Turismo Domingo, 2 de diciembre de 2018 | Edición impresa

El mapa que muestra el significado literal del nombre de cada país

Si alguna vez quisiste viajar al “ombligo del mundo” esta guía es lo que estabas buscando.

Por Pablo Bizón. Clarín

A partir de consultar este mapa, uno podría hacerse el interesante y si le preguntaran adónde está por viajar, podría contestar, por ejemplo, “a la Tierra de los feroces” si viajara a Francia; al “Ombligo del mundo” si estuviera por partir a México, o al “Río de los mariscos” si estuviera por “cruzar el charco” rumbo a Uruguay.

 

Hay que reconocer que este mapa creado por Credit Card Compare, tiene muchas posibilidades de hacer que viajar sea más interesante, porque detalla los significados históricos de los nombres de los países, desde sus primeras traducciones literales. Y algunos son sorprendentes. Así que si acabás de llegar de China y te preguntan dónde estuviste, podés decir “en el Reino del Medio”, o en “Madera roja” si tu destino fue Brasil.

Lo que queda claro es que son muchos los factores que influyen en el nombre que han ido tomando los países a lo largo del tiempo, y esos factores van desde la geografía -Zambia es la “Tierra del gran río”, por el río Zambezi- hasta el clima, la vida silvestre, sus habitantes, y también en función de quiénes fueron aquéllos que le pusieron un nombre por primera vez.

 

A Andorra, por ejemplo, el nombre le cayó por su flora: “Tierra cubierta de arbustos”; y a España y Malí, por caso, por habitantes particulares de su fauna: España es la “Tierra de muchos conejos”, y Malí significa “Hipopótamos”.

Argentina. “Tierra junto al río plateado” es el significado.

Otros nombres describen a los habitantes de territorio en cuestión, como el caso de Macedonia, que significa “Tierra de personas altas”; de Francia: “Tierra de los feroces” -¿estarán contentos los franceses con esta nominación?-; de Dinamarca, que es la “Tierra de los guerreros”, o de Rumania: “Gente de Roma”. Y otros, claramente, fueron nombrados por personas que no pertenecían a lugar: Sudán es, literalmente, “País de los negros”, y Etiopía, la “Tierra de rostros quemados”.

Otros celebran a algún emperador, autoridad o habitante especial: “Tierra del príncipe Felipe de Asturias” es el significado de Filipinas, y el de la isla Mauricio, la “Tierra del gobernador Van Nassau”. Mozambique, en cambio, en el sur de África, tomó su nombre de “Musa al Biq”, un comerciante árabe que se estableció en la isla.

 

Algunos países tienen nombres muy simpáticos -”Voy a la playa” es el significado literal de Nauru, un archipiélago de Micronesia-, y otros, con pretensiones poéticas. Es el caso de Argentina, cuyo nombre significa “Tierra al lado del río plateado”, o de Bután: “Tierra del dragón del trueno”. Algunos son la mar de obvios: Ecuador es “El Ecuador”; Colombia, “la tierra de Colón”, y Estados Unidos... bueno, significa exactamente eso: USA, o “Estados Unidos de América”. Y nada más. La precisión ante todo.

 

Otros, en cambio, sorprenden. Papúa Nueva Guinea, por ejemplo, que significa “Hombres de pelo muy rizado”; o Corea: “Alta y hermosa”. México significa nada más y nada menos que “En el ombligo de la Luna”; Panamá es la “Tierra de abundantes peces”, Chile, “donde la tierra termina” y Venezuela, la “Pequeña Venecia”.

“País montañoso”, y Japón, se sabe, es la “Tierra del sol naciente”, pero quizás todas las palmas debería llevárselo Kazajistán, en el Asia Central: significa, literalmente, “Lugar donde uno se encuentra”, o “Lugar donde uno está”.