolla, folclore canadiense. Y hasta hacemos un tema de Radiohead”, sintetiza con simpleza el artista, y agrega: “hay todo un prejuicio con la música clásica, sobre que es acartonada. Con el dúo queremos romper eso; yo no quiero tocar con y para un grupo de persona con canas y nada más. La música clásica es importante, pero también hay que mirar para adelante”.

Vida de chelo

A los 9 años, Delgado tuvo su primer acercamiento al chelo. Y aunque no lo sabía en ese momento, sería un acercamiento para toda la vida; de esos que marcan un antes y un después. “No tengo una imagen muy precisa de por qué elegí el chelo. Sí recuerdo que mi hermana mayor (Melisa Delgado, hoy tiene 33 años, vive en Holanda y también es música profesional) había empezado a tocar la viola. Y también que mi abuela tenía un chelo que había comprado mi abuelo. Así fue como empecé a los 9”, rememora el egresado del DAD y de la modalidad Comunicación, Arte y Diseño del CUC.

Ninguno de sus padres es músico -su mamá Matilde Beresi es geóloga y su papá Juan Carlos Delgado es ingeniero-, pero ambos son melómanos e impulsaron a Juan Sebastián cuando empezó a incursionar en la senda de la música. Dos años antes de descubrir el chelo, Juanchi también había tomado clases de teatro con el Flaco Suárez.

“Nunca dejé de hacer nada. Si bien me dediqué y le dediqué mucho de mi vida al chelo, tenía mi grupo de amigos, jugaba al fútbol, salía. Es algo que también hago hasta el día de hoy”, resume.

A los 12 años comenzó a estudiar con el chelista de la Sinfónica, Néstor Longo y fue una de las figuras claves en sus primeros pasos. Con 14 años, Delgado brindó su primer recital solo en el Museo Municipal de Arte Moderno de Ciudad.

Juanchi Delgado desplegando su talento

En 2005 tuvo lo que fue su “golpe” más fuerte, entendiendo la palabra golpe no con la connotación negativa; sino como aquel momento que lo marcó en su vida y selló su vínculo de por vida con el instrumento. Ese año, Juan Sebastián Delgado recibió una beca completa para estudiar en uno de los Colegios del Mundo Unido. En su caso, viajó al norte de Italia, cerca de la región de Trieste y de la frontera con Eslovenia.

Tenía 17 años y era todo un desafío para mí. No hablaba otro idioma y ni siquiera me manejaba bien con el inglés. Pero ahí tuve además una beca en música, con clases de música de cámara y de chelo. Fue una experiencia increíble, me han quedado muchos amigos de aquella época; y todos son músicos”, recuerda.

En Italia tuvo muy buenos profesores y eso significó una fuertísima motivación en su vida y su proyecto. “Ahí me di cuenta de que me gustaba mucho la música. El apoyo de mis viejos y el llevar una vida balanceada entre la música y la parte social fueron claves. Luego de la experiencia en Italia, apliqué en varios lugares. Y con 19 años entré al conservatorio de Boston”, continúa con la reconstrucción cronológica.

Luego llegó el momento de la gira por Japón -con música de cámara-, el trabajo social en Brasil (por medio de un proyecto de paz y música por las favelas), de los festivales por Estados Unidos y de otros tantos planes. Así fue como llegó a Canadá, ese lugar donde se instaló y que tanto le gusta (según sus propias palabras). “Fui en 2010 y conocí a Matt Haimovitz, uno de los chelistas más famosos del mundo y ahí flasheé. Me habían hablado siempre bien de Canadá y apliqué para hacer una maestría en la Universidad McGill, en Montreal, donde daba clases Haimovitz”, agrega. Durante los 2 años de maestría, Delgado hizo un par de giras con la Orquesta de las Américas y con 23 años, el chelista mendocino fue invitado a tocar en un ensamble que fue nominado a los premios Grammy.

Para su doctorado eligió el tema de “La relación entre el tango y la música contemporánea”.

Con los mejores

Todo este camino llevó a que Delgado cruzara su ruta con grandes compositores -argentinos y no- radicados en el extranjero. Así por ejemplo pudo trabajar con el compositor Gustavo Beytelmann, ex pianista de Piazzolla, quien ha trabajado con Charly García también y hasta con el mismísimo Julio Cortázar; además de hacer música para películas. “Escribió una pieza de 15 minutos para que interprete yo. Ya lo hice en Italia y en marzo la interpretaré en Miami. Ha sido un orgullo”, resume aún anonadado.

Juanchi Delgado

El bandoneonista Marcelo Nisinman es otro de los compositores con que ha trabajado. Con él hizo la primera Biennal de Lyon este año y preparó algunos arreglos para el dúo Stick and Bow. Jorge Bosso (colaborador de Martha Argerich) escribió para ser interpretada por Delgado el concierto “Cinco tangos apócrifos”; mientras que Luis Naón hizo lo propio con un concierto para chelo ensamble con electrónica.

Redescubrir

Entre otras cosas, Juan Sebastián Delgado tiene una misión clara: incentivar el conocimiento de estas leyendas y grandes compositores; e intentar que la música logre trascender, promoviendo cosas nuevas. “Piazzolla fue un ícono irremplazable en el tango. Pero murió hace 25 años, y después de eso pasaron cosas maravillosas. Cuando ves desde afuera a Argentina, la ves desde otra óptica. Crecés de forma diferente, y te acercás a lo que somos. Nunca hay que sacar el pie del lugar de donde uno es”, destaca.

La misma Universidad McGill invitó a Delgado a que dictara un seminario de la historia del tango para estudiantes de grado, algo que está haciendo en la actualidad. En paralelo, está dando clases de chelo con una fundación de Montreal.

“Me encantaría venir más seguido a Argentina (vengo una vez al año) y me encantaría poder hacer trabajos o dar charlas en universidades del país. No me gustaría tocar cosas que ya se han tocado 20 veces, quiero promover cosas nuevas desde el chelo y la música”, cierra.